miércoles, 5 de agosto de 2015

Basura en La Habana


La Habana Vieja. (MISCELANEASDECUBA)
Elección democrática de las autoridades y presupuestos participativos, dos ejes en la solución de los problemas comunales.
Las noticias salen en los informativos de  la TV cubana a cada rato, en la prensa oficial escrita y en la radio: no se recogen la basura ni los escombros a tiempo, se crean basureros en cualquier esquina, los recolectores están en mal estado, los camiones no hacen su trabajo y así por el estilo. Lo mismo en Centro Habana que en La Lisa, Marianao, San Miguel del Padrón o El Cerro.
En los municipios Plaza de la Revolución y Playa, donde están los barrios principales de la antigua burguesía, ocupados en gran parte por la "nueva" que "heredó" muchas de las majestuosas viviendas, la situación es mejor. En los municipios Boyeros y Diez de Octubre hay zonas que parecen importar más a las autoridades que otras.
Pero la conclusión de los periodistas oficiales es que todo es consecuencia de "la falta de cultura higiénica en la población". Piedra pá abajo, nadie tira pá rriba.
Es el enfoque tradicional de la burocracia político-militar que trata de descargar todas las culpas de los problemas que existen en la sociedad cubana en el pueblo y los trabajadores "que no quieren trabajar, no agradecen los esfuerzos de la Revolución por mejorar sus condiciones de vida, no cuidan el transporte o no tienen cultura higiénica".
Realmente la basura está extendida en la capital, como extendidas están las justificaciones de la burocracia para sus desastres de todo tipo sin control popular  que le permiten seguir lucrando y dilapidando el dinero del pueblo, disfrutando plácidamente de las "mieles del poder".
Y es que si bien el aparato de Servicios Comunales, el encargado de recoger la basura, tiene una estructura que llega a los municipios, realmente no existe ningún control popular sobre el mismo, sobre los recursos y miles de litros de gasolina y petróleo, como no lo existe sobre ninguna actividad de la burocracia que se las pasa dando paseítos por el país, dizque para controlar las inversiones, la marcha de la zafra, etc., cuando debería ser la burocracia la que sea sometida a escrutinio del pueblo.
Esos burócratas que van a "pasito cuncún" a revisar la "marcha del país" no se dan cuenta del papelazo que están haciendo, al dejar bien claro que la elite burocrática es la que hace el papel de dueño y no los trabajadores, en este socialismo de mentiritas.
¿Por qué la televisión no pone las asambleas donde los trabajadores discuten los planes de producción, las inversiones y la repartición de utilidades? Simplemente porque no existen tales asambleas.
Y solo me he referido a la basura, sin mencionar los derrumbes ya sistemáticos en Centro Habana y La Habana Vieja, las calles llenas de huecos y baches incluso de avenidas importantísimas como la Calzada de San Miguel del Padrón, o de barrios enteros sin aceras, con calles todavía de tierra, en la mismísima Habana a la que no van turistas.
Pero no existen presupuestos locales para estos otros menesteres. Ese monstruo de siete cabezas que todo se lo traga y todo lo decide,  llamado Estado, es el que determina qué calles y zonas ameritan ser priorizadas según sus intereses, que evidentemente no tienen nada que ver con los intereses de  los pobladores de La Cuevita en San Miguel del Padrón, Palo Cagao en Marianao o El Huego en la Lisa.
Como es sabido, los dirigentes municipales del Poder Popular son elegidos por los delegados, o sea que son producto de una elección indirecta, generalmente propuesta desde arriba. El pueblo no es quien elige directamente al alcalde municipal que muchas veces nadie ni conoce y los presupuestos municipales vienen determinados desde arriba, hasta por partidas: tanto para salud, más cuanto para educación, no sé cuánto para recoger la basura...
Los impuestos que pagan las diferentes actividades económicas de los municipios no quedan en la región y todo va a la nación. La estructura de la ONAT en el Municipio no recoge impuestos para el Municipio sino para el Gobierno nacional, que es quien determina los presupuestos.
Los trabajadores por cuenta propia, los choferes de los almendrones, los que alquilan sus casas para extranjeros, los que tienen negocios de servicios gastronómicos o de otros tipos que pagan enormes impuestos, no saben qué se hace con ese dinero. Nada establece que se le informe de eso al pueblo. No hay una página web pública que contenga ningún dato acerca de cómo se gasta la plata de la nación, la de los municipios. No hay transparencia informativa sobre el dinero que la gente aporta al presupuesto.
Y después nos dicen que esta es la mejor democracia del mundo.
La gente paga altos impuestos y se le dice que son para resolver los gastos estatales de salud, educación y seguridad social, pero en verdad nadie sabe cuánto de lo que aporta va para esos gastos, ni cuánto se traga la gran burocracia nacional, provincial y municipal de ministerios y organizaciones políticas y de masas que gozan de altos salarios relativos y disponen de infinidad de edificios, viviendas, casas de tránsito, y gastos en dietas, viáticos, autos, etc. en el territorio nacional y hacen visitas  frecuentes al exterior con cargo a ese presupuesto.
¿Y los presupuestos y gastos del MINFAR y MININT? Se sabe que la Contraloría General de la República no se puede meter allí, que son gastos de "seguridad nacional", (el Gobierno-Partido-Estado se considera a sí mismo la nación) pero también sabemos que… sí, seguro que Industriales va a ganar el próximo campeonato de pelota…
He abordado básicamente dos aspectos fundamentales: la elección indirecta de las autoridades municipales y la forma en que se determinan los presupuestos del Municipio. Mientras no sea el pueblo el que elija directamente a las autoridades municipales para que respondan a los electores y mientras los presupuestos locales no sean discutidos, aprobados y manejados por los municipios como mandatos de sus respectivos pobladores para ser ejecutados por los alcaldes elegidos, las calles de La Cuevita seguirán rotas,  La Calzada de San Miguel del Padrón seguirá llena de baches llenos de agua podrida igual que la calle del paradero de San Agustín en La Lisa, y Centro Habana seguirá llena de basura y escombros por doquier. Los problemas que afectan a los municipios seguirán sin resolverse.
De manera que la elección democrática directa de los autoridades y los presupuestos participativos, a todos los niveles, son dos de los aspectos fundamentales que debe tener en cuenta la nueva Constitución para tratar de resolver los graves problemas que afectan los diferentes municipio del país y de la nación misma.

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