martes, 20 de septiembre de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

El 21 de septiembre en la Historia de Cuba

• 1854 -



- Segundo Mando de Gutiérrez de la Concha.

Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 535-536 nos describe los acontecimientos del 21 de septiembre de 1854 en la Historia de Cuba:

   “La recta y honrada política desarrollada por Juan de la Pezuela en la capitanía general de Cuba no agradó a los intransigentes defensores del régimen colonial. Los adictos desenfrenados con que la Metrópoli contaba en la Isla no concebían otros procedimientos que los privativos de una época de terror. Pezuela fue objeto de la enemiga de los españoles influyentes en esta Antilla. La razón no pudo ser más sencilla. Aquel gobernante procuró mantenerse en la esfera del derecho, sin entregarse a los excesos de ciertos peninsulares ni hacer víctimas del encono a los hijos del país. La discrepancia entre él y sus paisanos poderosos tenía que producirse en términos graves.

   “Los intolerantes consiguieron el relevo de Pezuela. Vino a sustituirlo su colega en armas José Gutiérrez de la Concha. Por segunda vez tomó el mando de la Isla este enigmático gobernante el 21 de septiembre de 1854. Su tarea principal debía consistir en practicar una política diametralmente opuesta a la preferida por Pezuela.

   “Gutiérrez de la Concha no estuvo remiso en mostrarse digno servidor de la intransigencia española. Contra Ramón Pintó, su amigo de otros días, dirigió sus primeros pasos. Precisamente la conducta de los peninsulares intolerantes respecto de Pezuela había llevado como de, la mano a Pintó a colocarse a la vanguardia de las aspiraciones cubanas, dirigiendo a sus paisanos razonamientos inspirados en la justicia y el derecho, a la par que se comunicaba con Gaspar Betancourt Cisneros, Porfirio Valiente, Domingo de Goicouría y el conde de Pozos Dulces. Gutiérrez de la Concha no halló inconveniente en echar las más graves acusaciones y la mayor inquina sobre su antiguo camarada, hasta llevarlo al cadalso en día aciago para Cuba.

   “Todo el segundo mando del general José Gutiérrez de la Concha se desarrolló en armonía con aquellos actos preliminares. Tras la ejecución de Pintó fue decretada la del valeroso e intrépido Francisco Estrampes. Fueron las dos víctimas con que el absolutismo colonial cerraba por el momento el capítulo de los sacrificios patrióticos. Negra noche de despotismo envolvió la suerte de Cuba por el resto del gobierno de Gutiérrez de la Concha, que había regresado a la Colonia bajo la inocente apariencia de un reformador de la administración pública, engolosinado con la idea de organizar las oficinas insulares a la moderna española.”

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