domingo, 4 de septiembre de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

POR: GUIJE CUBA

El 4 de septiembre en la Historia de Cuba

• 1640 -

- Pie de Palo Frente a La Habana.



Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 501-502 nos describe los acontecimientos del 4 de septiembre de 1640 en la Historia de Cuba:

   “Cornelis Corneliszoon Jol, apodado Pie de Palo o Pata de Palo -llevaba reemplazada con una pierna de madera la que había perdido de un balazo-, fue uno de los marinos holandeses que en mayor riesgo pusieron a Cuba. En los albores del segundo tercio del siglo XVII ya era almirante de Holanda. En tales condiciones y a la cabeza de diez grandes galeones, reforzados luego con seis en las Antillas, salió en 1638 del Texel, dispuesto a caer sobre las colonias españolas de América. Se presentó a la vista de La Habana sin mucha tardanza, y tuvo prácticamente bloqueado el puerto y amenazadas las naves que al mismo se dirigían. No pudo acabar aquello de manera pacífica: poco después la costa de Cabañas fue testigo de la sangrienta lucha en que el bravo español Carlos de Ibarra infirió tremenda derrota al provocativo Jol.

   “No fue grande escarmiento el que en tal ocasión experimentó Jol. El 4 de septiembre de 1640 de nuevo se presentó frente a La Habana, a dos tiros de la plaza, con una escuadra de treinta y seis embarcaciones, casi todas urcas. Lo acompañaban los mismos designios y mayores fuerzas que en la ocasión precedente. Para él había llegado a ser una obsesión el proyecto de hacer la Colonia, entonces gobernada por el maestre de campo Alvaro de Luna y Sarmiento, víctima de sus depredaciones. Pero Luna, Francisco Poveda, Andrés Manso y los prácticos, más inteligentes del puerto estuvieron prestos a repeler la agresión del holandés.

   “"Entre tanto -escribió Jacobo de la Pezuela- Jol con sus amagos tuvo una semana entera al vecindario y a la tropa a medio sueño y sin soltar las armas. El 10, después de algunos disparos contestados por El Morro, singló hacia Barlovento, y el 11 por la tarde, con profundo regocijo del Gobernador y de los españoles, rompió tan recio temporal que dispersó las naves holandesas y estrelló a algunas urcas en la costa, ahogándose muchos de sus tripulantes. Sólo entre La Habana y Mariel embarrancaron cuatro buques. El sargento mayor D. Lucas Carvajal, que, de orden de Luna, acudió con gente y prevenciones a los lugares del naufragio, regresó a los pocos días con doscientos sesenta y un prisioneros, diez y siete excelentes piezas de bronce, cuarenta y ocho de hierro, dos pedreros, un esmeril y gran cantidad de pólvora y pertrechos, sin contar otros despojos útiles que se recogieron de los barcos. La Punta y El Morro recibieron al momento más y mejor artillería de la necesaria para sus baluartes y cortinas."

   “Por mucho que se hubieran afanado los defensores de La Habana, jamás habrían alcanzado por sí lo que los elementos les ofrecieron. La derrota sufrida por Jol era desastrosa, tan desastrosa como grave había sido la amenaza levantada sobre los destinos de la Colonia por el temible Pie de Palo. Razón tuvo de sobra el maestre de campo Alvaro de Luna para sentirse entonces satisfecho de la protección del Cielo, no sólo librándolo de serios peligros, sino también deparándole una victoria no aguardada.”

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