El diario Granma investiga
Cuba actualidad, Marianao, La Habana, (PD) Por primera vez en sus casi 50 años de vida, el órgano oficial del Comité Central del PCC le ofrece a sus lectores la posibilidad de valorarlo.
En su edición del pasado viernes 31 de octubre incluyó una encuesta bastante detallada, dirigida a su Estimado lector.
Puesto que inevitablemente soy su desconfiado y atento lector, aprovecharé la rara ocasión.
Puesto que inevitablemente soy su desconfiado y atento lector, aprovecharé la rara ocasión.
Lo recibo en mi casa, por suscripción desde hace más de diez años.
Su lenguaje siempre es claro, incluso cuando tergiversa hechos o presenta argumentos más o menos absurdos. Siempre han contado con muy buenos correctores, como el dilecto Agustín Pi y el papá de Guillermo Cabrera Infante, así que carece de erratas o errores ortográficos.
Lamentablemente, su discurso solo es crítico si se trata de los Estados Unidos, el resto es aburridamente apologético e impersonal, a excepción de su crítico de cine, Pérez Betancourt, ameno, y de su acucioso articulista de asuntos históricos Pedro Antonio García. Pedrito de la Hoz, siempre que no la emprenda con las telenovelas, es potable.
El número de páginas es muy poco y el empleo del color está mezquinamente reducido al rojo en la portada, que, dicho sea de paso, es una de sus peores páginas, cuyos titulares obedecen a una obviedad intencional. Las ilustraciones son escasas, y las caricaturas absolutamente ajenas al humor.
La información suele ser veraz, pero también incompleta. No mienten, pero ocultan verdades.
Sus periodistas todos parecen siempre pensar como es debido, puesto que la política editorial no admite polémicas.
Aunque las informaciones son actuales, su presentación no es novedosa ni original. En general, no matizan ni sugieren, el lector tiene que aceptarlas o rechazarlas en bloque. Apenas merecen la relectura y a menudo ni siquiera es preciso leerlas completas.
En cuanto a su calidad, lamento como lector asiduo y voraz, decirles que es deplorable. Su carácter invariablemente apologético y pseudoptimista hacen que las menciones a personas y cargos como responsables de hechos ocurridos equivalgan casi siempre a condenas.
En cuanto a las páginas, ya dije que la primera es la peor. La mejor es la deportiva, puesto que todos los días hay victorias y derrotas, independientes de la presunta ideología de sus protagonistas. La cultural, aunque muy limitada de espacio, siempre merita ser leída. La internacional, aunque invariablemente previsible, nos permite enterarnos de algunos sucesos reales. El aburrimiento campea por sus respetos en las nacionales, cargada de aconteceres irrelevantes, y acrítica por definición.
Sabido es que los periódicos responden siempre a los intereses que representan. En las sociedades capitalistas, como hay diversidad de intereses contrapuestos, se facilita más la variedad. El problema del diario Granma es que está obligado a satisfacer la voluntad de un monopropietario absoluto, cuya hipersensibilidad no admite críticas de nada ni de nadie.
A quienes hacen este diario no los considero personalmente responsables, sino también víctimas de esta situación. Creo que individualmente todos desearían un periódico mucho mejor.
Respecto al futuro, me gustaría que fuese más crítico e independiente. Para conseguirlo, es necesario que se restablezca la libertad de prensa, así el Dario Granma quedaría obligado a la polémica crítica cotidiana, para bien de sus lectores y de toda la sociedad.
Para Cuba actualidad: rhur46@yahoo.com
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