miércoles, 5 de octubre de 2016

UN DIA COMO HOY, EN LA HISTORIA DE CUBA.

POR: GUIJE CUBA


El 6 de octubre en la Historia de Cuba

• 1896 -



Magdalena Peñarredonda y Guillermo González Arocha - Artemisa en la Revolución Cubana.

Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 9-10 nos describe los acontecimientos del 6 de octubre de 1896 en la Historia de Cuba:

   “La Revolución tuvo en la etapa bélica iniciada en 1895 excelentes servidores en Artemisa. Dos sobresalieron por su prestancia personal, independientemente de sus esfuerzos patrióticos: Magdalena Peñarredonda, noble y valerosa dama, y Guillermo González Arocha, sacerdote católico. En días en que era necesaria la comunicación frecuente de Antonio Maceo y sus seguidores con los cubanos de las poblaciones y con los situados fuera de la Isla aquella mujer y aquel hombre, tan abnegada como sencillamente, afrontaron mil dificultades y riesgos en la ejecución de sus propósitos de que Pinar del Río no dejase de ser una de las provincias que más al descubierto ponían la impotencia de los dominadores para conservar, el régimen colonial.

   “El virtuoso sacerdote y la valiente matrona no hubiesen podido dar a la Revolución todo lo que dieron de no haber contado con modestos auxiliares. Cubanos insignificantes por su origen y hasta por su personalidad evidenciaron hallarse en posesión de altísimas calidades para coadyuvar a la emancipación patria. En silencio, como las circunstancias lo exigían, estos humildes operarios de la República secundaron con eficacia los planes de Guillermo González Arocha y Magdalena Peñarredonda para mantener constante y salvadora comunicación entre los patriotas que empuñaban las armas en los campos de Vuelta Abajo y los que desafiaban el peligro en las localidades dominadas por la Colonia.

   “En Artemisa fue acusado de ser espía y correo insurrecto un hombre joven. Apenas tenía diecinueve años. Se llamaba Manuel Valdés. Las autoridades españolas le atribuyeron actos que redundaban en enorme quebranto para el régimen colonial: le atribuyeron la prestación de servicios a la Revolución sin los cuales esta no hubiese logrado ventajas y avances que negaban rotundamente la versión de que Pinar del Río era una de las regiones pacificadas por las columnas de Weyler.

   “Manuel Valdés, el modesto patriota de Artemisa, cayó bajo el rigor colonial. Un día, el 6 de octubre de 1896, fue conducido por gente armada hacia el cementerio de Artemisa. Sus enemigos lo colocaron contra uno de los paredones del camposanto. Y el simultáneo disparo de varios fusiles puso término a su vida, que había estado consagrada a la liberación patria.

   “La conducta de Manuel Valdés fue heroica: el suyo fue heroísmo silencioso. Su tránsito tuvo mucho de martirio: el murió por haber querido ser un obrero de la nación que iba siendo la colonia que todavía era su país.”

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