lunes, 10 de noviembre de 2014

¿Dónde están los cubanos?

¿Dónde están los cubanos?

Samsung, en el paraíso coreano. (A. FERNANDEZ)
Congrí salvadoreño, Randy Alonso en un Mercedes Benz, el paraíso en Corea del Sur y la gran subasta del Mariel: un día en la Feria Internacional de La Habana.
Randy Alonso probando un Mercedes. (A. FERNANDEZ)
Randy Alonso sonríe mientras la gente lo mira y le tira fotos. El grupo de curiosos crece ante el stand de la Mercedes Benz. Roberto y Mario están entre los espectadores.
Una mujer a sus espaldas pregunta: "¿La mesa redonda da pa tanto?".
Roberto le responde: "Al menos da para estar del lado de allá del cordón".
"Se cree una estrella", le comenta Roberto a Mario mientras salen del pabellón de Alemania, "sí, pero la verdad es que es que es un esclavo que en vez de trabajar en el barracón, trabaja en la cocina".
Ya era mediodía y ellos que creían haber visto lo suficiente para una mañana de Feria, fueron a comprar comida.
Habían pasado por el pabellón de Venezuela, el único donde, por cuestiones de seguridad, era necesario hacer cola para pasar. Adentro, un lugar diseñado con fondos blancos y anuncios sobre acrílicos, se mostraba tecnología venezolana, velas manufacturadas, cosméticos, textiles. Mario fue adonde la gente se aglomeraba más y descubrió que la marca Cerelac existía desde, según su expositora, "más de 30 años", pero a él le recordaba la década del 90 y la papilla cementosa que sustituyó comidas.
El espacio de la Federación Rusa les recordó la iglesia ortodoxa de La Habana Vieja. Todo el vacío y las dimensiones proponían solamente maquinaria pesada. Argentina, lo mismo. Máquinas agrícolas, remolques, insecticidas. Y ni un solo guajiro cubano viendo sus posibilidades de negociar.
El espectáculo de este pabellón lo daba la marca Siepla, "una industria para la industria del plástico". La gente estaba expectante porque creían que iban a regalar pozuelos plásticos, pero a la misma vez parecían encantados con las diferencias entre los que la industria clandestina cubana produce y comercializa en la calle y lo que salía de la máquina aquella.
En el stand de El Salvador repartieron comida. "¿Qué es?", pregunta Roberto a un desconocido. "Congrí con picadillo", responde el tipo mientras tira fotos a la cola. "¿Y para eso la gente hace esta cola?",  se extraña Roberto porque la cantidad tampoco invita al sacrificio. "Ah, pero imagínate, es congrí salvadoreño".
"¿Un pan con lechón a 20 pesos?", se escandaliza Mario y decide que es mejor comprar algo en divisa para almorzar. Pero la divisa esta igual de sobrevalorada. La mitad de un sandwich: 1,75 CUC. Un muslo con contramuslo de pollo con tres pedazos de boniato frito, 3,50 CUC. Un plato más elaborado, de 5 CUC en adelante. Las aguas y las bebidas, más de 0,55 CUC.
"Desengáñate, la Feria no está pensada para nosotros. ¿Tú no querías venir? Pues aquí estamos", empieza Mario con su cantaleta. En eso pasan dos mujeres de tacones y jeans muy ajustados. Mario ataca: "¿Pero como pueden caminar sobre este piso?"
Basta con seguirlas con la vista, ver las señas que intercambian con algunos expositores para saber que la Feria es una oportunidad para la inversión extranjera.
"Bueno, está bien. Esta es la Feria de lo que nunca tendré, pero a mí me gusta mirar como al resto", riposta Roberto para retomar la conversación porque a él no le interesa lo que hagan aquellas mujeres con su cuerpo.
Cerca del paraíso
Caminan al pabellón de Brasil. Chancletas "havaianas", diseños Picadilly, duchas con 12 años de garantía, lozas para suelos, cocinas y baños de lujo, casi todas comercializadas en Palco.
Roberto ve como una mujer negra pide que le regalen un estuche de tinte rubio de la marca Realcetom. No le servirá de nada, pero ella casi suplica. El expositor la ignora. Roberto para vengarse le pregunta en alta voz. "¿Pero Brasil no es famoso por los productos para negras y mulatas? ¿Cómo es que hay tanto pelo lacio en su propaganda? ¿Y esto se vende en Cuba?"
