miércoles, 13 de julio de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

POR: GUIJE CUBA

Natalicios cubanos:




Maceo, Antonio: -Nació en Santiago de Cuba el 14 de julio de 1845, cayó sobre el campo de batalla el 7 de diciembre de 1896 en la acción de San Pedro.

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• 1765 -

- Funerales de Diego Antonio de Manrique.



Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 397-398 nos describe los acontecimientos del 14 de Julio de 1765 en la Historia de Cuba:

   “Ambrosio Funes Villalpando, conde de Ricla, insistió en abandonar la capitanía general de Cuba hasta lograr que en 17 de enero de 1765 nombrase el Rey para sucederlo al mariscal de campo Diego Antonio de Manrique. El hombre así designado para gobernar la Isla gozaba de excelente concepto en la Corte. Lo mismo en empresas de guerra que en trabajos de razonamiento y de templanza había logrado distinguirse. De los asuntos de Cuba poseía especial conocimiento, entre otros motivos, por el muy significativo de haber formado parte de la Junta de Generales convocada para juzgar y sentenciar en la causa instruida con motivo de la caída de La Habana en poder de los británicos:

   “Manrique recibió la orden de traer consigo el regimiento de Lisboa, repartido a la sazón en Málaga y presidios de Africa. Se situó en Cádiz. Esperó allí más de dos meses la llegada de los transportes necesarios. Sufrió las molestias de una larga navegación en la fragata Astrea, que en 25, de junio de 1765 ancló en La Habana. Hasta el 30 no le entregó el mando Ricla, que para ese tiempo había supuesto hallarse ya en la Corte de regreso, porque quiso apresurar por sí mismo los preparativos de su embarco y el de tropas que lo acompañaban. Así y todo, medio mes después de la entrega del mando todavía Ricla se hallaba en La Habana.

   “El 13 de julio de 1765 el mariscal de campo Diego Antonio de Manrique, enfrascado en la inspección personal de las obras de La Cabaña bajo los ardores del Sol, casi irresistibles, fue víctima del vómito, una de las enfermedades entonces endémicas en Cuba. El suceso produjo general sentimiento. Sus funerales se llevaron a cabo con extraordinaria pompa el 14 de julio de 1765. En la iglesia de San Francisco, una de las más antiguas de La Habana, fue dada sepultura al cadáver del notable militar, desaparecido en el cumplimiento de su deber.

   “La muerte de Manrique ofreció oportunidad para que el ayuntamiento de La Habana pusiese de manifiesto la amplitud de facultades que de antiguo gozó. Los componentes del gobierno municipal se creyeron con atribuciones bastantes para demandar del conde de Ricla que, siquiera interinamente, tomase de nuevo las riendas del Poder. Sin embargo, el requerido se hallaba demasiado ansioso de dirigirse a la Metrópoli y resueltamente declinó el honor.”

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