martes, 3 de marzo de 2015

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA: ACAMPAN EN SAN RAFAEL.

POR: GUIJE CUBA


El 3 de marzo en la Historia de Cuba

• 1896 -

- Las fuerzas de Antonio Maceo, después de un grande recorrido por la provincia de La Habana, acampan en San Rafael, término municipal de Güines.

- José Miró Argenter en “Cuba Crónicas de la Guerra (La Campaña de Occidente) - Tomo II: Segunda Edición” de la Editorial Lex, 1942, páginas 107-109 describe los acontecimientos del 3 de marzo de 1896 en la Historia de Cuba:

   “Vuelve Maceo hacia el norte de la provincia (el día 3 de Marzo), para situarse otra vez en San José de las Lajas, con lo cual demostraría a Wéyler lo erróneo de sus cálculos al reconcentrar algunos batallones sobre la línea de Güines, con el objeto de empujar a Maceo hacia la Ciénaga y probar a los profanos, por medio de boletines retóricos, que por efecto de las acertadas combinaciones del estado mayor general, batido y desconcertado el insurrecto, iba esta vez, indefectiblemente, a buscar refugio en la inhospitalaria península de Zapata. Esta vez, decimos nosotros, el estado mayor general daba por un hecho incuestionable que Maceo no volvería a cruzar la carretera de San José, por cuanto todas las columnas que contribuyeron a la eficaz combinación de Nazareno se dirigían hacia la línea de Güines. Muy pronto el general Wéyler, al ser instruido de que Maceo se hallaba en el mismo lugar de la batida última, o sea el punto en que la combinación estratégica había desarrollado todos los agentes de su actividad, tendría que apelar a otras invenciones para mantener el artificio de inmediata pacificación cerca del gabinete canovista y de la prensa matritense, que ya conocía al dedillo los mapas del departamento Occidental; que en lo que respecta a la opinión pública de la isla no tenía que forzar la argumentación para obtener de ella el más servil y constante de los homenajes. La opinión pública no existía: toda la prensa, a coro, tributaba a Wéyler, diariamente, las más hiperbólicas alabanzas: auditorio sin conciencia, sin espíritu de critica, sin dignidad y sin pudor, aceptaba todas las victorias imaginarias de que daba cuenta la capitanía general, y pregonábalas ruidosamente por las calles de la Habana, para regocijo de los elementos leales y sonrojo de los laborantes ocultos. Los pregones de esta prensa servil eran siempre los mismos: "el general Wéyler ha sido objeto de grandes consideraciones; los éxitos de la rebelión han sido los de siempre: destruir, asesinar, robar. Es objeto de grandes celebraciones la inteligencia con que procede el estado mayor y la actividad del ilustre general en jefe y de los generales Ochando y Arolas, cuya actividad y pericia se consideran insuperables" (1).

   “En la excursión del día 3 volvimos al lugar del último combate (Nazareno), tocando en Santa Amelia para adquirir informes más exactos de las columnas españolas que tomaron parte en la acción del día anterior; se comprobó que, además de la brigada Aldecoa, estaba la columna de Linares, mandada por otro jefe, y que en Santa Amelia se le unió otro regimiento al mando del coronel Figueroa; asimismo tuvimos noticias de que operaban por la carretera de San José de las Lajas las columnas del coronel Tort y del general Melguizo, ésta, por las inmediaciones de Casiguas. Reanudada la marcha, desde Santa Amelia, volvimos a ocupar la calzada, entre Cuatro Caminos y el ingenio Portugalete. Dos escuadrones de caballería de la Habana sostuvieron escaramuzas con una columna española, que probablemente había salido de Managua y se encaminaba a San José de las Lajas. En previsión de que la columna española quisiera aprovechar la tarde, se reforzaron los escuadrones de Aguirre con otros elementos de caballería: pero los españoles se mantuvieron en sus posiciones sin avanzar un solo paso, y acamparon en Santa Amelia al ponerse el sol. Maceo pernoctó en San Rafael, término de Güines.

   “(1) El general Arolas vino a Cuba precedido de la fama de republicano austero, y de militar competente y valeroso. La austeridad de su republicanismo se trocó, como es notorio, en baja adoración a la monarquía; y en cuanto a su marcialidad, sólo hemos de decir que jamás se encaró con el enemigo durante el tiempo en que mando fuerzas en operaciones, porque el único tiroteo quo oyó de los insurrectos fue en el ataque que dio Maceo al Cuartel General de Artemisa, la noche del 22 do Octubre de 1896.”

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