martes, 6 de septiembre de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

POR: GUIJE CUBA

El 6 de septiembre en la Historia de Cuba

• 1869 -

- John A. Rawlins.



Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 505-506 nos describe los acontecimientos del 6 de septiembre de 1869 en la Historia de Cuba:

   “John A. Rawlins se elevó desde una modesta cuna hasta la esfera de las disciplinas académicas y las luchas de la politices norteamericana. La guerra civil suscitada por el Sur al advenir Abraham Lincoln a la Casa Blanca excitó su patriotismo. Fue hombre de armas cuando fue necesario serlo para salvar a la Unión. Al lado de Ulysses S. Grant combatió por el mantenimiento del pacto federal y por la supresión de la condición servil de parte de la población de los Estados Unidos. El antiguo abogado salió de la contienda feral con el empleo de general.

   “La exaltación de Grant a la presidencia de los Estados Unidos casi coincidió con la insurrección en Cuba encabezada por Carlos Manuel de Céspedes. Grant llevó al Gabinete, como secretario de la Guerra, a Rawlins. El general Rawlins se mostró decidido partidario de que su país apoyase el movimiento separatista de los cubanos. A su juicio, la independencia de la Isla era una cuestión esencialmente americana: era una cuestión de toda la América organizada políticamente sobre la base de la democracia republicana.

   “Por medio de los buenos oficios de Rawlins pudo José Morales Lemus, representante de Cuba libre en los Estados Unidos, llegar hasta Grant, para exponer de viva voz al Presidente las buenas razones que abonaban la aspiración de los patriotas de la Isla a la soberanía internacional. Además, Rawlins sostuvo en el seno del Gabinete y en conversaciones con el Jefe del Ejecutivo que era menester y urgente evitar que el gobierno de Madrid se burlase de la diplomacia norteamericana en daño de los separatistas cubanos. En esta situación de ánimo continuó, aun en los momentos en que una grave enfermedad lo sustrajo de las actividades oficiales, mientras le fue posible hablar. El 6 de septiembre de 1869, ya en la agonía, después de hacer ciertas recomendaciones acerca de su familia, expuesta a quedar en el desamparo, respondió a quien le preguntaba si tenía algo más que decir:

   “"Sí, tengo algo más que decir. Ahí está Cuba, la desgraciada Cuba, hoy combatiendo. Deseo que le prestéis vuestro apoyo. Cuba debe ser libre. Su tiránico enemigo debe ser aniquilado, y no sólo Cuba, sino todas las demás islas sus hermanas, deben ser libres. Esta república es responsable de ello. Yo desapareceré prontamente, pero vosotros debéis ocuparos de ello. Juntos hemos trabajado. Ahora corresponde a vosotros velar por ello."

   “Con estas palabras, en la tarde del 6 de septiembre de 1869, John A. Rawlins se despidió del Mundo. Tan adentrada en su conciencia llevaba la idea de que los Estados Unidos debían ayudar a Cuba en la lucha por la libertad que sus disposiciones políticas de última voluntad se refirieron a esta Antilla. Ningún otro grande hombre -él fue un grande hombre- mostró más noble y encendida pasión por la independencia de Cuba que aquella que Rawlins puso hasta sus últimos instantes en el anhelo de coadyuvar a que la Isla fuese una república democrática.”

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