jueves, 23 de junio de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

POR: GUIJE CUBA


Natalicios cubanos:



Aguilera, Francisco Vicente: -Nació el 23 de junio de 1821 en la Ciudad de Bayamo. Iniciador y organizador del Grito de Yara. Ocupó los más altos cargos de la República en Armas. Falleció el 22 de febrero de 1877 en Nueva York, siendo expuesto su cadáver en City Hall por distinción del Ayuntamiento de Nueva York; en 1910 sus restos fueron llevados a su ciudad natal.

Guije.com - estudios en la cultura y la historia de Cuba El 23 de junio en la Historia de Cuba

• 1896 -



- Desembarcó en la ensenada de Juan Claro, dentro de la bahía de Corrientes, Pinar del Río, el “Three Friends” con 44 voluntarios a las órdenes de los coroneles Francisco Leyte Vidal y Julián Zárraga y el brigadier Joaquín Castillo Duany. Trajo 300,000 tiros y gran cantidad de dinamita, que sirvió para municionar al ejército de Antonio Maceo que no podía acometer sus empresas por andar escaso de material de guerra. Esta embarcación hizo varios viajes a Cuba.

• 1817 -

- Supresión de la Factoría de Tabacos.



Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 355-356 nos describe los acontecimientos del 23 de junio de 1817 en la Historia de Cuba:

   “El afán de gobernantes honrados en el sentido de fomentar el cultivo del tabaco en Cuba no podía valer mucho en hallándose su comercio sujeto a las mayores trabas. Hombres hubo al frente de los destinos de la Colonia, que se empeñaron con sincero ahínco en contribuir al auge de un ramo de la agricultura que estaba llamado, a la par que a sostener el nombre de Cuba en el resto del Mundo, a deparar al país riqueza incalculable. Francisco de Arango y Parreño fue uno de los que con más autoridad señalaron graves males y posibles remedios en torno a la fragante hoja.

   “Los esfuerzos de los bien intencionados resultaban baldíos. ¿Cuál era la causa de males tan graves? ¿Dónde se hallaba el germen de las cortapisas perniciosas que se oponían al avance de la rama aromática? El principal entre todos los motivos de retroceso fue, sin duda alguna, el constituido por el sistema de privilegios creado por la Corona. Las inmoralidades y los abusos a que daba lugar semejante régimen económico traspasaron los límites de lo previsible aun por las gentes más recelosas respecto de la humana ambición. Los años pasaban y los excesos se sucedían, y, sin embargo, en vano se alzaba el clamor de varones del temple y de la honradez de Francisco de Arango y Parreño, señalando a la Corte el cúmulo de iniquidades, lacerias y quebrantos a que daba pretexto, ocasión y pábulo el sostenimiento de la Real Factoría de Tabacos de La Habana, limitativa de la libre contratación, rémora para el cultivo y piedra de toque de escándalos públicos.

   “Arango y Parreño, José Pablo Valiente y otros hombres de valía no se cansaron de laborar por el desestanco del tabaco en Cuba. Además, la presencia de Alejandro Ramírez en la dirección de los asuntos económicos de la Colonia concurrió con los afanes de aquéllos a la propia finalidad. Como sus instancias fueron insistentes, el triunfo acabó por coronar tan generosos anhelos. En España se comprendió que sobraba razón a quienes combatían el funesto monopolio mantenido por el Gobierno, y un real decreto de 23 de junio de 1817 derogó los perniciosos privilegios de que gozaba la Factoría y que entrañaba el estanco del tabaco. En los tres primeros artículos de la soberana disposición fue condensada la radical reforma:

   “1. Los privilegios de la Real Factoría de Tabacos de La Habana quedaron enteramente abolidos.

   “2. Se alzó el estanco de tabacos en la Isla.

   “3. El cultivo, venta y tráfico de toda clase de tabaco fueron declarados libres en Cuba.

   “Los términos con que comenzó la parte dispositiva de la regia disposición fueron amplios. Sin embargo, la Metrópoli, si en esencia se enfrentó al mal, prácticamente lo dejó en muchos extremos subsistente por medio de cortapisas agregadas a aquellos preceptos fundamentales. Lo que importaba, de todos modos, era avanzar, y un avance notable fue el real decreto de 23 de junio de 1817. Cuba estaba ya en el camino del progreso en lo tocante al tabaco. El problema desde entonces quedó limitado a continuar laborando con firmeza. La experiencia, los números y el buen sentido iban ganando terreno, y de aguardar era el advenimiento de mejores conquistas en beneficio de la rica hoja que ya había esparcido por el Mundo el nombre de Cuba.”

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