
Pedro Luis Ferrer.
Tras tantos años, algunos temas suyos empiezan a escucharse en la radio.
Justamente esta mañana volví a escuchar algunos discos de Pedro Luis Ferrer, alguien a quien considero uno de los fenómenos más interesantes de la música cubana contemporánea, y que, desafortunadamente, es en la actualidad uno de los intérpretes menos difundido en la Isla.
Este guitarrista y cantautor de formación autodidacta y raíces campechanas, ha llevado a sus canciones, con maestría y donaire, el soneto, la redondilla, la décima y otras formas de la poesía. Su talento trasgredió las academias y en su amplia obra podemos encontrar desde sones, guarachas, congas y changüí, hasta piezas de factura clásica para guitarra, preludios, fugas para piano y otros formatos orquestales.
Por la década del 60, Ferrer integró pequeños grupos que sin éxito intentaban profesionalizarse. Luego, comenzó su carrera profesional como trovador en los 70, y grabó su primer LP —Pedro Luis Ferrer—, producción en la que destacan temas como "Mariposa" o "Romance de la niña mala", devenidas piezas antológicas del cancionero popular cubano.
Más tarde, Ferrer realizó trabajos para documentales y filmes de la entonces Sección Fílmica de las FAR. También escribió música para programas televisivos que llegaron a ser muy populares, como Operación Sitio. En aquel momento recibió la réplica del machete de Máximo Gómez y visitó la República de Angola, algunos países de Europa y América Latina.
Pero Ferrer fue madurando como artista y como individuo a lo largo de su carrera.
En los 80, ya los sorprendentes niveles de su lírica lo habían convertido en una suerte de filósofo musical y polemista tenaz. En esta década crea su grupo y graba dos LP Debajo de mi voz y Espuma y arena. Este disco dio a conocer las guarachas "Inseminación artificial" y "Cómo me gusta hablal español", las que se hicieron popularísimas.
Estos temas festivos tenían sus antecedentes en canciones como "Al que le sirva el sayo" y "Son de la suerte esdrújula". Desde entonces, la sátira ha sido uno de los pilares donde Ferrer ha plantado su obra, de un compromiso social y a través de la que expresa las características, el sentir y los anhelos del cubano sin caer en puerilidades ni facilismos.
Los años 90 transcurrieron para él como una suerte de vida artística clandestina. No faltaron las prohibiciones y censura. No obstante, el intercambio subterráneo del público hicieron conocidas sus canciones "Ciento por ciento cubano", "Marucha la Jinetera", "Abuelo Paco", "Él tiene delirio de amar varones", "Amigo palero", "La Habana está poblada de consignas", "Todos por lo mismo", "Cadena de pájaros", "El Caballero de París", etc.
Ferrer viajó varias veces a Estados Unidos y dio conciertos en Nueva Orleans y Miami. Y como hizo su primer disco en el exterior —Ciento por ciento cubano—, acto seguido se editó en La Habana, sin su consentimiento y siendo tratado como un artista ya fallecido, un disco con material de archivo y grabaciones de los 80, bajo título de Lo mejor de Pedro Luís Ferrer.
En 1998, Ferrer se presentó con su hija Lena en escenarios de Alemania y Suiza, y firmó un contrato de exclusividad editorial y discográfica con la compañía Harbour Bridge. El año siguiente en una gira por Estados Unidos, promocionó su nuevo disco, Pedro Luis Ferrer,con la compañía Caliente Records. En este mismo año, en el mes de agosto, después de más de diez años sin presentarse en la Isla, ofreció dos conciertos en sala Avellaneda del Teatro Nacional de la Habana.
El nuevo siglo ha sorprendido a Ferrer cultivando una obra musical tan fecunda y controversial como arraigadamente cubana. Sus CD Rústico y Natural —divulgados por el sello Escondida de Ultra records en 2005 y largas estancias de conciertos en Europa—, mantienen en activo a este artista del que apenas podemos disfrutar en Cuba.
Aunque no fue totalmente catalogado de disidente —no hubo razón para ello—, en los 90 cada actuación suya terminaba en una discusión con funcionarios administrativos, políticos y policías, pese a ser eventos organizados por las instituciones culturales.
Hoy, amén de "la apertura", se escuchan algunas de sus canciones en la radio, o como tema de algún programa de televisión. Radio Taino pasa alguno de sus temas nuevos. Pero sigue habiendo una subliminal censura con este artista cuyo discurso no le agrada a "ciertas gentes".
Mientras tanto yo escribo este artículo, y de vez en cuando pongo sus discos, y se lo recomiendo a amigos y a vecinos. Así, de algún modo contribuyo a difundir la excepcional obra de este grande de la música nacional, que no circula mucho en los medios, porque como dice en uno de sus textos:
…mi padre fue fidelista,
yo no tanto como él
yo no tanto como él…
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