jueves, 4 de julio de 2013

Arrestan a líderes de la Hermandad Musulmana


Arrestan a líderes de la Hermandad Musulmana

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EL CAIRO, Egipto (AP) — Los militares egipcios tomaron medidas rápidas contra altas figuras de la Hermandad Musulmana, centrándose en la base de apoyo del depuesto presidente Mohamed Morsi. En la medida más significativa, las autoridades arrestaron al venerado líder del grupo en una villa junto al mar y lo trasladaron en helicóptero a la capital, donde permanecía detenido.
Después de la juramentación del presidente del Tribunal Constitucional como presidente interino en reemplazo de Morsi, la ofensiva representa una prueba inmediata de las promesas de los nuevos dirigentes del país, respaldados por las fuerzas armadas, de guiar al país a la democracia: la interrogante de cómo incluir al grupo fundamentalista, fundado hace 83 años.
Y esa interrogante es clave en los esfuerzos democráticos de Egipto desde hace tiempo. Hosni Mubarak y los regímenes autoritarios anteriores prohibieron a la Hermandad Musulmana, lo que provocó críticas incluso de reformistas en el sentido de que se debía permitir su participación para que el país fuera realmente libre. Después de la caída de Mubarak, el recién legalizado grupo saltó al poder en elecciones y Morsi se convirtió en el primer presidente del país elegido libremente.
Ahora el grupo trastabilla bajo una fuerte crítica del público, que alega que la Hermandad y sus aliados islamistas abusaron de su mandato electoral. Las fuerzas armadas depusieron a Morsi el miércoles después de cuatro días manifestaciones masivas que pedían su dimisión.
El presidente del Tribunal Constitucional Supremo, Adly Mansour, con quien Morsi tuvo repetidos enfrentamientos, juró como presidente interino.
En su discurso de toma de posesión, transmitido a todo el país, Mansour dijo que las protestas contra Morsi que comenzaron el 30 de junio habían "corregido el camino de la gloriosa revolución del 25 de enero", refiriéndose al levantamiento de 2011 que derrocó a Mubarak.
En medio de vítores de los presentes en la ceremonia, Mansour también alabó al ejército, a la policía, a los medios de comunicación y al poder judicial por enfrentar a la Hermandad. Los islamistas consideraban que esas instituciones estaban llenas de leales a Mubarak que trataban de obstaculizar su gobierno.
Varios funcionarios de la Hermandad exhortaron con firmeza a sus seguidores a que mantuvieran las protestas pacíficas. Miles de partidarios de Morsi se concentraron frente a una mezquita de El Cairo donde han acampado desde hace días, mientras efectivos en vehículos militare blindados al otro lado de la calle los observan.
"Declaramos nuestro más completo rechazo al golpe militar contra el presidente electo y la voluntad de la nación", expresó la Hermandad en una comunicado leído por el alto clérigo Abdel-Rahman el-Barr a la multitud frente a la mezquita Rabia al-Adawiya en El Cairo.
"Nos negamos a participar en ninguna actividad con las autoridades usurpadoras", expresó el comunicado, que también exhortó a los seguidores de Morsi a mantener la paz. Los manifestantes congregados en la mezquita Rabia al-Adawiya planeaban marchar viernes hasta el Ministerio de Defensa.
La Hermandad denunció la ofensiva en su contra, como el cierre el miércoles por la noche de su canal de televisión, Misr25, su periódico y tres televisoras islamistas favorables a Morsi. Los militares, indicó la organización, devuelven el país a las prácticas "de los tiempos oscuros, represivos, dictatoriales y corruptos".
Un comunicado de las fuerzas armadas a últimas horas del jueves pareció indicar que no habría una ola mayor de arrestos. Un portavoz, coronel Ahmed Mohamed Ali, indicó en Facebook que el ejército y las fuerzas de seguridad no tomarán "ninguna medida excepcional o arbitraria" contra ningún grupo político.
Las fuerzas armadas tienen "la fuerte intención de asegurar la reconciliación nacional, la justicia constructiva y la tolerancia", escribió, al tiempo que advirtió contra "el alarde y la venganza", expresando que sólo se tolerarán las protestas pacíficas, y exhortó a la población a no atacar las oficinas de la Hermandad para evitar un "ciclo indefinido de venganza".
La salida de Morsi del poder provocó grandes celebraciones el miércoles por la noche entre los manifestantes en todo el país, con fuegos artificiales, bailes y festejos hasta el amanecer.
La Constitución, redactada por los islamistas y que Morsi considera la mejor del mundo, ha sido suspendida. Además, Abdel-Meguid Mahmud, el procurador de la era de Mubarak que Morsi sacó del cargo en medio de una gran controversia, fue reasignado al cargo y anunció inmediatamente el inicio de investigaciones a funcionarios de la Hermandad.
Muchos de los opositores de la Hermandad desean que se enjuicie a la organización por lo que alegan fueron delitos cometidos durante el gobierno de Morsi, de la misma manera que Mubarak fue procesado por la muerte de manifestantes durante el levantamiento de 2011. En los últimos 12 meses, decenas de personas han muerto en enfrentamientos con partidarios de la Hermandad y las fuerzas de seguridad.
Pero la rapidez de esas decisiones ha creado la percepción de una campaña de venganza contra la Hermandad.
El Frente de Salvación Nacional, el principal grupo político durante la presidencia de Morsi y un miembro clave de la coalición que negoció con los militares su deposición, criticó las medidas alegando: "Rechazamos totalmente excluir a ningún partido, particularmente a los grupos políticos islámicos".
El Frente ha propuesto que uno de sus líderes, Mohamed ElBaradei, sea nombrado primer ministro de un gabinete interno, un cargo que tendría un gran poder porque se considera que la presidencia de Mansour es simbólica. ElBaradei, ganador del premio Nobel de la paz y ex director de la entidad de la ONU a cargo de la supervisión de asuntos nucleares, se considera el principal reformista del país.

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