lunes, 7 de septiembre de 2015

LA PRENSA IGNORANTE

La prensa oficial critica que Enrique Iglesias y Marc Anthony tengan a los cubanos como 'bullangueras comparsas'

'Juventud Rebelde' cree que el cantante español 'está imposibilitado de bailar' por culpa de sus caderas 'gallegas' y que el puertorriqueño lo hace mejor porque 'aprendió a imitar a los cubanos'.


Enrique Iglesias con Gente de Zona en el vídeo de 'Bailando'. (BILL BOARD)
La prensa oficial dirigió este domingo críticas a los éxitos musicales de artistas como Enrique Iglesias y Marc Anthony que cuentan con la colaboración de grupos cubanos. El periódico Juventud Rebelde lamentó que en los vídeos de temas como Bailando y La gozadera a los cubanos les toque representar "el papel de bullangueras comparsas".
Las críticas aparecen en un artículo del periodista Joel del Río, en el que señala que "sin excepción [los videoclips] recrean exactamente la misma imagen de una Cuba ideal, de postalita, colmada de mulatas y mulatos bellísimos, constantes bailoteos en la calle, gozaderas sinfín, hedonismo interminable, sensualidad sin límites…"
Asimismo, el autor dice que en estas producciones "se exalta el incomparable sentido del ritmo de todos esos cubanos que, según muestran sus videos, inundan las estrechas calles y marcan el paso de una comitiva contagiada por el deseo de bailar".
El periodista critica también el liderazgo que los temas tienen los artistas internacionales: "El coro y cuerpo de baile suele seguir (obediente) el ritmo marcado por la figura líder, por el solista siempre extranjero, porque tanto Descemer como Gente de Zona interpretan papeles más bien secundarios en ambas propuestas".
El autor cree que los temas demuestran que los artistas cubanos son capaces de "generar ritmos contagiosos" a pesar de no aparecer como los líderes en los videoclips y critica que en estos "los principales planos del audiovisual favorezcan las respectivas fotogenias, presencias estelares y obligadamente marcadas de Iglesias (imposibilitado de bailar a ese ritmo con sus caderas de ascendencia gallega) y Anthony, que tampoco baila mucho, pero al menos aprendió a imitar el giro de cabezas que le sugirieron los cubanos".
El periodista considera que "nada hay de insano en aprovechar comercialmente el apogeo actual de nuestra música, solo que tal vez haya que pensar en otra manera de presentar el interés por lo nuestro, más allá de esa perspectiva de turistas deslumbrados". Y concluye que "esa imagen ligeramente autoexótica y comercialista, que nos muestra únicamente en cuanto a nuestras cualidades para el baile y la sensualidad, es demasiado antigua, esquemática y encubridora".

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