jueves, 7 de mayo de 2015

Escritores alertan de que las bibliotecas públicas están 'al borde de la destrucción'


Reclaman avanzar hacia la 'sociedad de la información' para salir del 'estancamiento'.
Algunas bibliotecas públicas cubanas "sobreviven al borde de la destrucción o ya no existen", mientras que otras "están en estado de serio deterioro y con grave peligro para las colecciones que atesoran".
Así lo advierte la Asociación de Escritores de la UNEAC en un dictamen sobre la protección de estos sitios, en el que reclaman esfuerzos de inversión para avanzar hacia una "sociedad de la información" y salir del "estancamiento".
Los escritores creen que habría que propiciar en las bibliotecas públicas "el mayor uso posible de las tecnologías digitales" para "la producción, publicación, clasificación, circulación y acceso de la mayor cantidad de documentos" en diferentes formatos.
En la misiva, firmada por Víctor Fowler y Luisa Campuzano, hacen una mención especial a las bibliotecas escolares porque consideran que "son las más desprovistas del país". 
En este sentido, subrayan "la importancia política y decisiva para el futuro que —en un país como Cuba— tiene la información".
"La cultura no es solo leer poemas, novelas o filosofía, sino el conocimiento de la ciencia y la técnica, de la política y, en general, el estado del mundo", añaden.
Los autores creen que "solo intentando avanzar hacia sociedades de la información es posible algún tipo de desarrollo" ya que "el resto es estancamiento e indefensión".
La carta de los escritores alude a un informe del director de la Biblioteca Nacional José Martí, máximo rector metodológico del sistema de bibliotecas públicas.
Según se precisa, dicho informe refleja que el estado de gran parte de las bibliotecas "es gravísimo". 
Entre los factores que se enumeran en este diagnóstico figuran el deterioro de inmuebles y mobiliario, la falta total de energía en la mayoría y la reducidísima iluminación con que cuentan las electrificadas.
Asimismo, el deterioro también se debe "a la escasa o nula preparación de su personal" y el bajo salario que percibe, así como por "la ausencia o limitación de fondos dedicados por los gobiernos locales a la reparación de sus instalaciones y muebles, y la adquisición de libros y revistas". 
Propuesta de medidas
Ante la grave situación, los escritores proponen un conjunto de medidas a corto y mediano plazo para sensibilizar a los gobiernos y dirigentes de cultura locales sobre el papel de las bibliotecas.
Apuestan  por la reapertura de la Escuela de técnicos medios en bibliotecología del MINCULT, la superación de quienes realizan ese trabajo y el incremento de su salario. 
También quieren que se revise el plan de energía adjudicado a las bibliotecas.
Además, piden la ampliación de la ley que establece la entrega obligatoria de cinco ejemplares de todos los libros y revistas publicados en el país a la Biblioteca Nacional, a otros 15  libros y revistas para entregar a las bibliotecas provinciales.
Finalmente, solicitan la revisión por las secciones de escritores de las filiales de la UNEAC y de profesores de las universidades locales de las listas de descartes de las bibliotecas provinciales y municipales y su contribución a la mejor redistribución de esos textos para su empleo y conservación. 

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