viernes, 16 de septiembre de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

POR: GUIJE CUBA


Natalicios cubanos:




Capote Sosa, José Manuel: -Nació en Bayamo el 16 de septiembre de 1836 y falleció el 11 de noviembre de 1934. Se incorporó desde el primer momento a la guerra del 68, asistiendo a la toma de su ciudad natal. Al terminar la Guerra de los Diez Años había alcanzado por su actuación el grado de coronel. Formó de nuevo en la Guerra Chiquita, siendo preso y deportado a España (en varias prisiones militares) por espacio de más de tres años. En 1895 organizó fuerzas en su finca y se incorporó a las huestes de Masó, permaneciendo en lucha hasta el fin. Terminada la Guerra de Independencia, volvió a su tierra y a sus labores agrícolas. Mayor General en la guerra, gran ciudadano en la paz, fue condecorado antes de su muerte con la Cruz de Carlos Manuel de Céspedes, que para el veterano debió constituir la evocación de la egregia personalidad del fundador de la patria, su compañero de los primeros días de la guerra del 68.



Díaz, Cornelio: -Nació en Guanajay el 16 de septiembre de 1800. Fue maestro por espacio de sesenta años en el campo y en la ciudad, formando generaciones y educándolas con la luz de su saber y de su conducta. Publicó un tomo de versos, “Colección de lectura agradable y útil a la juventud”, contribuyendo con sus colaboraciones a homenajes a esclarecidos varones, etc.

Guije.com - estudios en la cultura y la historia de Cuba El 16 de septiembre en la Historia de Cuba

• 1895 -

- Firma de la Constitución.



Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 525-526 nos describe los acontecimientos del 16 de septiembre de 1895 en la Historia de Cuba:

   “Inmediatamente después de organizada la Asamblea Constituyente en Jimaguayú quedaron iniciados los debates en torno a la carta magna que iba a darse al pueblo revolucionario de la Isla. Todos los reunidos no pensaban de igual manera. Quién aspiraba al triunfo de un criterio absolutamente democrático, quién buscaba la adopción de fórmulas consideradas más en armonía con el ambiente guerrero. Del buen juicio de unos y de otros, de los partidarios de ambas tendencias contradictorias, dependía el feliz éxito ansiado.

   “Los orientales se pronunciaron resueltamente en favor de la idea de organizar un gobierno militar, suma y compendio de procedimientos rígidos. Otros, con Salvador Cisneros y Betancourt a la cabeza, opinaban que era preferible la creación de instituciones netamente civiles. La vieja lucha, la mantenida a través de la gloriosa guerra de los Diez Años, resurgía. Pero ni las circunstancias entonces presentes ni el patriotismo de los miembros de la Asamblea eran propicios a querellas entre los sostenedores de la causa cubana. Los convencionales llegaron pronto a una solución armónica. El preámbulo de la Constitución, redactado por el noble y valiente Enrique Loynaz del Castillo, habló así:

   “"La Revolución por la Independencia y creación de Cuba en República Democrática, en su nuevo período de guerra iniciado en 24 de febrero último, solemnemente declara la separación de Cuba de la Monarquía Española y su institución como Estado Libre e Independiente, con gobierno propio por autoridad suprema con el nombre de República de Cuba, y confirma su existencia entre las divisiones políticas de la Tierra. Y en su nombre y por delegación que al efecto les han conferido los cubanos en armas, declarando previamente ante la patria la pureza de sus pensamientos, libres de violencia, de ira o de prevención, y sólo inspirados en el propósito de interpretar en bien de Cuba los votos populares, para la institución del régimen y gobierno provisionales de la República, los Representantes electos de la Revolución, en Asamblea Constituyente, han pactado ante Cuba y el Mundo, con la fe de su honor empeñado en el cumplimiento, los siguientes artículos de Constitución..."

   “La Constitución fue firmada en Jimaguayú el 16 de septiembre de 1895. Resultaba sencilla y breve, tan breve y sencilla como la muy famosa acordada veintiséis años atrás en Guáimaro por elementos asimismo representativos del pueblo genuino de Cuba. El gobierno de la República residiría en un Consejo de Gobierno, según -se declaraba por el artículo primero de la carta fundamental. Compondrían aquél un presidente, un vicepresidente y cuatro secretarios para el despacho de los asuntos de guerra, de hacienda, interiores y exteriores. Lo que se buscó y consiguió fue organizar, aun con carácter provisional, un instrumento capaz de regir las más altas aspiraciones de un país que deseaba no seguir siendo políticamente esclavo en medio de la América libre.”

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