sábado, 6 de junio de 2015

Una avenida para los entierros

La Avenida de la Patria, en Santiago de Cuba, es el último ejemplo de la megalomanía castrista.
Comienza junio, Santiago bulle entre construcciones y la creciente tensión por la carencia de agua. El Gobierno se empeña en terminar todos sus retos antes de la celebración del medio milenio de la ciudad, aunque es evidente para la mayoría, como siempre, que serán obras a medio acabar. La Avenida de la Patria, la reconstrucción de la Catedral y el hotel Imperial, son las obras que mayores recursos llevan, pero la primera es la que más preocupa.
Esta pomposa obra conlleva evidentes cambios en la geografía arquitectónica de la ciudad. Es la avenida que conectará la Plaza de la Revolución Antonio Maceo con el cementerio Santa Ifigenia. Evidentemente, esta conexión hace pensar en los velatorios de altos representantes del Gobierno y su peregrinación al camposanto. A su paso, se van eliminando o arreglando las casas en mal estado.
Barrios pobres como La Playita y parte de San Pedrito se transforman para dar paso a edificios de apartamentos monótonos, pero más decorosos para vivir. Sin embargo, la concesión de estos apartamentos ha creado una serie de expectativas entre los vecinos, creando conflictos entre la ciudadanía: ¿qué cantidad de apartamentos se entregan por casas?, ¿cuáles partes serán derribadas de los barrios? , ¿cómo quedan los damnificados por el huracán?
Ello ocurre porque estas edificaciones comenzaron a construirse mucho antes del paso del ciclón Sandy y su objetivo primordial era la paulatina transformación de San Pedrito, pero esto fue cambiando.  Las destrucciones del huracán priorizaron la entrega de casas a los damnificados, incluso llegaron brigadas de solidaridad de Venezuela y Ecuador que construyeron viviendas para este fin. Finalmente, hoy se les entrega a los que están siendo mudados de los márgenes de la Avenida de la Patria.
Las incongruencias son muchas, algunas casas de la Avenida Crombet (su nombre anterior), ya habían sido remodeladas o construidas nuevas. Llegó hacerse hasta una heladería, y todo ha sido derribado ante el nuevo bandazo. Los vecinos están recelosos, pues no saben si sus viviendas entrarán en este nuevo plan. Ahora no importa el mal estado constructivo de una casa, solo se valora su derribo si es necesario  para la construcción de la avenida.
Algunos vecinos que, tras años de esfuerzo, habían logrado edificar sus casas con techo de placa, hoy se ven obligados a mudarse perdiendo su propiedad, pues  no se traspasan estos derechos y la nueva casa hay que volver a pagarla. Y aunque para la mayor parte representa una mejoría con respecto a sus anteriores viviendas, lo cierto es que les deja un sabor agridulce. Con la premura por desalojar la avenida, los últimos edificios se entregan en bruto, con pisos de cemento y sin los enchapes de cocinas y baños.   
El viejo Pancho es uno de estos vecinos. Vive en una perpetua incertidumbre. Su casa se está cayendo, en su poder está la certificación de los especialistas de Vivienda que la declaran un lugar inhabitable con peligro para la vida de los habitantes. Obtuvo esa revisión hace dos meses, a raíz de una carta que le envió al Primer Secretario del Partido en la provincia. Sus servicios a la revolución y ser miembro de la Asociación de Combatientes le han servido para vivir como un indigente.
Su cuarto consiste en un espacio de 4x4 metros, con paredes de ladrillo y techo de tejas de zinc. Pero las paredes se mueven, no están apuntaladas con columnas ni cimientos y, solo de tocarlas, la habitación se estremece. Las esperanzas de que le den un apartamento nuevo se evaporan con los días. Él no tiene la suerte de que su cuarto se vea desde la Avenida de la Patria. A sus 78 años no le quedan fuerzas, ni su pensión es suficiente para meterse en líos constructivos por cuenta propia.
Como este, hay muchos otros casos en estos barrios, donde el 90%  de las casas está en mal estado y las calles, que una vez fueron pavimentadas, hoy son terraplenes. San Pedrito es conocido en la ciudad por su alto grado de marginalidad y su conga. El barrio ahora es maquillado alrededor de la Avenida, los ilustres visitantes que vayan al cementerio no podrán ver la miseria que se concentra en su interior.
Mientras el 50% de los damnificados del ciclón espera por materiales para reconstruir sus viviendas, los recursos de la ciudad están dirigidos por ahora a mejorar una infraestructura vial en función de los intereses políticos. La Avenida de la Patria es otro ejemplo de la megalomanía castrista.

No hay comentarios:

Publicar un comentario