lunes, 11 de julio de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

POR: GUIJE CUBA


 Natalicios cubanos:



Lus y Caballero, José: -Nació en La Habana el 11 de julio de 1800, donde falleció el 22 de junio de 1862.

Guije.com - estudios en la cultura y la historia de Cuba El 11 de julio en la Historia de Cuba

• 1525 -

- Sentencia contra Diego Velázquez.

Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 39392 nos describe los acontecimientos del 11 de Julio de 1525 en la Historia de Cuba:

   “Los odios y las querellas que se desataron en Indias casi a partir de los días mismos del descubrimiento no respetaron personajes ni jerarquías. Pasiones mal contenidas, ambiciones desenfrenadas y rencillas de bajo vuelo constituyeron el patrimonio de muchos de los hombres a quienes España dio mando. El mal estaba en la raíz de las instituciones y en el corazón de los elementos integrantes de la sociedad improvisada en los dominios recién hallados por el genio visionario de Cristóbal Colon. Por consiguiente, no era fácil para los bien intencionados enfrentarse con buen éxito a los ejecutores de pésimos procedimientos.

   “Diego Velázquez de Cuellar, el animoso varón que llevo a cabo la conquista de Cuba, no logro escapar a las tramas de los elementos perniciosos venidos al Nuevo Mundo. Su nombre, distinguido entre los de los fundadores que a la Isla llegaron, lejos de suponer barrera infranqueable para calumnia-dores y ambiciosos, fue convertido en blanco de envenenados dardos. El emperador Carlos V, poniendo oídos a quejas de toda índole, no hallo inconveniente en designar a Juan Altamirano para que pasase a Cuba con instrucciones de residenciar al adelantado Diego Velázquez de Cuellar, cuya muerte no fue óbice para que en 11 de julio de 1525 se dictase contra él sentencia condenatoria.

   “"Ni en la tumba -observo Jacobo de la Pezuela- se libro de un juicio que desde el descubrimiento del continente americano no excluyo a ninguno de los que gobernaron en los nuevos países. Zuazo salió también ileso de este nuevo procedimiento; pero en la sentencia pronunciada en 11 del siguiente julio se condeno al difunto Adelantado en ciertas multas, porque no estableció aranceles e impuestos en todos los lugares; porque había aceptado presentes y banquetes, consintiendo también algunas exacciones y que se sacaran indios para otras posesiones y luego con Narváez; porque no había, en fin, distribuido con cabal equidad las encomiendas."

   “No fue una moral pura la que guiaba las determinaciones enderezadas a mancillar el nombre de Diego Velázquez de Cuellar, teniente gobernador, capitán de los reales ejércitos y adelantado que había sido de Cuba. La ceguedad de los sedientos de oro llegó a extremo tal que no se detuvieron ante nada ni ante nadie. El egoísmo se manifestaba sin freno ni miramientos de ningún género. Lo importante, lo esencial, sobre todo, era hacer imperar el desenfreno, ora violando las normas de conducta más, imperativas, ora aplicándolas con rigor excesivo al amparo de sutilezas armadas contra quienes estorbaban. La sentencia que en 11 de julio de 1525 condenó a Velázquez, muerto ya, se dirigió sin duda, más que a manchar su reputación póstuma, a crear un ejemplo amenazador para sus sucesores.”

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