miércoles, 18 de mayo de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

POR: GUIJE CUBA

Natalicios cubanos:


Miranda Rúa, Luis Rodolfo: -Nació en Guanabacoa el 18 de mayo de 1876. Discípulo de Estrada Palma. Cursó el bachillerato en Cuba y estudios comerciales en el Packard College, en Nueva York. Ardiente revolucionario tomó parte en la última guerra de independencia, en la que destacó por su valor. Calixto García lo distinguió especialmente. Alcanzó el grado de comandante por su heroico comportamiento. En la República sirvió como Ministro en varios países y subsecretario de Estado.

Guije.com - estudios en la cultura y la historia de Cuba El 18 de mayo en la Historia de Cuba

• 1898 -



- Fue atacado el pueblo de Cascajal por las fuerzas libertadoras del coronel Pancho Pérez.

• 1895 -

Diario de José Martí en Cuba.



-José MartíMáximo Gómez y acompañantes en el campamento de Dos Ríos. Permanecen en este campamento hasta la madrugada del 19 de mayo que salen del campamento de Dos Ríos y llegan hasta La Vuelta Grande, de allí Martí se lanzó a “la carga”, su caballo dirigiéndose hacia la zona de Dos Ríos donde sucedió el trágico suceso.

• 1783 -

- Visita de William Lancaster a La Habana.

Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 283-284 nos describe los acontecimientos del 18 de Mayo de 1783 en la Historia de Cuba:

   “William Lancaster, hijo de Jorge III, aprendiendo a obedecer desde la adolescencia para reinar mejor en la edad media, según la frase de un historiador, servía de guardia marina en la escuadra británica que en 12 de abril de 1782 infirió tremenda derrota a la armada francesa en aguas antillanas. El joven príncipe, una vez concertada la paz de París, se dispuso a navegar hacia Inglaterra. En viaje de Jamaica a Inglaterra, en compañía del célebre almirante Hood, estaba William Lancaster al presentarse en La Habana en 18 de mayo de 1783.

   “El conde de Gálvez y el general Solano, llegados la víspera procedentes de la base de guerra que habían elegido en la parte francesa de Santo Domingo, fueron de los más solícitos en las atenciones dispensadas a los visitantes ingleses. El Capitán General también colmo de agasajos al Príncipe y al Almirante. Hubo en todos verdadero derroche de manifestaciones de concordia y cortesía para tan notables huéspedes. La Habana, entregada al regocijo con motivo del arribo de Gálvez, continuó sin interrupción su tarea de jovialidad y alegría. Un tupido velo, ocultando hasta las huellas más sensibles, echaron unos y otros sobre el pasado reciente.
   
“Tres días duro la visita de William Lancaster a la capital de la Isla. Convites, bailes, paseos y cuanto más se estimo del agrado y contento del hijo de Jorge III se sucedieron en el curso de media semana. El Príncipe vio desfilar, en gran parada en su honor dispuesta, a unos diez mil hombres, muchos de ellos veteranos de las contiendas sostenidas por España contra la Gran Bretaña. El real visitante no pudo sino llevarse la impresión de una hospitalidad franca y cordial. La sociedad habanera puso de relieve su largueza y su hidalguía, acogiendo con respetuoso cariño al representante de la nación enemiga de otras horas.

   “Como para sellar aún mejor el abrazo de reconciliación entre españoles e ingleses, el Capitán General tuvo una idea feliz. Ofreció a Lancaster la oportunidad de evidenciar su magnanimidad, interpretando la de su padre. Pidió la autoridad colonial al príncipe inglés que, en nombre de Jorge III, perdonase a treinta y un súbditos suyos, delincuentes, traídos a La Habana en calidad de prisioneros, y que, temerosos de ser víctimas de castigo mayor que el del cautiverio, habían rehusado entrar en canje. El Príncipe, accediendo a los deseos expresados por el Capitán General, correspondió cumplidamente a las efusivas demostraciones de estima y consideración recibidas. Y debió de conservar grata memoria de las impresiones recogidas durante su permanencia en La Habana, al calor todavía de la ruda brega en parte desarrollada en las Antillas.”

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