viernes, 29 de julio de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

POR: GUIJE CUBA


Natalicios cubanos:




Figueredo Cisneros, Pedro: -Nació en Bayamo el 29 de julio de 1819 y fue fusilado en Santiago de Cuba el 17 de agosto de 1870. Abogado y hacendado que cultivó la literatura y la música. En La Habana fundó “El Correo de la Tarde” y en Bayamo “La Filarmonía” y un teatro de aficionados que representaban obras suyas. Al estallar la revolución del 68 se incorporó inmediatamente en ella habiendo improvisado el popular Himno Bayamés que fue cantado por la tropa en la toma de su ciudad natal, primer hecho importante de armas de la hueste de Carlos Manuel de Céspedes en la que “Perucho” (de su nombre popular) tomó parte. Hecho prisionero por los españoles, fue por éstos fusilado. Otro hermano suyo corrió la misma suerte: toda una familia de patricios y patriotas. Al llegar al lugar del suplicio escupió al rostro de sus victimarios su “¡Morir por la patria es vivir!”.

Guije.com - estudios en la cultura y la historia de Cuba El 29 de julio en la Historia de Cuba

• 1896 -

- Juan Bruno Zayas en la Jaima.



Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 427-428 nos describe los acontecimientos del 29 de Julio de 1896 en la Historia de Cuba:

   “En la guerra iniciada en 1895 Cuba tuvo en Juan Bruno Zayas y Alfonso a uno de los hombres nuevos que la sirvieron con mayor eficacia. En el ejercicio de la medicina había acendrado sus sentimientos. Sus convicciones lo llevaron a las filas de la Revolución. Junto a Maceo, durante tres meses, desde diciembre de 1895 hasta marzo de 1896, fue de los que consumaron la Invasión: fue de los que, tras marchas gloriosas, firmaron en Mantua el acta celebre que declaró terminada la proeza planeada por los próceres de la libertad.

   “El aprecio en que Maceo tuvo la capacidad técnica y moral de Zayas se exhibió en las órdenes que aquél trasmitió a éste en marzo de 1896 para que marchase a Las Villas. Desde lejos el Lugarteniente observó cómo el noble medico, convertido en guerrero por amor a su patria, era uno de sus excelentes discípulos. Zayas, a semejanza de Maceo, era un general insurrecto que hacía sentir su presencia a los españoles.

   “El general Juan Bruno Zayas se hallaba a fines de julio de 1896 en la provincia de La Habana. Lo espoleaba el pensamiento de pasar a la región pinareña, a fin de nutrir las huestes del Lugarteniente General del Ejercito Libertador. Conocía la brecha por donde Antonio Maceo había logrado internarse en Vuelta Abajo para realizar la segunda invasión• Acariciaba la esperanza de seguir el propio itinerario. Todos sus planes tendieron a ver coronada felizmente aquella aspiración de su alma. Juzgaba que, de llevar a cabo su proyecto, la prestación de sus servicios redundaría en el mayor provecho para Cuba.

   “Encontró sitio propicio a la ejecución de sus afanes.

   “En 29 de julio de 1896 estaba el general Juan Bruno Zayas en La Jaima, lugarejo perteneciente a Gabriel. Tenía allí buena, situación tanto por lo que tocaba a su orientación como respecto del enemigo. Pero no faltaron indiscretos que, informados de los propósitos y de las condiciones del general Zayas y movidos por un entusiasmo inútil, se ocupasen, en la ciudad de La Habana, con el comentario insistente de lo que se fraguaba por el caudillo. Los alardes de fe y optimismo de quienes así procedieron como para hacer patente su adhesión a la causa revolucionaria fueron funestísimos. El eco de cuanto se hablaba en la calle subió a los salones de la Capitanía General. De allí salieron las órdenes conducentes a sorprender y atacar al valiente adalid libertador acampado el 29 de julio de 1896 en La Jaima y caído al día siguiente bajo el plomo de quienes se oponían a la victoria de lo que él defendía con la heroica sencillez de un ciudadano cabal.”

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