domingo, 17 de enero de 2016

La crisis de los cubanos, una experiencia inédita para Costa Rica

DANIEL UMAÑA HERNÁNDEZ | San José | 16 Ene 2016 - 1:16 pm. | 2



Albergue en La Cruz, Guanacaste, Costa Rica. (REUTERS)
Este viernes se cumplieron dos meses de que Costa Rica sirve como casa a casi 8.000 emigrantes cubanos. Con la expectativa de terminar pronto con esta crisis humanitaria, el país hace balance de una experiencia inédita, que ha incluido tanto episodios negativos como positivos.
La nación centroamericana nunca había enfrentado una situación de esta naturaleza, que ha sido una prueba para medir su capacidad de reacción. "A pesar de las limitaciones de un país pobre, ha demostrado orden y buena logística para recibir y mantener por tanto tiempo a un grupo considerable de cubanos", opinó Hugo Fonseca, especialista en relaciones internacionales.
"Es probable que las autoridades no pensaran que esta emergencia fuera a mantenerse por tanto tiempo. El país está acostumbrado a inundaciones y otros fenómenos, pero este se salió de todo contexto conocido. Ha sido una experiencia nueva, pero el Gobierno está saliendo airoso", añadió.
En el plano internacional, Fonseca consideró que Costa Rica ha ganado una batalla sin siquiera querer disputarla, pues "con esto de que Nicaragua no los dejó pasar (a los cubanos) la crítica internacional recayó fuertemente sobre ellos, al tiempo que repuntó el prestigio de Costa Rica en temas de derechos humanos, donde siempre hemos destacado”, comentó.
El publicista experto en marketing Marco Espinoza coincidió en que con la crisis los ojos de la opinión pública internacional se posaron en un país que era principalmente conocido por sus bosques y playas, y ahora es referente de hospitalidad.
"Conseguir una imagen como la que ha obtenido Costa Rica a nivel internacional es sumamente difícil; la percepción de generosidad, de país amigable que invita a que le visiten", explicó.
"Lo más destacable es que el país no lo buscó, pero los medios de comunicación internacionales se encargaron de hacer la mejor propaganda y, obviamente, también las palabras de elogio que han tenido los cubanos para con Costa Rica. Eso no se consigue ni con el mejor gurú de la materia", dijo.
A pesar de estos puntos favorables, el Gobierno que ha dado cobijo a miles de cubanos no ha escapado de las críticas.
A la fecha, las autoridades estiman que los costos de esta operación ya superan los tres millones de dólares. En momentos en los que la austeridad y las reformas tributarias han sido los temas más recurrentes en los discursos del Ejecutivo, los detractores del mandato de Luis Guillermo Solís le reclaman por atender a esta población de emigrantes.
La masiva llegada de cubanos también produjo que Costa Rica se separara del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), al no recibir el apoyo de los países miembros para resolver este problema.
"El país no adolece una separación del SICA, pues nunca ha estado convencido de su funcionamiento y efectividad. Creo que lejos de perder, más bien podría ganar con un giro de este mecanismo", señaló Fonseca.
La crisis humanitaria también sirvió para dejar en evidencia un secreto a voces para la región: el "coyotaje" o tráfico de personas.
Ese flagelo es un tema tan difícil de abordar que muchos gobiernos han preferido hacer la vista gorda, fortaleciendo estas redes criminales y alimentando la corrupción de las autoridades de cada uno de los países involucrados, indican los expertos.
En dos meses de una historia migratoria que aún no acaba, Costa Rica ha probado la hiel y la miel, la crítica y el aplauso.

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