sábado, 11 de junio de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

POR: GUIJE CUBA


El 11 de junio en la Historia de Cuba

• 1798 -

- Sublevación de Esclavos.



Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 331-332 nos describe los acontecimientos del 11 de junio de 1798 en la Historia de Cuba:

   “Los abusos entronizados alrededor de la funesta institución de la esclavitud de las razas de color en el Nuevo Mundo no pudieron echarse de menos en Cuba. La Isla fue tenida por los castellanos en concepto de mísera factoría en todos los órdenes, y la servidumbre humana se convirtió en uno de los factores aprovechados para fomentar riquezas y poderíos. Nada resultó obstáculo bastante para contener en sus demandas a los traficantes de carne africana. La iniquidad se hizo fuerte. Ni la ley ni la razón pudieron imponer respeto en provecho u obsequio de elementales sentimientos de tolerancia y equidad.

   “El mal acabó por engendrar brotes de rebelión. Por mansas, ignorantes y sufridas que fuesen las desgraciadas gentes arrancadas del corazón de Africa, traídas a América y condenadas irremisiblemente a soportar duro y odioso yugo, la rebeldía tuvo que surgir. Ya en 1533, cuando los esclavos africanos no pasaban de mil, algunos de ellos, maltrechos y vilipendiados, armaron la primera insurrección. Otras, con más o menos gravedad, pero siempre alarmantes, fueron sucediéndose. En el siglo XVIII hubo verdaderos movimientos revolucionarios, que pusieron zozobra y pánico en los espíritus juiciosos y previsores de la Colonia.

   “La sublevación ocurrida en el departamento central de la Isla el 11 de junio de 1798 figuró en el número de las peligrosas, aunque no tanto como la de El Cobre dos tercios de centuria antes. En la sedición de 1798, en Puerto Príncipe, los esclavos, en su mayoría carabalíes, incendiaron un ingenio de Manuel Narciso de Agramonte, asesinaron a los mayorales de las dotaciones de Martin Loynaz y Gaspar Agüero y se entregaron a otros excesos y depredaciones. La lección ofrecida por las autoridades coloniales fue severísima. Con un criterio demasiado estrecho acerca de los derechos inalienables del hombre, al fin y al cabo negados rotundamente, quienes entonces mandaban y administraban lo que conocían con el nombre de justicia se ensañaron en el castigo de los rebeldes. Y la justicia de la Colonia condeno a unos a ala pena ordinaria de horca, a otros a doscientos azotes y a los restantes a diez años de presidio en San Juan de Ulúa.

   “La humanidad, como conjunto de los seres superiores colocados sobre la Tierra, en más de una ocasión se vio a sí propia retroceder de un salto a infortunios que parecían patrimonio de horas remotas. Los antiguos creyeron, al crear la institución de la esclavitud, haber dado un paso gigantesco en el camino del progreso, pues el sometimiento a la servidumbre, a despecho de ser abominable, reemplazo ventajosamente la costumbre de privar de la vida al prisionero de guerra. Las edades señalaron evoluciones y transformaciones del Mundo. Y los modernos, llevando a la horca al sometido a la esclavitud, en casos como el de la sublevación del 11 de junio de 1798 en Cuba, desanduvieron vertiginosamente una larga ruta histórica.”

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