El 15 de enero en la Historia de Cuba
|
|
| • 1887 - |
- Un Discurso de Manuel Sanguily.
|
Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 35-36 nos describe los acontecimientos del 15 de Enero de 1887:
|
 “Manuel Sanguily jamás dejó de combatir los excesos y miserias del régimen colonial en Cuba. Veinte años tenía cuando empezó a servir a la insurrección de 1868 con el esfuerzo de su brazo y los destellos de su talento. Ofreció entonces a la patria cuanto poseía, y allá, en los diez años de fatigosa y cruenta lucha contra la soberanía de España en Cuba, sacrificó casi todo el mejor período de su vida. Vuelto el país a la paz material proveniente del pacto de El Zanjón, desde aquel suceso hasta el de la insurrección de 1895 Manuel Sanguily supo ser en la tierra cubana encarnación de la rebeldía indomable. Como en la guerra blandiendo el machete, en la tregua iniciada en El Zanjón flageló con su palabra grandilocuente el poder de la vieja nación conquistadora. Una prueba fehaciente de ello fue su enérgico discurso sobre los elementos y caracteres de la política en Cuba, pronunciado la noche del 15 de enero de 1887 en el Círculo Liberal de Matanzas.
|
“"De todas maneras -dijo aquella noche, entre otras muchas cosas, Manuel Sanguily-, es cierto, es positivo, que el ciudadano, el hombre político, goza en Cuba de personalidad jurídica; pero no así el, hombre natural, el hombre real, producto de toda la civilización moderna; porque aquí el hombre, el ser humano y libre en el seno de la Naturaleza y del derecho contemporáneo, es anulado, apaleado como aquellos súbditos del ruso Iván, vilipendiado precipitadamente por quien tiene el deber de protegerlo, por el Estado, cuya única misión, cuya razón única de existir, es la defensa del individuo en todas las manifestaciones de su vida.
|
“"Estamos gobernados, mandados, por descendientes y herederos de quienes aprendieron en luengos siglos de guerra y de inquisición el desprecio más absoluto del derecho y de la vida humana.
|
“"En una situación contradictoria y absurda como ésta pienso que debe ceñirse la actividad política a la esfera de la propaganda pacífica, en la obra de inculcar una doctrina; porque -tratándose de un partido que no es más frente al poder, esto es, a otro partido, que un sistema de ideas enfrente de otro sistema de ideas-, creo que lo más propio, acaso también eficaz, pero siempre seguramente digno, es la propaganda... Pero en defensa de la dignidad pisoteada, estoy seguro de que lo único indigno es la propaganda; pues en tales desordenadas situaciones, en que el derecho desaparece para el que lo ultraja y para el que lo pierde, no hay más remedio que oponer la fuerza a la fuerza... Señores, agradezco satisfecho vuestros aplausos, que no me sorprenden; porque estoy en la ciudad en que el valeroso órgano de los liberales en la prensa ha sabido, altivo y digno, condenar con indignación ciertos procedimientos salvajes conocidos del público, y ante ellos, si se elevasen a sistema, debemos, primero que consentir cobardes en nuestro vilipendio, alzar resuelto el brazo que realizó tantas maravillas en tiempo no lejano, y demostrar que, cuando se pretendiere reducirnos a la abyecta condición de nuestros antiguos esclavos, sabemos -dominados de santa ira- renovar las antiguas hazañas de la guerra..."
|
“¿Quién habló en Cuba, en cualquier tiempo, con más valentía? Bien pudieron pensar los cubanos que en la noche del 15 de enero de 1887 escucharon al insigne patriota que el espíritu revolucionario no había muerto. Los amigos y servidores de la libertad iban reponiéndose y fortificándose a través de tanta injusticia, y al cabo llegaría la hora, por el prócer anunciada, de renovar, bajo el imperio de santa ira, las antiguas hazañas de la guerra.”
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario