Cuba actualidad, Cidra, Matanzas, (PD) Recientes huelgas protagonizadas por conductores de vehículos privados, de tracción animal en las ciudades de Santa Clara (Villa Clara) y Puerto Padre (Holguín) y otras acciones populares, evidencian una singular resistencia de la ciudadanía ante las arbitrariedades del gobierno dictatorial de Raúl Castro.
El pueblo ya se ha cansado de los engaños de los comandantes y sus partidarios y está resuelto a defenderse de las injusticias.
Quienes trabajan por cuenta propia son considerados capitalistas explotadores por el oficialismo, a pesar de la mendaz propaganda de los funcionarios y de la prensa estatal, que los califica de personas sacrificadas que trabajan para mejorar la economía del país. Por eso, los asfixian con altos impuestos sobre sus ganancias y los convierten en víctimas de un permanente acoso.
Las recientes citaciones, en los municipios de Matanzas y Unión de Reyes, de cuentapropistas que comercializan ropa y calzado importados y las amenazas de que han sido objeto, prueban el afán de la nomenclatura de mantenerlos a raya, porque consideran un peligro que incrementen sus ganancias.
Sin embargo, estos trabajadores no se han quedado con los brazos cruzados. Sus protestas se multiplican. Recordemos la huelga de 1000 cocheros, que tuvo lugar en la ciudad de Bayamo, el pasado año, en protesta por los escandalosos gravámenes. Asimismo, el enfrentamiento de cuentapropistas con la policía e inspectores estatales, ocurridos recientemente en la capital.
Una forma de resistencia adoptada por la población, lo ha constituido el no pagar la deuda contraída con el Estado. Sólo en la provincia de Matanzas, por concepto de equipos electrodomésticos vendidos a crédito, durante los años 2005 y 2006, esta asciende a la cifra de 65,9 millones de pesos.
Pero la iniciativa de las ciudadanas y los ciudadanos para resistirse ante la explotación a que los somete el régimen se ha puesto de manifiesto también en los cientos de fraudes que tienen lugar en el servicio eléctrico recibido en sus domicilios. Son abusivos los tributos estatales a pagar, por lo que muchas personas se las arreglan para burlar los controles gubernamentales.
Es lógico que la gente se resista, en un país donde el salario promedio de los trabajadores es de 450 pesos, si se tiene en cuenta que pantalones de no mucha calidad, comercializados en las Tiendas Recaudadoras de Divisas, tienen precios de hasta 20 pesos convertibles, equivalentes a 500 pesos.
El costo de la vida en Cuba es excesivamente alto. Algunas familias que viven con un confort igualado al de la clase media baja, de países subdesarrollados, como Haití o República Dominicana, tienen que desembolsar hasta más de 300 pesos mensuales por el servicio estatal de electricidad. Esto es igual al salario de todo un mes.
Los ingresos no declarados son otra forma que emplean los trabajadores privados para rebelarse, de forma no violenta, ante el Estado parásito y abusador. Tan es así, que en un reciente Pleno del Comité Provincial del Partido Comunista en Matanzas, trascendió que por este concepto, en este territorio existe subdeclaración por un monto de 11 millones de pesos.
Son estas algunas de las maneras en que el pueblo se defiende de las arbitrariedades del gobierno. Este manifiesta que perfecciona el modelo económico-social, pero no libera la economía, ni mejora la vida de la ciudadanía. Prueba de ello es que los precios de los productos alimenticios se mantienen muy altos. Una libra de frijoles cuesta 12 pesos, una de malanga 5, y una de carne de puerco hasta 22.
Para Cuba actualidad: sanchesmadan61@yahoo.com
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