lunes, 13 de junio de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

POR: GUIJE CUBA


El 13 de junio en la Historia de Cuba

• 1912 -

- El barrio de Regla fue segregado del Municipio de La Habana para constituirse en municipio propio.


• 1896 -

- San Gabriel de Lombillo.



Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 335-336 nos describe los acontecimientos del 13 de junio de 1896 en la Historia de Cuba:

   “Después del ataque a Consolación del Sur, al cabo de una magnífica correría por el llano vueltabajero, debió de arder el general Antonio Maceo en deseos de tornar a la realización de sus hazañas en la serranía pinareña. El caudillo insurrecto había triunfado de los españoles. La hueste cubana se halló presta a nuevos arrestos. Innecesario fue que transcurriese mucho tiempo para que el Lugarteniente, admirablemente secundado por sus valientes y aguerridos soldados, tomase el rumbo del teatro de muchas de sus acciones gloriosas en los campos de Pinar del Río: las lomas de Tapia. ¡Cuánto significaban para el campeón ilustre aquellas aspérrimas alturas!

   “Maceo se situó el 12 de junio de 1896 en las lomas de Tapia. Invirtió aquel día en preparar la función de guerra que planeaba para el siguiente. De acuerdo con lo convenido con el prefecto de San Francisco, al atardecer partió la columna libertadora, y a las once de la noche se detuvo en lugar propicio para emprender la ofensiva. Maceo empezó por amagar la guarnición española del ingenio Teresa. Pronto las cosas se desarrollaron de modo que el teatro de la próxima polémica pasó a ser San Gabriel de Lombillo, en cuyas inmediaciones los primeros tiros sonaron a las ocho de la mañana del 13 de junio de 1896. La buena suerte no acompañó en todos los momentos a las armas cubanas. A despecho de las pesquisas realizadas con la mayor diligencia, no pudo Maceo estar seguro de que allí había un poderoso contingente enemigo hasta el instante mismo de encontrarse frente a frente al peligro.

   “"Nuestros jinetes -narró el general José Miró- habían galopado con exceso; eran blanco de los fusiles españoles, sin que les fuera dable repeler la agresión de aquella tropa parapetada y bien dispuesta, que, en vez de ser sorprendida por nuestro rebato, nos atisbó desde el cazadero. Mandó el General tocar dispersión para que no corrieran peligros más graves los jinetes que avanzaron hasta las inmediaciones de Lombillo; y el combate, en condiciones tan desiguales, continuó por espacio de una hora, sin que el enemigo se decidiera a salir de los parapetos. Tal vez el jefe de la columna, al ver el arrojo de los nuestros, echándose a caballo sobre los muros de San Gabriel, creyó que teníamos gente de reserva y que nuestro intento era provocarlo por medio de la caballería, para batirlo después con elementos de las dos armas. Nuestras bajas fueron dos muertos y diez y ocho heridos, de gravedad todos, entre ellos el coronel Hugo Roberts, médico del Cuartel General."

   “La acción de San Gabriel de Lombillo resultó adversa para los libertadores. La imprevisión del prefecto de San Francisco contribuyó al descalabro. En su deseo de prestar un buen servicio al Lugarteniente, no midió las consecuencias de lo que realizaba informando a Maceo de la oportunidad de atacar aquellas posiciones españolas cuando no estaba persuadido de la eficacia o exactitud sus exploraciones. Quizá, aun con la opinión en contrario del prefecto de San Francisco, hubiera el General persistido en el propósito de enfrentarse a los españoles el 13 de junio de 1896. Era el día de su onomástico, y, realmente, penoso le habría sido avenirse a no celebrarlo oponiendo a la metralla del adversario el plomo de sus hombres.”

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