jueves, 11 de agosto de 2016

Nadie nos creía, nadie nos escuchaba

Union de Expresos Políticos Cubanos de Puerto Rico
Relatos de la Prisión
Nadie nos creía, nadie nos escuchaba




La Union de Expresos Politicos de Puerto Rico le da publicidad a lo que esta publicando el Presidio Historico con motico de otro aniversario del asesinato de nuestro compañero de lucha Ernesto Diaz Madruga.

Ernesto Díaz Madruga in Memorian.

POR: Luis G. Infante PP # 34028.

Entre el 6 y el 9 de agosto de 1964, en la enfermería del penal de Isla de Pinos, se debatía entre la vida y la muerte, con los intestinos perforados por el filo de una bayoneta, Ernesto Díaz Madruga.
En el año 1964 el Presidio Político Cubano Anticomunista, cumplía sus cinco años de existencia y se le planteaba uno de sus más críticos momentos. Ese año, el Ministerio del Interior, a través del Departamento de Cárceles y Prisiones ordenó que se instituyera una de las aberraciones más bochornosas que se hayan practicado contra la dignidad humana en este hemisferio; el plan de trabajo forzado al que llamaron los comunistas Camilo Cienfuegos.

La dialéctica comunista teorizaba la existencia del Plan de Trabajo, exponiendo la consigna de que el que no "trabaja no come"; o la tesis de que no podíamos vivir como parásitos en una sociedad comunista, consumiendo sin aportar esfuerzo a la producción y al sacrificio del pueblo. Ese era el falaz razonamiento, que, como todo razonamiento marxista, partía del determinismo económico.
Pero esas teorizaciones económicas carecían de fundamentos; el verdadero génesis del trabajo forzado consistía en un plan de exterminio físico o de claudicación política del adversario, derivado de una razón de Estado. Pretendían los comunistas con el "experimento" que los prisioneros que se encontraban en Rebeldía o "Plantados", ingresaran en el Plan de Rehabilitación.

Desde un punto de vista jurídico y del Derecho Internacional, esta tortuosa medida de imponer el trabajo forzado, constituía una violación de los derechos y del estatus del prisionero político. Y a estas violaciones se negó Ernesto Díaz Madruga, cuando el 6 de agosto de 1964 lo bayonetearon.
Puesto que teníamos que trabajar por la fuerza, la táctica consistía en ofrecerle resistencia pasiva o activa, según el caso, a las órdenes de los carceleros. El 6 de agosto de 1964 al mes de haber comenzado el plan de trabajo, las hordas del crimen irrumpieron en el Edificio 6 de Isla de Pinos para imponer su voluntad. Ernestico era joven, era idealista. Ernestico era AJEFISTA.

Desde que la guarnición conminó a bajar hasta la planta baja, debía transcurrir el tiempo que la rebeldía y la negativa exigían. 
Empleábamos el único recurso a nuestra condición de "Plantados" y sus consecuencias: la RESISTENCIA.
Los efectivos militares enfurecidos por esa actitud de resistencia, subieron piso a piso insultando y golpeando. Ernestico vivía en el cuarto piso, lo que le tomaría más tiempo bajar, y hasta allí llegaron los energúmenos del Ministerio del Interior dejando sus marcas represivas en los cuerpos de los que encontraban a su paso a medida que ascendían.

Al frente de este grupo de uniformados iba el entonces sargento jefe de Orden Interior Porfirio González. El destino enfrentó a Ernestico con su ejecutor. Ernestico consciente de su posición de "Plantado", no acató con urgencia el reclamo que su agresor le gritaba, lo que provocó una turbulenta discusión entre ambos y el artero ataque del esbirro. La bayoneta se hundió en el cuerpo de la víctima.

Ante la protesta y el empuje de los demás prisioneros, la guarnición abandonó el lugar y Ernestico fue trasladado a la enfermería del penal. El día 9 de agosto se supo que Ernesto Díaz Madruga había fallecido a consecuencia de las perforaciones que le hicieron en los intestinos sin que le prestara asistencia médica. También se supo del ascenso a teniente de su asesino, el jefe de Orden Interior Porfirio González

Nota: Por gestiones realizadas por el PPHC con la ciudad de Miami, el tramo de la 12 Calle del Sw, entre las Avenidas 12 y 14, lleva el nombre del Mártir.

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