viernes, 22 de julio de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

POR: GUIJE CUBA

 Natalicios cubanos:




Peñarredonda, Magdalena: -Nació en Quiebra Hacha el 22 de julio de 1846. Fue delegada de la Revolución de Yara en la provincia de Pinar del Río. Se le con­fiaron peligrosas misiones patrióticas, por lo que tuvo que cruzar varias veces la tro­cha de Mariel, mereciendo por sus méritos el grado de comandante. Pasada la guerra se dedicó al periodismo.



Río Carrillo, Pastor del: -Nació en Remedios el 22 de julio de 1893. Abogado, poeta, conferenciante y político. Comenzó su carrera literaria con la fundación de “Ideas” y colaborando, además, en las revistas y periódicos más importantes del país.

Guije.com - estudios en la cultura y la historia de Cuba El 22 de julio en la Historia de Cuba

• 1779 -

- Bando de Guerra contra la Gran Bretaña.



Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 413-414 nos describe los acontecimientos del 22 de Julio de 1779 en la Historia de Cuba:

   “La paz de Versalles, devolviendo La Habana a los españoles, aparentemente abrió un paréntesis de sosiego y armonía entre la nación descubridora del Nuevo Mundo y la Gran Bretaña. Ambas potencias se dedicaron a cuidar sus colonias. Pudo creerse que habían desechado de una vez para siempre el pernicioso sistema de hacer chocar casi de continuo sus armas. Acaso no faltó quien estuviese persuadido de que una nueva era, por entero consagrada al trabajo, estaba desarrollándose y que no volverían a repetirse las luchas que tanto encono habían cobrado desde los días en que se juraron odio y guerra feroces Felipe II e Isabel de Inglaterra.

   “Poco más de tres lustros duró aquella situación de paz y mutuo respeto. Dieciséis años después de la devolución de La Habana por los británicos, nuevos y casi inesperados acontecimientos provocaron la renovación de las hostilidades. De una manera indirecta, pero irremediablemente, llegaron las viejas rivales a encontrarse otra vez frente a frente. El antagonismo que muchos suponían desterrado resurgió fiero y amenazador.

   “Benjamín Franklin representó hábilmente a los Estados Unidos de América en la corte de Versalles. Sus gestiones culminaron en la conclusión de un tratado de paz y comercio entre Francia y la nueva república. Este suceso tuvo caracteres de agresión por parte de Francia a la Gran Bretaña.

   “"Aunque los dos gabinetes -señaló un historiador- recurrieron para arreglar sus desacuerdos a la intervención del rey de España, prevaleció sobre los esfuerzos del buen monarca el antagonismo político de las dos naciones. Los mayores y más trascendentales intereses de su pueblo prescribían a Carlos III la más rigurosa neutralidad en una lucha mucho más temible aún por el choque de las ideas que por el de las armas. Y tan gran verdad no se ocultaba a consejeros tan previsores e ilustrados como los condes de Floridablanca y de Aranda, que dirigían a la sazón sus relaciones exteriores. Pero fue harta desventura que, mientras Floridablanca se desentendía con sagacidad y firmeza de las obligaciones que imponía a España el antiguo y funesto pacto de familia, la misma Inglaterra, tan interesada a la sazón en no aumentar el número de sus enemigos, se preparase ostensiblemente en Asia y en América a hostilizar a las posesiones españolas sin escuchar las justas reclamaciones de su embajador en Londres."

   “Si, efectivamente, la Gran Bretaña estaba interesada en no buscarse nuevos adversarios, equivocó el camino. Los sucesos apuntados fueron seguidos de otros no menos provocativos para España, llegando hasta infringir con demasiada frecuencia, como en obediencia a un sistema estudiado, las leyes más elementales de la neutralidad. La ruptura no se hizo aguardar. En 22 de julio de 1779 se pregonó en La Habana el bando de la guerra contra los británicos, novedad ya aguardada por la Colonia, bien enterada de cuanto ocurría entre las viejas rivales europeas.”

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