POR: GUIJE CUBA
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• 1896 -
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- Los días 4 y 5 de mayo acción en la loma Sebastopol, Cabañas, entre las tropas de Antonio Maceo y las del general español Serrano Altamira. Las tropas españolas huyeron a las fincas Vega Morales y Vega Ortiz.
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José Miró Argenter en “Cuba Crónicas de la Guerra (La Campaña de Occidente) - Tomo II: Segunda Edición” de la Editorial Lex, 1942, páginas 235-237 describe estos acontecimientos del 4 de mayo de 1896 en la Historia de Cuba:
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“El Cuartel General se situó en Tres Palmas, comarca de las Pozas; en ese sitio se incorporo el coronel Sotomayor, á quien increpo duramente el general Maceo por no haber acudido al combate de Cacarajícara. Sotomayor, militar valiente y disciplinado, dio razones convincentes al general Maceo respecto a las dudas que éste abrigaba, atribuyendo a falta de celo lo que era debido a la lentitud de los correos. Durante los días 2, 3 y 4 se practicaron reconocimientos por todos los caminos que conducen a Bahía Honda, y sólo se obtuvieron noticias contradictorias. Se emprendió marcha hacia el Brujo, sitio montuoso, entre San Cristóbal y el Aguacate, en donde se hallaba el brigadier Bermúdez con alguna tropa. Se dieron órdenes al coronel Ducasse para que con su brigada practicara un recorrido por San Diego de Tapia y se situara después en las lomas del Rosario. El mismo día por la tarde (4 de Mayo) el general Maceo, con algunos oficiales, salió para Vega-Morales, pequeña finca de labranza en el camino de San Cristóbal a Bahía Honda, en donde vivía una familia amiga, y regresó al campamento del Brujo al amanecer. Ni remotamente podía conjeturarse que una fuerte columna española saliera de San Cristóbal, con rumbo a Bahía Honda, por aquellos caminos escabrosos; dicha columna llegó a las nueve de la noche a Vega-Morales, al mando del general Serrano Altamira, y llevando como testigo al general Bernal, a quien Wéyler había ordenado que se uniera a Serrano Altamira, en virtud de que aquél comunicó por el heliógrafo que no encontraba prácticos en San Cristóbal que conocieran el punto señalado por Wéyler para la combinación de Cacarajícara. Parece que Bernal -así lo decían los diarios españoles de la época- no concurrió a Cacarajícara por las razones indicadas. Serrano Altamira, más intrépido o más sumiso que Bernal, aceptó sin réplica la comisión ordenada por Wéyler, y partió de San Cristóbal el día 4, por el interior de la sierra, con el objeto de establecer el contacto con Suárez Inclán en Cacarajícara, cuanto este suceso pasaba ya a la historia. A las once de la noche, estando Maceo en el Brujo, en silencio todo el campamento, recibió un recado del dueño de Vega-Morales con un muchacho de 12 a 14 años, para noticiarle que en dicha finca pernoctaba una columna, la cual, al parecer, llegó a aquel sitio desorientada. De momento, el general Maceo no quiso dar crédito a la rara noticia que traía el improvisado postillón, pero le rogó que fuera otra vez a sitio Marales, se enterara con exactitud de que eran soldados españoles los intempestivos huéspedes, y que procurara estar de retorno a las tres de la madrugada. Del Brujo a Vega-Morales hay dos leguas, de muy mal camino. Exacto como un soldado viejo, volvió el rapaz a nuestro campamento con la confirmación de que eran soldados los que se hallaban en la finca, puesto que le había dado el ¡quien vive! en las inmediaciones del lugar. El dueño de Vega-Morales, en los momentos de tomar alojamiento el general Serrana Altamira, hubo de manifestarle que Maceo no podía estar lejos, toda vez que par la tarde había visitado la casa, y que era, por lo tanto, indispensable cubrir debidamente el campo para evitar una sorpresa, y salvar la responsabilidad que pudiera caberle si ocultaba la noticia. Antes de las cuatro de la mañana, Maceo se puso en camino para apostarse en la linderas de Vega-Morales y salir al encuentro de las españoles cuando levantaran el campamento.”...
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