lunes, 23 de diciembre de 2013

En Cuba no se respetan los derechos humanos

Oscar Sánchez Madan
Cuba actualidad, Cidra, Matanzas, (PD) Cuando el filósofo y naturalista británico Herbert Spencer calificó al socialismo como un sistema tiránico, -denominación que confirmó, más tarde, nuestro Héroe Nacional José Martí- se refería a regímenes similares al que impera hoy en la mayor isla de las Antillas. Ambos creían que de siervo de los capitalistas, en el socialismo, el ciudadano se convierte en esclavo de los funcionarios.
Lo acontecido en Cuba, durante los días previos a la celebración del Día Internacional de los Derechos Humanos (10 de diciembre) y en esa misma jornada, demuestra que en nuestro país el gobierno ha implantado un "orden jurídico", en esencia, parecido al de los sistemas referidos por Martí y Spencer.
De ello pueden hablar Raisa Pino Echevarría, Mariney Echevarría Díaz, integrantes del movimiento Damas de Blanco y Jorge Luis Vázquez Amaya, miembro del movimiento Libertad Democrática por Cuba, organización afiliada a la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU). Lo que sufrieron estos opositores los días 8, 9 y 10 de diciembre se enmarca en las páginas de la oscura historia del castrismo.
Estos demócratas intentaron viajar desde Pedro Betancourt, en la provincia de Matanzas, a La Habana, el pasado ocho de diciembre para asistir al evento que realizarían las Damas de Blanco en la Quinta Avenida de Miramar, con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos.
Al abandonar su vivienda fueron arrestados por agentes de la policía y conducidos a la gendarmería local. Allí, oficiales de Seguridad del Estado les informaron que no podía salir de esa comunidad. Los mantuvieron en el cuartel durante seis horas.
Tras su liberación y después de llegar a la vivienda donde viven, esta fue sitiada por una treintena de efectivos de la policía y de las paramilitares brigadas de respuesta rápida.
Un delincuente común les advirtió que si salían serían apaleados por "el pueblo enardecido".
Estos demócratas de la oposición pudieron ver los palos que portaban los provocadores, cada vez que pasaban frente a su casa y los amenazaban.
"Por favor, no salgan. Estos perros no tienen buenas intenciones", les aconsejó varias veces una vecina que se atrevió a acercarse a la vivienda, como muestra de solidaridad.
El jefe de Estado, Raúl Castro, se encontraba, entonces, en el extranjero y los funcionarios del gobierno se muestran muy nerviosos cada vez que eso sucede, en una fecha como la señalada.
Tres días se mantuvieron en prisión domiciliaria los opositores. Durante el cerco existió siempre la posibilidad de que fueran agredidos físicamente, aún sin salir de la vivienda. Eso ha sucedido en múltiples ocasiones, a lo largo y ancho del país.
El día diez, el gobierno local organizó una feria en el centro del pueblo, en la que se comercializaron artículos alimenticios e industriales. Las autoridades pretendían con ello desviar la atención de lo que sucedía. Querían impedir que la ciudadanía conociera aquel censurable atropello.
Después que los militares y las fuerzas parapoliciales levantaron el cerco, Raisa, una joven de tan sólo 18 años, le manifestó a su padre adoptivo: "Yo estaba muy asustada, papá. En estos tres días, no he podido dejar de recordar las veces que estos irresponsables nos han golpeado". Mientras hablaba, la muchacha se tocaba el brazo que cierta vez, unos policías le fracturaron.
Los castristas estropearon nuevamente la tranquilidad de esta humilde familia, a la que no le permitieron celebrar, con libertad, el Día Mundial de los Derechos Humanos. Situación similar enfrentaron veintenas de opositores en todo el país, incluidas mujeres, muchos de los cuales fueron golpeados y arrestados por la policía.
Para Cuba actualidad: sanchesmadan61@yahoo.com

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