"Sí, señor, todos estos productos se comercializan en Palco y hay para todos", fue lo que recibió por respuesta.
Otra vez Palco. La cadena de servicios que incluye centros de belleza, centros comerciales y turísticos y que no tiene ningún establecimiento en el centro de la ciudad. Todo Palco está entre Miramar y Santa Fe. Sus precios son elevadísimos y sus ofertas mucho más diversas que en las demás cadenas de tiendas.
Mientras, en el stand contiguo un peluquero aplicaba el tratamiento de keratina de la marca Desirius a dos afortunadas que habían logrado alcanzar turnos.
Pero el paraíso lo anunciaban en Corea del Sur. "Allí es donde todos quieren ir porque estan repartiendo cosas", dice una muchacha que los ve con cara de decepción.
Y es verdad. Los coreanos parece que ríen constantemente. No se sabe si es burla por la desesperación de la gente que trata de alcanzar las galletas o los sellos; o es únicamente cortesía. En lo que parece el futuro, la Samsung permite que manipulen algunos de sus equipos y comparte aplicaciones; la LG conmina al escándalo promocionando equipos de música; las mujeres aprovechan y se fotografían con lavadoras modernas detrás; la gente cree reconocer a algunos de los protagonistas de los culebrones coreanos que circulan de dvd en dvd; y la robótica acapara la atención de todo el que llega. Corea se vende moderna, paradisíaca.
Cuba se reduce al Mariel
"Increíble: Cuba se reduce a un pabellón", dice Mario subido en una rampa del pabellón principal.
"No seas venenoso, niño", le rectifica Roberto, ", que este es el pabellón mas grande de todo Expocuba".
"Sí, pero así y todo, el sistema empresarial de un país no debería caber en tan poco espacio", Mario no se conforma.
Desde donde están se ven las marcas de siempre: Cubaníquel, Havana Club, Ciego Montero...
La gran promesa de este espacio eran las wifi que permitían conectividad interna y cercana al stand que emitía la señal. Havana Club para descargar gratis Andriod App Havana Coctel; o la empresa Geocuba que propuso Andariego, un mapa interactivo que llega tarde a los teléfonos cubanos. Isla adentro, una iniciativa privada con las mismas características, aunque no tuvo espacio en la Feria, ya anda circulando de móvil a móvil.
Las demás redes estaban bloqueadas (Feria virtual, icewach, wifi_etecsa_fihav), incluyendo la UCI, que no tenía nada que ofrecer.
"Esta feria, tal como salió en el periodico, parecía la gran subasta del Mariel", Mario ha seguido los periódicos.
"La palabra 'oportunidades' tan recurrente en la prensa hace pensar que Cuba se vende barata. Al menos la mano de obra sí va a ser muy barata."
El Granma del martes 4 de noviembre anuncia que "246 proyectos con un monto de 8.700 millones de dólares conforman la cartera cubana"
Y el miércoles 5, el titular de Juventud Rebelde era "Mariel está en Expocuba". Y anunciaba como una avalancha de 36 países gestionaba su establecimiento en la Zona Especial de Desarrollo. Y ya que la geografia cubana ha cambiado tanto y el Mariel no está en Artemisa sino en la Habana, ¿dónde estará la Habana? ¿Dónde estarán los cubanos?
Lo que se ve en Expocuba es el mismo cuadro deprimente de siempre. Propagandas que aseguran saber qué es realmente una revolución y qué no lo es, diseños viejos, imágenes gastadas y obsoletas. Empresarios que no son empresarios, sino cuadros que no deciden y nada más que obedecen.  Y las mismas propuestas de un Estado que cree sabérselas todas, y que no propone nada nuevo ni inclusivo, que no abre puertas a los pequeños empresarios, sino que acapara dinero, gestiones, contactos y propiedades.

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