lunes, 6 de junio de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

POR: GUIJE CUBA

El 6 de junio en la Historia de Cuba

• 1898 -



- La escuadra americana, que desde el 22 de mayo bloqueaba la entrada al puerto de Santiago de Cuba donde se encontraba la escuadra española desde el día 19 de mayo, bombardeó objetivos militares españoles sin causar daños a la ciudad. El 17 bombardeó el Morro y las baterías de la plaza sin daño para la población civil. El 22 cañoneó la costa al este de la ciudad para facilitar el desembarque del 59 Cuerpo del Ejército de los Estados Unidos que dirigía el general William R. Shaffer a bordo de 40 naves de la mismo nacionalidad surtas en aquellas aguas. El 26 el general Linares reconcentró sus tropas en la ciudad y el 28 desembarcaron mil marinos de la escuadra española para cooperar con el ejército a la defensa de la plaza. El 30 un globo cautivo americano reconoció las posiciones españolas. Además del capitán americano, estaba en él el general cubano Demetrio Castillo Duany.

• 1762 -




Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 321-322 nos describe los acontecimientos del 6 de junio de 1762 en la Historia de Cuba:

   “La ambición de la Gran Bretaña respecto de Cuba se había manifestado en distintas ocasiones al hallarse la Isla en presencia de un conflicto entre aquella nación y la española en 1762. Era preciso buscar en el siglo XVI los orígenes de tales propósitos: los amagos que sobre La Habana hizo el famoso Francis Drake. Después de éste, y con elementos igualmente notables, otros hijos, temerarios de Inglaterra realizaron esfuerzos alrededor de idea tan peligrosa para la colonia aún en formación. La posición geográfica de la Isla, la riqueza de su suelo y las ventajas ofrecidas por puertos como el de La Habana eran razones poderosas, desde un punto de vista agresivo, para que la Gran Bretaña deseara apoderarse de Cuba o de parte importante de ella.

   “Designios equivocados de Carlos III, el monarca español, vinieron como a facilitar la satisfacción de los anhelos de la Gran Bretaña en lo tocante a Cuba. El pacto de familia negociado por Carlos III con Luis XV, a fin de organizar la acción de España y Francia contra la enemiga tradicional de ambas, precipito los acontecimientos. El rey de Inglaterra vio que la guerra era inevitable con España, y no vacilo en afrontar la situación que sus adversarios le habían creado. Los ingleses abarcaron, con su mirada eminentemente calculadora, el vasto problema por resolver. Se dieron cuenta exacta de que el tiempo, ese factor de la vida por ellos tan apreciada, y aprovechado siempre, jugaba entonces papel casi decisivo, y sin pérdida de momento pusieron manos a la difícil empresa de asestar un fuerte golpe a la nación descubridora del Nuevo Mundo.

   “Inglaterra concilio los antiguos deseos de tomar La Habana con la necesidad de realizar un escarmiento que hablase con rudeza a España. La capital de Cuba quedó escogida para ser objeto de la ofensiva británica. Las fuerzas destacadas y alistadas en las Antillas y en las colonias de la América del Norte estuvieron sin mayor tardanza sobre las armas. Así, cuando la expedición procedente de Inglaterra, compuesta de unos cuatro mil soldados y sesenta buques, llegó a Martinica, en abril de 1762, el grueso de las tropas antillanas se encontraba presto para la lucha. ¿Había movido a los ingleses algún secreto resorte? Sí. El viejo odio a España, espoleado por el ansia de arrebatarle algo de lo mejor de su poderío colonial, impulsaba con fuerza irresistible a los súbditos de George III.

   “En Martinica quedó organizada la expedición destinada a atacar a Cuba. Sir George Keppel asumió el mando del ejército en tanto sir George Pocock siguió con el gobernalle de la escuadra, que en el paso de La Mona y en el cabo de San Nicolás recibió refuerzos considerables de las colonias norteamericanas y de Jamaica. La prisa que se dieron en encaminarse a Cuba fue grande. A despecho de los escollos del Canal Viejo de Bahama, a través del mismo pudo navegar con felicidad la escuadra de Pocock hasta encontrarse, con sorpresa inmensa para las autoridades de Cuba, el 6 de junio de 1762, frente a La Habana.”

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