jueves, 25 de septiembre de 2014

CDR: inútiles remiendos

CDR: inútiles remiendos

(LAURAMWONG.COM)
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El mes próximo entrará en vigor un nuevo sistema para la vigilancia a nivel de cuadra.
En el mes de octubre entrará en vigor un nuevo sistema para la vigilancia a nivel de cuadra. Loira Pérez Díaz, coordinadora provincial de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), así lo confirmó en el semanarioTribuna de La Habana.
Entre los propósitos de la entidad que cumplirá 54 años de fundada el próximo 28 de septiembre está el enfrentamiento a las indisciplinas sociales, el rescate de los valores y el trabajo continuo con la familia.
Más allá de los planes que anuncian para restaurar el control sobre la sociedad, lo más probable es que la iniciativa quede como un esfuerzo con muy pocos resultados.
Porque de aquella eficiencia en los primeros años de la revolución no queda ni el recuerdo.
Es cierto que la chivatería para arruinarle la vida a cualquiera por oponerse, abierta o solapadamente, a la ideología del partido único se mantiene, pero lo que prevalece en cada cuadra es la apatía hacia el discurso gubernamental y el contubernio en la ejecución de las actividades económicas ilícitas.
El trasiego de productos robados en las dependencias del Estado es el denominador común en los vecindarios. La anarquía está presente en todo el país sin que aparezcan los medios para atajar su avance.
En ocasiones, los directivos de los CDR son los principales cómplices en la venta de lo que a diario desaparece de los almacenes, por cierto, administrados por miembros del Partido que no faltan a las reuniones del Comité y participan en los trabajos voluntarios.
Sobre los dictados de la supervivencia se asienta una sociedad que involuciona. Jóvenes y adultos, actúan  condicionados por un ambiente de escasez, ruinas, prohibiciones absurdas y miedos. Con la codificación de la mediocridad, el cinismo y la intolerancia, el Gobierno ha contribuido a la formación de un ciudadano sin valores éticos y morales. Muy pocos se salvan de un destino que afecta a cinco generaciones.
Para que vuelva la disciplina y el orden es necesaria la construcción de otro modelo. Hacerlo sobre los cascotes del socialismo real es perder el tiempo.
Con el inminente retorno de las guardias cederistas no se terminará el relajo. Es válido pensar en alguna que otra tregua, pero nunca en la eliminación de un modo de vida sancionado por las circunstancias.
Este 28 de septiembre se llevará a cabo el ritual, de visos prehistóricos, donde se hierve una cabeza de cerdo.  Con esa sopa a cocinarse con leña, en medio de las calles, un trozo de cake, ron barato y música, se celebrará otro aniversario de la mayor organización de masas del país.
Un convite en el que no faltarán bailadores con sus jarros, cucharas y una abundante porción de doble moral.

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