martes, 13 de septiembre de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

POR: GUIJE CUBA


Natalicios cubanos:




Moenck Peralta, Miguel Angel: -Nació en La Habana el 13 de septiembre de 1890. Se graduó de arquitecto en la Universidad de Tulano, Estados Unidos, incorporándose luego a la Universidad de La Habana, de la cual fue profesor de la Escuela de Ingenieros y Arquitectos. Notable profesional y miembro distinguido del Colegio de Arquitectos de La Habana, Presidente de la Sociedad de Construcciones Moenck y Quintana, S. A., y Vicepresidente de la Compañía Marmolera Viñales Guane y Delegado del Comité Internacional Olímpico.

Guije.com - estudios en la cultura y la historia de Cuba El 13 de septiembre en la Historia de Cuba

• 1895 -

- Asamblea Constituyente en Jimaguayú.




Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 519-520 nos describe los acontecimientos del 13 de septiembre de 1895 en la Historia de Cuba:

   “La insurrección iniciada el 24 de febrero de 1895 logró abrirse paso. A despecho de las medidas adoptadas por los servidores de España con la mira de matar casi en germen el nuevo esfuerzo redentor de los cubanos, éstos supieron mantenerse fieles a su designio. Ni la obra de emisarios encargados de atraer a los insurrectos a la mal llamada legalidad, ni la contribución que en el mismo sentido prestó al poder secular el grupo autonomista, ni los aparatos y golpes de guerra puestos en juego por las autoridades coloniales, consiguieron el desistimiento de los patriotas en la recia faena de conquistar la independencia con el filo de los machetes. La hora del sacrificio había sonado, y para los decididos a caer o triunfar en la demanda la ocasión no era de vacilaciones.

   “La Revolución marchaba de progreso en progreso. Uno de éstos consistía en la madurez precursora de la organización civil del esfuerzo bélico. Martí había llegado hasta Dos Ríos con la persistente idea de dar a la guerra emancipadora contenido institucional. El tránsito del Apóstol no debilitó el propósito de poner en movimiento la República mediante un régimen de derecho. Este paso estaba llamado a solidar el prestigio de la causa libertadora, así en lo interior como en lo internacional.

   “En la primera quincena de septiembre de 1895 fue posible la reunión de elementos representativos del pueblo de Cuba en guerra. En Jimaguayú dieron vida a la Asamblea Constituyente los delegados de los primeros cuatro cuerpos del Ejército Libertador y de las fuerzas comenzadas a organizar en las tierras occidentales. Los hombres que integraron la Convención eran patriotas de nota. Allí estaban Salvador Cisneros y Betancourt, Rafael Manduley, Pedro Piñán de Villegas, Lope Recio, Enrique Loynaz del Castillo, Francisco Díaz Silveira, Fermín Valdés Domínguez, Santiago García Cañizares, Rafael Pérez Morales, Francisco López Leiva, Enrique Céspedes, Marcos Padilla, Raimundo Sánchez Valdivia, Joaquín Castillo, Mariano Sánchez, Pedro Aguilera, Rafael M. Portuondo, Orencio Nodarse, José Clemente Vivanco y Severo Pina.

   “Los reunidos en Jimaguayú dejaron el 13 de septiembre de 1895 organizada definitivamente la Convención que desde luego tomó aquel nombre. Las actas de los representantes a la Asamblea Constituyente quedaron declaradas limpias. Ellos eligieron la mesa que había de dirigir los debates y trabajos. Salvador Cisneros y Betancourt, Rafael Manduley, José Clemente Vivanco y Orencio Nodarse fueron designados, respectivamente, presidente, vicepresidente, secretario y vicesecretario de la Asamblea. Así llegó el momento de encauzar y dar armonía y forma a las diversas tendencias allí sustentadas. Los patriotas que componían la Asamblea Constituyente en Jimaguayú acometieron su delicada tarea con la sencillez privativa de los verdaderos fundadores.”

• 1879 -

- En Mayarí tuvo lugar un levantamiento armado que obligó a las tropas españolas a encerrarse en la iglesia, en donde permanecieron hasta el 15, que llegaron tropas de Gibara en su refuerzo. Este levantamiento prematuro tuvo por causa haber descubierto el gobierno español el plan concertado por el general patriota Guillermo Moncada, quien el 10 de este mismo mes se reunió con otros en el Pinar y en cuya reunión Leyte Vidal les expuso que los de Mayarí no estaban preparados para la guerra y que tampoco tenía correspondencia del Comité Revolucionario de Nueva York. No obstante la conformidad, los Viros, Soria y Cartagena, que estuvieron de acuerdo, tuvieron que salir al campo por la detención del sargento de voluntarios Guillermo Santos. Arcadio y Francisco Leyte Vidal salieron en un vapor de la empresa Herrera por no estar conformes con el movimiento. Caídos presos en la bahía de Nipe, fueron apuñalados por la espalda a bordo de un cañonero español y echados al mar amarrados con un lingote al cuello y robándoles sus objetos personales. El comandante español de aquella jurisdicción no tuvo escrúpulo en usar el reloj de Arcadio Leyte, brigadier de la guerra de los Diez Años, jefe del Partido Autonomista en Mayarí, pero totalmente inocente en aquella ocasión de toda participación, aun cuando culpable ante el militarismo español por no haber denunciado a sus hermanos.

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