lunes, 23 de mayo de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

POR: GUIJE CUBA


Natalicios cubanos:



Adán Galarreta, Luis: -Nació en Camagüey el 23 de mayo de 1859. Estudió medicina en España, graduándose en Madrid en 1884 y prosiguiendo en el ejercicio de su carrera en la península al frente de renombradas instituciones de Sanidad; fue Delegado nacional cuando el cólera morbo. No obstante los resonantes triunfos y distinciones que obtuvo, no se olvidó de su patria, de cuyas ideas liberadoras fue un agente en el extranjero, siendo por ello preso en Madrid en 1896. Independizada Cuba, vino a prestarle los servicios de su ingenio y de su ciencia desempeñando varios puestos educacionales en su ciudad natal. En 1905 y 1909 fue Representante a la Cámara. Escribió un libro titulado “Bocetos y Recuerdos” y fue redactor de la Revista Médico-Farmacéutica y del Boletín del Colegio Médico Nacional.



Santovenia, Emeterio S.: -Nació en Mantua, Cuba, el 23 de mayo de 1889. En 1905 obtuvo certificado de maestro de instrucción primaria. Ejerció el magisterio un año en escuela pública. Luego se dedicó al comercio y al periodismo. En 1920 se graduó de doctor en derecho civil en la Universidad de La Habana. Ha escrito en casi todos los diarios y revistas de La Habanaa partir de 1907. Inició su carrera de escritor con la publicación de distintos folletos sobre personajes, asuntos históricos y cuestiones de interés público de la provincia de Pinar del Río. En 1919 empezó a extender sus estudios históricos a sucesos y hombres de toda Cuba. En 1928 comenzó a ocuparse con puntos singulares de la historia de América, sobre las cuales ha compuesto diversos libros. En 1934 fue Secretario de la Presidencia de la República de Cuba. En 1936 fundó y dirigió en La Habana la revista “Isla”, al servicio de los intereses cubanos. Cuatro de sus producciones obtuvieron los primeros premios en certámenes literarios.

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• 1896 -



- El general Antonio Maceo con dos batallones atacó y tomó la ciudad de Consolación del Sur que era guarnecida por más de 2,500 soldados españoles a las órdenes del general Molins.

• 1870 -



- Desembarcó el “George B. Upton” en la ensenada de Malagueta con valioso parque que surtió a las fuerzas orientales que ya carecían de armas y elementos de guerra. Los expedicionarios formaron el batallón Cazadores de Hatuey y entre los 77 que lo integraban destacamos los siguientes beneméritos de la patria: José Urioste, Pedro Cardona, Manuel Reyes, Francisco Pairol Mesa, Rafael de la Rúa, Emilio Loret de Mola, Juan Bautista Osario, G. Betancourt, Ambrosio Lamadrid, Luis Morejón, Francisco Guiral, Ricardo Piñeiro, Antonio Carrillo, Felipe Herrero, Pompeyo Sariol, Luis Medal, Juan Groning, J. Jordán, J. Morris, J. Fucker, M. Bobilierá, Juan Miguel Ferrer y Picabia, Eduardo Cocina, Luis Eduardo del Cristo, Juan de Castro Palomino, Emilio Hidalgo, Manuel Pimentel, Narciso Acosta, Manuel Peláez, Eduardo Augusto de Castro, Honorato F. de Cueto, Ricardo Dubal, A. A. Aguirre, Tomás Hidalgo, Federico Zenea, Leopoldo Castillo, Antonio González, Oscar de Céspedes, Luis Hernández, Manuel Rodríguez, Luis González, B. Gallol Millet, José Antonio Cintra, Lucas Castro, Pedro Díaz Torres, Leopoldo del Junco, E. A. Hernández, A. C. Hechemendía, H. C. Casanova, Aquiles Odio, Juan Francisco Reyes, Pedro J. Hernández y Carlos Villar.

• 1866 -

- Tranquilino Sandalio de Noda.



Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 293-294 nos describe los acontecimientos del 23 de Mayo de 1866 en la Historia de Cuba:

   “Algunos años de vida oscura, pobre y olvidado de sus coetáneos, llevaba en la villa de San Antonio Abad o de los Baños el cubano Tranquilino Sandalio de Noda cuando, el 23 de mayo de 1866, agonizaba. Había nacido el 3 de septiembre de 1808 en el partido de Puerta de la Güira, en la región vueltabajera. El largo tiempo a través del cual pasó por el Mundo fue testigo de la fina perspicacia, de la maravillosa inteligencia y del profundo saber que realzaban su personalidad. ¿Cómo no iban a admirarlo cuantos lo conocieron? Se trataba de un hijo del campo, de un titulado de la Naturaleza, como Martí lo llamó, de un varón sin duda raro por los merecimientos y las condiciones excepcionales que en sí logró juntar.

   “Escasos eran los medios intelectuales a su alcance. Pocos eran los que podían aquilatar su singular valía. Pero resultaron tan elocuentes las manifestaciones de su personalidad, tan luminosos los destellos de su ingenio y tan sorprendente la variedad de su cultura que pudo sentirse acariciado por la humana gloria. Sin maestros ni recursos instructivos suficientes, solo, con la Naturaleza por teatro de sus actividades mentales, fue cuanto quiso ser. Desde las lucubraciones metafísicas hasta las sutilezas de la vida ordinaria, todo lo estudió, y comprendió, y abarcó. La filosofía, las matemáticas, la crítica, la poesía, la historiografía, la filología y las ciencias naturales propiamente dichas lo subyugaron y tuvieron en él un servidor esclarecido. Enciclopedia andante se le llamó, y en realidad de verdad, la expresión fue exacta y justísima.

   “En diversos aspectos la vida de Noda fue sorprendente. El sabio dominó muchas materias. Conocía el inglés, el francés, el portugués y el italiano. Traducía perfectamente del latín. Progresó en el estudio del hebreo. Tales y tan rápidos fueron sus adelantos en el griego que pudo sorprender agradablemente a Anselmo Suárez y Romero enviándole, semanas después de haberlo invitado éste a estudiar aquella lengua, un ejemplar de la gramática que, extractada de las que tenía para su uso, acababa de idear. Hasta en las lenguas africanas -mandinga, carabalí y congo- demostró su facilidad para triunfar en toda clase de empresas intelectuales.

  “Tranquilino Sandalio de Noda suscito el interés y la devoción de los hombres. Sus cartas al ilustre Felipe Poey acerca de los peces ciegos habrían bastado para acreditarlo de naturalista si en abono de este título no hubiese tenido, como tuvo, otros antecedentes de parecida importancia. En el oficio de agrimensor público realizó trabajos excepcionales. La historia de los aborígenes atrajo su atención con provecho para las letras patrias. Su triunfo inicial, consistente en los honores que la Sociedad Económica de Amigos del País le otorgó para premiar su memoria sobre el cultivo del café, cuando sólo contaba veinte años de edad y no había aun salido del fundo rústico que lo vio nacer, resulto, al cabo, el primero de una serie de lauros que, siquiera idealmente, coronaron su frente hasta los días en que, abatido por la mala salud, se retiró a San Antonio Abad o de los Baños, donde su cadáver fue sepultado el 27 de mayo de 1866. Su ciencia y su virtud lo hicieron digna de la gratitud de la posteridad.”

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