Cuba actualidad, Santos Suárez, La Habana, (PD) “Las cosas pasadas han caído en el olvido y en el olvido caerán las cosas futuras entre los que vengan después”. Esa sentencia bíblica se halla en Eclesiastés 1:10. Escrita 300 años antes de Cristo AC, no me puedo evitar traerla a colación siempre que venga al caso, como lo es este asunto que expongo ahora a los lectores, porque demuestra irrebatiblemente que la sociedad, al paso del tiempo, olvida las enseñanzas que le ha proporcionado la historia y vuelve a caer en las mismas trampas.
Aquellos ávidos y curiosos lectores que gustan conocer sobre la historia, habrán notado que la pasada y casi reciente historia que comenzó a principios del siglo XX con la Revolución Bolchevique, y siguió con la I y la II Guerra Mundial, la Guerra Fría, las guerrillas en América Latina y que culminó con la caída del Muro de Berlín en 1989, tiene actualmente en el mundo una gran dosis de aquellas ideas que convirtieron el pasado siglo XX en la etapa más convulsa que ha tenido la humanidad.
Estas trampas urdidas por el resurgimiento cada cierto tiempo de los que alguien identificó a principios del siglo XIX como “traficantes de patriotismo”, son en estos tiempos que corren, el pan nuestro de cada día.
De nuevo en América, Europa y Asia se cocinan fuerzas que; con otros nombres y metamorfosis en su sistema de producción, manteniendo intactas las estructuras de poder, las ambiciones de recuperar territorios y hegemonía sobre estos, y gracias a los silencios cómplices por intereses mercantiles de naciones llamadas demócratas, y hasta de organismos internacionales creados para evitar estas catástrofes del pasado siglo que no funcionaron, están generando otra vez las causas y las consecuencias por las que pasó la humanidad en ese traumático siglo XX.
Esa misma Biblia de donde se extrajo la sentencia referida nos recuerda también como el pueblo de Israel, nunca hizo caso de sus profetas, incluyendo al propio Cristo.
Desde esos tiempos y aún más atrás, los pueblos no abren los ojos a las advertencias de aquellos que haciendo suyas las enseñanzas que le ha brindado esa maestra que es la historia, advierten sobre lo que puede suceder, para evitar que se repitan los mismos hechos. Aquellos a los que llamaron profetas pero a los que nunca escucharon.
Ejemplos casi contemporáneos, pues sobreviven muchos todavía de esa calamidad que fue la II Guerra Mundial, muestran a un Winston Churchill advirtiendo sobre el peligro nazi a una Europa dormida en sus laureles. Más aún, la advertencia también al demócrata Roosevelt de las consecuencias para el mundo de invadir por Normandía y no por los Balcanes, ya en la plena guerra que había pronosticado con acierto. ¡Cuántas lágrimas se hubiera ahorrado el mundo si le hubieran hecho caso!
Hoy se lee en medios internacionales y asimismo en expresiones dentro del pueblo de Cuba de que ya no hay comunistas o simpatías por ellos. Razonan muchos que ya no existen comunistas después de la desaparición de la URSS y el campo socialista.
No han oído tampoco los avisos de ese otro profeta conocido como Juan Pablo II que previno de que “la crisis en el mundo de la post Guerra Fría es porque siguen en función los ex comunistas reinstrumentalizados (reciclados) y los utilitaristas de las naciones democráticas”.
Como todas las naciones, Cuba también ha tenido sus profetas, y como en el resto del mundo, tampoco les han hecho caso.
Félix Varela fue el primero. Dicen “que nos enseñó a pensar”. Si esto fuera cierto, no hubiéramos pasado por todo lo que hemos pasado y estamos pasando. Nuestra historia también lo confirma.
Varela elaboró todo un manual para identificar a los demagogos, a esos pícaros como también los llamó, que resurgen cada cierto tiempo con nuevas máscaras. Las llamó “máscaras políticas” porque encubren al hombre y lo presentan con un semblante político falso. Los definió como “traficantes de patriotismo”. Continuaba diciendo que eran temibles y que era desgraciada toda sociedad en que tienen influjo o aprecio.
Dando las reglas para identificarlos, decía Varela: “Si se observa un hombre que siempre habla de patriotismo y para quién solo son patriotas los de cierta clase o cierto partido, recelemos de él, porque nadie afecta más fidelidad ni habla más contra los robos que los ladrones”.
Hay otros que son expertos en fingir males que no existen y abultan los verdaderos. La multitud se persuade de que está en gran peligro y ve como libertadores a los que han sido sus verdugos.
Otro de los signos para identificarlos es que siempre están quejosos porque saben que el sistema de conseguir es llorar. Pero ellos lo hacen con una dignidad afectada que da a entender que el honor de la patria está por encima.
Y lo más característico de estos traficantes, venden una mercancía, que como ya está demostrado por los hechos, es defectuosa, y tratan de conseguir su venta con gran ganancia porque siempre hay compradores incautos.
Casi todos los comunistas reciclados actuales son jóvenes. No habían nacido o estaban en sus primeras décadas de vida cuando la caída del Muro de Berlín. El partido Podemos de España es un clásico ejemplo. El lenguaje de este partido es el mismo disco que oyeron los ciudadanos de la Europa del Este, el que venimos oyendo en Cuba hace más de medio siglo y el que se oye ahora en los países de América Latina, seguidores del Socialismo del siglo XXI.
.
Cuando se aplica esta regla que definió Varela con gran acierto hace casi dos siglos a estos nuevos líderes, , como asimismo a todos los dictadores que ha tenido América Latina, la propia España y el mundo, huelgan los comentarios.
.
Cuando se aplica esta regla que definió Varela con gran acierto hace casi dos siglos a estos nuevos líderes, , como asimismo a todos los dictadores que ha tenido América Latina, la propia España y el mundo, huelgan los comentarios.
El próximo 25 de febrero se conmemoran 162 años del fallecimiento de ese insigne hijo de Cuba que se llamó Félix Varela. Su vida y sus enseñazas han quedado como ejemplo, y no solo para los cubanos.
Durante los 30 años que sirvió Varela como vicario en New York, los inmigrantes irlandeses, italianos y otros de Europa, conocieron de sus esfuerzos por ayudarlos y también enseñarlos en estas verdades para ser libres. Varela fundó escuelas, clases de costura para las mujeres y kindergartens para los hijos de estos inmigrantes. Es por eso que se le reconoce también como un educador y reformador social en Estados Unidos. En su homenaje emitieron un sello postal en 1997.
Varela fue enterrado en el cementerio de Tolomato, en San Agustín, Florida. Todavía se mantiene intacta la capilla que se erigió en su honor, la única en ese cementerio. En 1911 sus restos fueron trasladados a Cuba. Actualmente reposan en el Aula Magna de la Universidad de la Habana.
Tres días después de su muerte en San Agustín, el 28 de febrero de 1853, nació en La Habana el que habría de ser el hombre que recogiendo la antorcha que encendió Varela, unió a los cubanos en la guerra de independencia de 1895: José Martí. Otro profeta de cuyas enseñanzas tampoco hemos aprendido.
Para Cuba actualidad: glofran864@gmail.com
Para Cuba actualidad: glofran864@gmail.com