viernes, 3 de abril de 2015

100.000 habitantes, una doctora


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La salud pública continúa su declive mientras el régimen insiste en calificar al país de 'potencia médica'.
Una y otra vez, funcionarios del régimen reiteran que las misiones de los médicos en el exterior no afectan la atención que reciben los cubanos. Sin embargo, la realidad demuestra lo contrario. Las largas esperas para poder ser atendido por especialistas y las colas interminables en centros hospitalarios desmienten estas aseveraciones.
Una nueva muestra la tuvimos en el municipio capitalino de Arroyo Naranjo, en dos áreas sensibles. En esta localidad de más de 100.000 habitantes, en la policlínica de Los Pinos, es donde único se atiende a los niños y adolescentes que presentan anomalías en la dentadura.
En dicha consulta de ortodoncia solo hay una doctora, Vicenta Gómez: una sola especialista de ortodoncia para mas de 100.000 habitantes en la "potencia médica" que es Cuba.
¿Dónde están los demás especialistas? En Venezuela, Brasil, en algún país de África?
Los niños de Arroyo Naranjo tienen que esperar hasta más de un año para que se le pueda colocar un aparato que elimine su malformación. Y si los aparatos se rompen —cosa que sucede con frecuencia—, hay que encomendarse a Dios y tener paciencia.
Así le sucedió con Laura, una niña de 8 años cuya madre se declaró "hastiada de tanta demora", pues su hija espera por el arreglo del aparato desde hace cinco meses.
Para colmo, la situación se ha agravado. El hecho de que Vicenta Gómez sea la única doctora de su especialidad en la comunidad, no ha frenado a los funcionarios del Ministerio de Salud Pública para que incurran en dilaciones burocráticas con la renovación de su contrato.
En Ginecología, más de lo mismo
Al igual que para ortodoncia, en ginecología, en el área de patología de cuello, especialidad que radica en la policlínica de Mantilla, hay una sola doctora para todo el municipio, lo que ocasiona peligrosas demoras, pues si las infecciones vaginales no son tratadas a tiempo, podrían tener consecuencias nefastas para la salud de las afectadas.
Isabel, que padece de cervicitis, está por atenderse hace cuatro meses y aún no ha podido obtener turno para iniciar su tratamiento.
Para colmo de males, desde diciembre se averió el aire acondicionado, por lo que no se dieron consultas hasta marzo, cuando lo arreglaron.
Los leguleyos del régimen no pueden ocultar lo innegable, que la primera fuente de ingresos a sus arcas esta resquebrajando enormemente la ya de por sí deteriorada calidad del sistema de salud cubano.

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