jueves, 4 de septiembre de 2014

Nuevo curso escolar en La Habana: déficit de maestros, bajos salarios y carencias materiales

Nuevo curso escolar en La Habana: déficit de maestros, bajos salarios y carencias materiales

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Al menos la escuela primaria Juan Oscar Alvarado, en el reparto Sevillano, municipio 10 de Octubre, al sur de La Habana, iniciaría el curso escolar 2014-2015 con toda su plantilla de profesores.
Antes de las 8 de la mañana, decenas de padres y abuelos se apiñaban frente a la escuela, una casona edificada en los años 50 que tras el triunfo de la revolución fue confiscada luego de la marcha hacia Estados Unidos de su propietario.
En el colegio, remodelado y ampliado con un chapucero anexo de dos pisos en la década del 80, se formaron hasta tres generaciones de vecinos del Sevillano.
"Cuando yo estudié en esta escuela, el Estado te otorgaba dos uniformes al año, zapatos colegiales y un par de tenis para la educación física. También daban dos meriendas y un almuerzo diario. Y el claustro de profesores era de mayor calidad", expresa Ortelio, padre de dos niños.
Semanas antes de comenzar el curso, una brigada de mantenimiento, junto a los propios maestros, le dieron una mano de pintura barata al colegio, repararon las tablillas de algunas ventanas y colgaron cadenetas de papel en un área del patio donde cada mañana se efectúan los matutinos.
En la puerta de entrada, en un mural, un plegable exige la liberación de tres espías presos desde 1998 en cárceles estadounidenses. Pero la noticia verdadera era que la plantilla de maestros estaba completa.
"Aunque está por ver. Todos los años es igual. Y durante el curso empiezan a faltar profesores por enfermedad y algunos, con una preparación deficiente, obligan a muchos padres a gastar entre 5 y 10 pesos convertibles en repasadoras que consoliden las materias impartidas", señala Manuela, madre de un alumno de 5to. grado.
La desigualdad en la sociedad se agranda cada vez más. El gran mérito de la revolución de Fidel Castro fue socializar la miseria.
Si 25 años atrás todos los niños vestían de manera uniforme y sus padres no debían prepararles meriendas, ahora las familias deben desembolsar dinero para refrigerios, calzado y material escolar.
La escuela Juan Oscar Alvarado, al igual que otras muchas en el país, se ha convertido en una pasarela de vanidades. Los niños con parientes en el extranjero o padres de bolsillos amplios asisten con suntuosas mochilas de ruedas, bolsos térmicos y calzado deportivo de marca, que cuestan entre 60 y 100 cuc en las tiendas de moneda dura.
A Joel, alumno de 4to. grado, sus parientes en Miami le enviaron libretas, lapiceros y hasta una tableta Apple para el nuevo curso. Algunos chicos visten con calzado Made in USA y, como si fuesen alpinistas, cargan pesadas mochilas en la que no falta una merienda fuerte: pan con jamón y queso, galletas con crema, chocolate Nestlé y refresco Sprite.
Niurka, una niña que no conoce a su padre y su madre lava ropa para la calle, asiste con zapatos gastados, una mochila remendada y de merienda lleva pan con aceite y refresco instantáneo.
"Los colegios, sobre todo en La Habana, se han convertido en una sinfonía donde las diferencias llegan a insultar. Yo les pido a los padres que traten de no exaltar esas desigualdades. Incluso ya la mayoría de los niños, desde segundo grado, en los recesos hablan de temas de adultos, boberías sobre las marcas, estilos de vidas de los famosos, y sueñan con irse a vivir a Estados Unidos o Europa", dice un maestro.
A tres kilómetros de la escuela del Sevillano, en el barrio pobre y duro de Párraga, rodeado de casas bajas y calles que piden a gritos ser asfaltadas, en el primer día de clases no asistieron varios alumnos por estar ingresados con dengue.
"A pesar de que desde hace dos semanas se viene fumigando sistemáticamente el colegio, la zona es foco de dengue, chikungunya y una infección conocida por I.S.I.S que afecta a niños con déficit nutricional y malos hábitos higiénicos", acota Charles, médico general y padre de un niño que estudia en una escuela de Párraga.
Según algunos padres consultados, el curso se inicia con la ausencia de maestros y otros en formación y escasa vocación para el magisterio. En La Habana, el déficit es de al menos 670 maestros.
La ministra de Educación, Ena Elsa Velázquez, intenta ser optimista y declaró que no obstante ese déficit, hay que proteger a los educadores ya confirmados y "no darles tareas extras".
El nuevo curso se inicia con reformas en primaria y secundaria, y esto preocupa a los padres. El MINED asegura que no desaparecerá ni la merienda escolar ni la doble sesión de clases, pero Nivaldo, padre de tres hijos que estudian en primaria y secundaria, tiene sus dudas.
"Con los museos municipales en estado de coma, las áreas deportivas y los cines en ruina y la crisis en el transporte urbano, me pregunto qué harán por las tardes los alumnos con tanto tiempo libre. En teoría se habla de actividades extra escolares, pero la realidad siempre es otra, con los muchachos en la calle sin nada que hacer", señala.
Este curso escolar en Cuba arranca con 1,8 millones de estudiantes. Pero las carencias económicas pondrán a prueba la efectividad de los cacareados cambios propuestos por el MINED.
De momento, muchos padres con hijos en escuelas primarias siguen haciendo colectas para comprar ventiladores que alivien el calor de plomo en las aulas y detergente para mantener limpios los baños.
Tampoco en el nuevo curso habrá internet en primarias y secundarias. A partir del bachillerato es cuando los alumnos cubanos pueden acceder a la red. Internet sigue siendo el gran ausente.

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