jueves, 8 de enero de 2015

Los felices cubanos de la TV


358_felicesCuba actualidad, Arroyo Naranjo, La Habana, (PD) En este final y comienzo de año, los cubanos alegres, felices y optimistas solo se vieron en la TV.
El tiempo que se suponía fuera de festejos transcurrió más gris y desabrido de lo habitual en los últimos años. Casi todos parecieron coincidir en que no había qué ni con qué celebrar.
Faltó dinero, comida, entusiasmo y esperanzas. El comentario más escuchado es que “esto cada vez está peor”. Una opinión que no parece haber variado mucho con el anuncio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos.
La noche de Año Viejo se veía poca gente en la calle y en contadas casas se escuchaba música. Pocas familias cenaron. Muchas, pollo o pescado –que al fin volvió a la carnicería, por la libreta, una libra de jurel por persona- en vez de puerco, que estaba muy caro. Y ni hablar de turrones, uvas o manzanas, que son casi desconocidos por los más jóvenes.
Las ferias callejeras que hubo en algunos municipios, en las que se había oficialmente anunciado que -gracias a las cooperativas y al Ejército Juvenil del Trabajo- habría productos alimenticios en abundancia y baratos, fueron fiascos. Hubo poco, de mala calidad y caro. Muchos las bautizaron como “las ferias de las jabas vacías”.
En vez de a lechón asado, la noche de Año Viejo, en algunos barrios, olía a chamusquina de trapos viejos.
Poco antes de las doce de la noche, algunas personas se animaron a hacer un poco de jolgorio con la quema de muñecos, generalmente vestidos con andrajos de origen militar, que representan vaya usted a saber qué o a quiénes…
Es una de las nuevas costumbres, venida no se sabe de dónde, que han adoptado algunos cubanos para estos días.
La otra nueva costumbre es la de los maletines. Sustituyó a la tradición de tirar un cubo de agua a la calle, en el último minuto del año, para que se vaya todo lo malo. Pero como no se puede desperdiciar el agua que viene a las tuberías cada varios días, ahora algunos, para comenzar el año, salen a la calle con bolsos y maletas y le dan la vuelta a la manzana. Dicen que es para tener suerte con los viajes…
Enseguida que terminan estos ritos, cuya duración no rebasa una hora, los pocos participantes en ellos se encierran en sus casas, se van a dormir y vuelve a reinar el silencio.
El primero de enero parecía un día de luto. Las calles casi vacías, la gente que se movía como zombis y deseaba felicidades con timidez, como apenada de decir un disparate o pedir un imposible…
Pero en la TV hubo un entusiasmo y optimismo desbordante. Exagerado y sospechoso. Y mucho patrioterismo, con tantas banderas, consignas y las notas del himno nacional parodiadas en tiempo de timba brava y mala en la trompeta de Alexander Abreu.
Solo en la pequeña pantalla, a propósito de un nuevo aniversario del triunfo de la revolución, el número 56, se vieron los cubanos alegres y felices. Lástima que lucieran tan falsos. Tanto que más bien se veían patéticos.
Para Cuba actualidad: luicino2012@gmail.com

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