lunes, 22 de septiembre de 2014

La inocencia de los niños torcidos por el islam

Niños que juegan a decapitar muñecos o a simular que son terroristas suicidas.


De  | Notas a pie de cámara – Hace 6 horas


Juegan al fútbol, a las muñecas, a saltar en los charcos, a esconderse, a un videojuego, a médicos, a contar cuentos, al fútbol. Los niños del mundo juegan a muchas cosas.
Pero ¿a qué creen ustedes que están jugando estos pequeños?


niños jugando a celebrar el funeral de uno de ellos en Gaza, durante la ocupación israelí de agosto de 2014.niños jugando a celebrar el funeral de uno de ellos en Gaza, durante la ocupación israelí …


 A un funeral. Juegan a celebrar el funeral de uno de ellos. Y no les falta detalle: la madera simulando el ataúd, una bandera palestina y, evidentemente, el cadáver. Uno de ellos se hace perfectamente el muerto, con los ojos cerrados y las manos cruzadas sobre el pecho. Sólo la sonrisa del chico de la capucha (imaginamos que mirando al fotógrafo que les llama desde alguna ventana) delata que la escena no es real, nada más, y nada menos, que un juego.
La imagen la tomó el Doctor Bassel Abuward, médico del hospital Al-Shifa de Gaza, a mediados de agosto, durante las jornadas más duras de la última ofensiva israelí sobre la franja. Con 2.200 gazatíes muertos, la mayoría civiles, se celebraban decenas de funerales diarios.
Y los niños jugaban a eso.
Como los niños afganos juegan a los atentados suicidas. En este terrible video un grupo de chicos imita el ceremonial de un terrorista suicida. Uno de ellos, vestido de negro y con la cabeza cubierta, juega a ser el terrorista. Con gran ceremonial se despide de sus compañeros. Sale corriendo y se dirige hacian donde están las supuestas victimas. Simula una explosión lanzando arena al aire. Todos caen y simulan estar muertos.



Con toda su inocencia, incluyéndolo en sus juegos, este video refleja hasta qué punto los niños afagnos han aceptado el terrorismo como una parte normal de sus vidas. Igual que otros niños en otros conflictos juegan a violaciones, o a esconderse bajo los toboganes cuando uno silba simulando las alarmas de ataque aéreo.

Y esto también podría parecer un juego. Pero no es tan inocente. Es un niño degollando muñecos. Es lo que ha visto, porque su padre es un terrorista de Estado Islámico. Pero también es propaganda: aleccionado por su padre, el chico decapita unas muñecas ante la cámara, ensayando, dice el video, para cuando sea mayor y decapite infieles como su padre.



Los niños, los seres más maleables, más vulnerables, más fáciles de captar, han sido utilizados en todas las guerras como propaganda. Ahí va otro ejemplo del Ejército Islámico: la hija de uno de los terroristas graba un video defendiendo la guerra de la yihad. Después, les enseñan a manejar armas.




En el mundo aún hay 300.000 niños soldado, según la ONU. En 19 países los reclutan los propios ejércitos, pero también las milicias, que les obligan a matar a sus propios padres y los vuelven drogodependientes para convertirlos en robots que obedezcan cualquier orden sin miedo. 
Porque los niños imitan lo que ven en su entorno, y juegan a ser adultos. Los niños quieren ser como sus héroes: sus padres. Y si creemos que, por vivir en el primer mundo, nuestros hijos están a salvo de influencias nefastas, miren este video.




Sí, también aquí, en el primer mundo. Recuerden, nosotros somos sus héroes. Quizá deberíamos empezar a comportarnos un poco mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario