lunes, 29 de febrero de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

POR: GUIJE CUBA


El 29 de febrero en la Historia de Cuba

• 1896 -


































- Weyler Juzgado por Estrada Palma.

Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 125-126 nos describe los acontecimientos del 29 de Febrero de 1896 en la Historia de Cuba:

   “Un día de aquellos en que se veía venir de nuevo la guerra en Cuba como único medio idóneo para precipitar su transformación política José de Armas y Cárdenas escribió y publicó en La Habana que para los habitantes de la Isla había llegado el momento de escoger entre José Martí y Valeriano Weyler. Con Martí debían estar los aspirantes a vivir en un ámbito en que fuese respetada la dignidad plena del hombre. Con Weyler podían coexistir quienes pretendiesen hacer de esta Antilla una factoría regida por el absolutismo. En el señorío de Weyler observaba algo más justo de Lara: el señorío de Weyler hablaba de actos de lesa humanidad.

   “Cuando Arsenio Martínez de Campos dio por fracasadas sus actividades políticas y militares en Cuba, puesto que le era imposible sofocar la insurrección iniciada el 24 de febrero de 1895, el General expreso al gobierno de Madrid dos conclusiones graves: a) la rebelión de los separatistas no podía ser combatida sino con procedimientos de extrema crueldad, incompatibles con su temperamento y su moral; b) solo había un hombre en España con capacidad para hacer en la Isla esa guerra inhumana,- y el hombre era Valeriano Weyler. Acaso Martínez de Campos pensó que la segunda de estas afirmaciones no serviría nunca de base para enviar a la Isla a un militar sin escrúpulos de conciencia. De todos modos, incidió en el yerro capital de insinuar que se entregase a Weyler el mando de Cuba en circunstancias excepcionales.

   “Weyler fue destinado a Cuba. Llevaba pocos días en la Capitanía General en los momentos del 29 de febrero de 1896 en que Tomás Estrada Palma, en carta que desde Nueva York dirigió a Severo Pina, expuso su parecer acerca de lo que podía esperarse de la presencia del cruel militar en la Isla. El delegado del Partido Revolucionario Cubano dijo al secretario de Hacienda de la República:

   “"Lamento como el que más las violencias, atropellos y crímenes que nuestro pobre pueblo sufrirá bajo el mando del sanguinario general Weyler, pero indudablemente la torpeza e iniquidad de sustituir al general Campos con este infame y sanguinario gobernante ha apresurado a los que dirigen y rigen los destinos de esta gran nación a prestarnos su valioso concurso."

   “Estrada Palma conocía la conducta observada por Weyler como oficial subalterno en la Guerra Grande. Weyler había llegado a azotar con un látigo a mujeres desnudas e indefensas por el solo hecho de ser cubanas residentes en los campos dominados por la Revolución. Su vuelta a la Isla, y armado con el lleno de las facultades de un gobernador de plaza sitiada, presagiaba las infinitas desgracias previstas por Estrada Palma. Era presumible que los crímenes de Weyler precipitasen a los Estados Unidos a poner su enorme influjo al servicio de la libertad de Cuba. Pero el precio de esta ayuda podía ser elevadísimo en sacrificios para los patriotas antillanos: ni más ni menos que como observaba Estrada Palma juzgando al infame y sanguinario Weyler.”

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