miércoles, 13 de julio de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

POR: GUIJE CUBA

El 13 de julio en la Historia de Cuba

• 1895 -



- Batalla de Peralejo. Las fuerzas cubanas pelearon bajo el mando de Antonio Maceo. Al morir el general Santocildes, jefe de la columna española, el Capitán General de la Isla, Martínez Campos, toma el mando de los soldados españoles. Los cubanos se quedan sin balas y se preparan a hacer frente con las bayonetas, cuando descubren que los cadáveres de los españoles tienen municiones en abundancia. Martínez Campos y lo que quedó de los 1500 españoles que salieron de Manzanillo llegaron a Bayamoya entrada la noche. Los cubanos tuvieron 118 bajas entre muertos y heridos; muriendo el coronel Goulet, el coronel Sánchez y el comandante Moncada. Como de costumbre, los españoles dieron un parte oficial con cifras ridículas: 26 muertos y 97 heridos, y entonces ¿por qué huyeron? Maceo le envió una carta a Martínez Campos para que fueran a recoger los heridos que dejaron abandonados en el campo de batalla, lo cual no hicieron. Martínez Campos permaneció ocho días en Bayamo, no saliendo de esta ciudad hasta que llegaron refuerzos de Holguín, Manzanillo, Santiago de Cuba y Júcaro, en total más de cinco mil soldados españoles. Irónicamente Maceo ya se había marchado el día 15 para caer sobre Baire.

• 1812 -

- La Constitución de las Españas.



Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 395-396 nos describe los acontecimientos del 13 de Julio de 1812 en la Historia de Cuba:

   “El pueblo español fue colocado en el trance de defender su independencia contra la invasión francesa y la ambición napoleónica. Pero no se contentó con emprender y llevar a cabo esta obra patriótica. Sus hombres representativos quisieron también elaborar un código político lo bastante eficaz para elevar la condición de los súbditos de una monarquía progresista. De tales pensamientos y planes salió la reunión de las Cortes en Cádiz.

   “Cuba fue tenida en cuenta cuando tomó forma y cuerpo la idea de dotar de régimen constitucional a las Españas. Diputados de esta Antilla acudieron a las Cortes de Cádiz: Andrés de Jáuregui y Juan Bernardo O'Gavan, como propietarios, y el marques de San Felipe y Santiago y Joaquín de Santa Cruz, como suplentes. Uno de éstos, Jáuregui, se vio exaltado a la presidencia de las Cortes. En tanto Jáuregui laboraba intensamente allá su mejor corresponsal en La Habana, el presbítero José Agustín Caballero, seguía en la Colonia los pasos del diputado amicísimo, comentaba en el Diario de la Habana las comunicaciones que aquel dirigía a sus comitentes, se mostraba entusiasta afiliado al pensamiento de introducir en la Isla reformas liberales y descentralizadoras y aparecía como autor de un atinado proyecto de gobierno autonómico para Cuba.

   “La constitución de las Españas fue adoptada en 1812. En 13 de julio de ese año ancló en el puerto de La Habana el bajel de guerra Cantabria, conductor oficial de los primeros ejemplares del código político concluido en Cádiz. Con aquellos ejemplares llegaron las órdenes relativas a la publicación y al régimen en este país de la carta fundamental. La novedad era trascendental. Espíritus liberales se sintieron exaltados ante la existencia de una ley reguladora de las funciones primordiales del Estado y de los derechos y deberes esenciales de los españoles, entre los que se hallaron incluidos los ultramarinos de raza blanca.

   “La ley de leyes conocida en La Habana el 13 de julio de 1812 fue publicada el 21 y jurada por las autoridades civiles el 25 y por las tropas el 27, todo en medio de la mayor pompa. Al amparo de esta constitución nacieron diputaciones, ayuntamientos y libertades.

   “Muchas innovaciones jurídicas se hubiesen introducido en Cuba si se hubieran aplicado los preceptos de la constitución de Cádiz en debida forma. Pero se estuvo muy lejos de ello. La primera autoridad de la Isla, Juan Ruiz de Apodaca, se avenía malamente con el espíritu y las tendencias del nuevo código político. Creó obstáculos de todo género a su vigencia efectiva. Prefirió el, según la frase de un panegirista suyo, para librar de perturbaciones a los pueblos, dejar las cosas en su ser antiguo, limitándose a mudar sus nombres.”

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