domingo, 18 de septiembre de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

POR: GUIJE CUBA


El 19 de septiembre en la Historia de Cuba

• 1896 -



- Acción de los Arroyos, en Mantua, entre las tropas de Antonio Maceo y las fuerzas españolas de Wad-Ras defensoras de esa plaza. En su retirada devastaron el cultivo del barrio de Ceja.

• 1565 -



- Mando de Francisco García Osorio.

Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 531-532 nos describe los acontecimientos del 19 de septiembre de 1565 en la Historia de Cuba:

   “Para sustituir a Diego de Mazariegos en el ejercicio de la suprema autoridad de Cuba, llegó a La Habana el 19 de septiembre de 1565 el capitán de galeones Francisco García Osorio. Sin pérdida de tiempo, pues debía partir incontinenti para Tierra Firme, le hizo entrega del mando Mazariegos. Este antiguo soldado había realizado esfuerzos meritorios para sacar a la Colonia de las zozobras y de los quebrantos entronizados en la época de Gonzalo Pérez de Angulo. De su gestión en la Isla quedaban memorias para todos los gustos, porque él fue constructivo y autoritario, previsor y disoluto.

   “García Osorio se había informado en España de la situación defensiva de La Habana y había pedido cañones, pólvora y artilleros. Al instalarse en Cuba adoptó providencias encaminadas a precipitar los trabajos de La Fuerza, subsanar deficiencias y errores imputados a su predecesor y reforzar la guarnición. Tropezó con las dificultades creadas por su enemistad con Pedro Menéndez de Avilés, adelantado de La Florida, y algunos subordinados de éste. Menéndez de Avilés nombró alcaide de La Fuerza a Baltasar de Barreda.

   “El Adelantado se ausentó de La Habana. García Osorio llamó a su presencia a Barreda. Quiso hacerle sentir el peso de su autoridad con una frase concluyente: "¡Aquí mando yo!" La entrevista degeneró en riña tumultuaria entre los parciales de García Osorio y los de Barreda. Dos soldados afectos al Gobernador aparecieron ahorcados. García Osorio fue acusado de alentar la deserción, incitar al motín y pretender sustituir a Barreda con Pedro de Redrobán, otro de los capitanes de Menéndez de Avilés. Hubo expulsión de sediciosos de la Isla. Barreda continuó en La Habana aun después de retirada la guarnición organizada por Menéndez de Avilés. Sus querellas con García Osorio no cesaron. El Gobernador confesó a Felipe II que su presencia, la de García Osorio, en La Habana, luego de lo ocurrido, dañaba el servicio del Rey.

   “El gobierno de García Osorio tuvo más puntos de semejanza con el de Gonzalo Pérez de Angulo que con el de Diego de Mazariegos: sus traspiés fueron muchos. No se hizo cargo del medio en que se desarrollaban los sucesos a la sazón presentes. Fue incapaz de acallar los impulsos de venganza que llevaba en su pecho respecto del adelantado Pedro Menéndez de Avilés. Y acabó por ser víctima de sus propios sentimientos de hostilidad para con quien gozaba de suma privanza en la Corte.

   “Menéndez de Avilés logró su propósito en lo que tocaba a García Osorio. La suerte de éste se tornó adversa por sus pugnas con el Adelantado y otros personajes influyentes en la vida pública de Cuba. En un período de la historia de España en que la Iglesia se encontraba fuertemente unida a la Corona y gozaba de singular preeminencia, García Osorio pretendió sobreponerse a uno de los primates eclesiásticos. Estas actitudes y sus desaciertos en la administración de la Colonia precipitaron, su caída. Pero lo que fundamentalmente la determinó fue el señorío de Menéndez de Avilés en el círculo de los consejeros del Rey.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada