miércoles, 8 de junio de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

POR: GUIJE CUBA


El 8 de junio en la Historia de Cuba

• 1885 -

- Luis Victoriano Betancourt.



Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 325-326 nos describe los acontecimientos del 8 de junio de 1885 en la Historia de Cuba:

   “La Habana, donde nació el 23 de marzo de 1843, contó, ya a partir de poco tiempo después, a Luis Victoriano Betancourt entre sus hombres prometedores. Era hijo de un cubano distinguido en las letras y en los esfuerzos patrióticos. El vástago tuvo mejor ambiente. Vivió en circunstancias y horas más propicias a poner de relieve los méritos y las virtudes personales. En la Universidad de La Habana, cursando la carrera de leyes hasta graduarse en 1866 en derecho civil y canónico, y en el cultivo de la poesía y de la crítica de costumbres su nombre adquirió excelente fama. En medio de los triunfos de su talento, atento a la voz patria, estuvo a Cuba consagrado desde temprano. Cuando Carlos Manuel de Céspedes hizo saber al poder de España que los cubanos se ponían de pie y lo desafiaban valientemente, Luis Victoriano Betancourt se aprestó a combatir. En diciembre de 1868, habiendo ido de La Habana a Nassau, desembarcó en Camagüey entre los expedicionarios de la goleta Galvanic. Desde entonces hasta febrero de 1878 laboró de manera ejemplar. En la Cámara de Representantes, de la que fue secretario y presidente, a lo largo de nueve años, como antes en la Corte Marcial, los empeños del noble habanero resultaron ejemplares. De la entereza de su carácter hablaron estas palabras de una carta que, fechada en Camagüey el 10 de enero de 1871, dirigió a José Manuel Mestre, comisionado de la República de Cuba en los Estados Unidos: "Yo celebro a los jóvenes que, olvidando sus intereses, sus afecciones y su porvenir, han hecho la protesta de] destierro voluntario. Yo los felicito por lo que han hecho; pero los culpo por lo que han dejado de hacer. No es en el extranjero donde Cuba ha menester de los inteligentes y de los fuertes. Para los inteligentes hay asientos desocupados en nuestras instituciones civiles; para los fuertes hay puestos vacíos en nuestro ejército; para todos hay un pedazo de tierra donde caer peleando por la República. Quédense por allá, sirviendo diplomáticamente, los hombres de experiencia y de vasta instrucción, pero venga la inteligente y fuerte juventud a colocar su piedra en el altar que levantamos hoy a la Libertad y a ofrecer su sangre a la madre que pide socorro; venga, venga la juventud a hacer algo por esta pobre patria." Razón tuvo para hablar así quien sirvió los intereses patrios como Luis Victoriano Betancourt. Vuelto de la Guerra Grande, en la que su estro no estuvo ocioso, La Habana pudo admirar de cerca, una vez más, los merecimientos de aquel hijo esclarecido. En el ejercicio de la abogacía, en el magisterio y en las letras siguió trabajando, si triste por el desencanto de lo pasado, tranquilo, en cambio, porque, como advirtió Enrique José Varona, lo circundó una atmósfera de respetuosa simpatía hasta que, tras breve enfermedad, cayó para siempre, el 8 de junio de 1885, en la barriada del Vedado, en su ciudad natal, dejando a sus conciudadanos, para repetir otra frase del insigne Varona, una memoria digna de conservarse y perpetuarse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada