Cuba actualidad, Centro Habana, La Habana, (PD) Recuerdo haber escuchado en una ocasión que el miedo es el más fuerte de los sentimientos que experimentan las personas, más intenso aún que el amor o la amistad.
Si alguien dudaba de la veracidad de esa sentencia, la reciente decisión de los gobernantes cubanos, vinculada con los aumentos salariales a deportistas y entrenadores, parece confirmarla.
Debemos recordar que el 26 de julio de 2012, durante su estancia en la oriental provincia de Guantánamo, Raúl Castro recalcó que no había condiciones en el país para acometer un aumento de salario en un futuro cercano, ni siquiera en sectores tan importantes y que tanto se lo merecían como la salud y la educación. En esa oportunidad el General-Presidente expresó que únicamente cuando se produjeran incrementos en los niveles de producción y productividad del trabajo, la economía cubana estaría lista para satisfacer esa demanda obrera.
No le faltaba razón al mandatario, pues cualquier observador medianamente informado en temas económicos conoce que la inyección de dinero en la circulación, sin la debida contrapartida de bienes y servicios, genera una serie de anomalías como la inflación, la escasez de productos, la pérdida del poder adquisitivo de la moneda y la desmotivación por el trabajo.
Sin embargo, en días pasados, y sin haberse informado de aumentos en la producción y la productividad del trabajo, los cubanos amanecimos con la noticia de que el Consejo de Ministros había aprobado una nueva política salarial para los deportistas y sus entrenadores. Se trata, en verdad, de una nada despreciable erogación monetaria, ya que incluye elevados salarios mensuales para los ganadores de medallas en eventos internacionales (olimpiadas, mundiales, panamericanos y centroamericanos), y también para los integrantes de las preselecciones nacionales de los distintos deportes. En el caso del béisbol habrá bonificaciones para los participantes en las series nacionales, para los líderes individuales, así como importantes sumas para los equipos que finalicen en los tres primeros lugares del campeonato. Además, se va a permitir que los atletas conserven el 80% de los premios monetarios que obtengan en el exterior.
No hay que olvidar que, según rumores que circularon insistentemente, el embargo financiero que el gobierno le aplicó al vallista Dayron Robles fue lo que determinó la ruptura de este con el equipo nacional de atletismo.
¿Y cuál es el motivo de semejante bondad? ¿Acaso el interés de las autoridades por propiciar competencias de mayor calidad, y que la afición disfrute de un mejor espectáculo? Esas fueron las justificaciones que aparecieron en la prensa oficialista. Pero en el fondo lo que subsiste es el miedo, mucho miedo. Para nadie es un secreto que el castrismo intenta contener las deserciones que se han producido últimamente en el ámbito del deporte.
¿Y cuál es el motivo de semejante bondad? ¿Acaso el interés de las autoridades por propiciar competencias de mayor calidad, y que la afición disfrute de un mejor espectáculo? Esas fueron las justificaciones que aparecieron en la prensa oficialista. Pero en el fondo lo que subsiste es el miedo, mucho miedo. Para nadie es un secreto que el castrismo intenta contener las deserciones que se han producido últimamente en el ámbito del deporte.
Particular impacto debe de haber causado el reciente abandono del país del estelar pelotero cienfueguero José Dariel Abreu, una figura joven, de enormes perspectivas, y que, al parecer, era contemplado por los directivos del béisbol cubano como un paradigma de atleta, tanto dentro como fuera del terreno de competencias. Aunque, claro, muy poco representan estos aumentos de salario en moneda nacional en casos como el de Abreu, pues ya varios equipos de las Grandes Ligas del béisbol norteamericano manejan la cifra de hasta 50 millones de dólares para contratarlo.
Entonces, ¿qué podrán hacer los médicos y maestros para que la cúpula del poder se acuerde de ellos y decida beneficiarlos con el prometido aumento salarial? Pues, sencillamente, irse del país por cualquier vía: la emigración ordenada o la deserción cuando estén en una misión en el exterior. Cuando las autoridades comprueben que se están quedando sin médicos y maestros, es posible que se opere el milagro. No importa que la economía se hunda aún más. El miedo sabrá hacerse presente.
Para Cuba actualidad: orlandofs21@yahoo.com
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