2019 fue un año trágico para miles de cubanos que
salieron de la Isla en busca de libertad y prosperidad. En el camino, muchos encontraron muerte, xenofobia, secuestros, torturas. La mayoría quedaron varados, sin derechos, en México o Centroamérica, con pocas esperanzas de llegar a Estados Unidos. Cientos fueron deportados a Cuba.
La crecida del río Turquesa
En la madrugada del 23 de abril de 2019, una súbita crecida del río Turquesa, en el sector panameño de Almira, en la selva del Darién, se llevó la
vida de al menos 12 cubanos, entre ellos Eneida Milián, de 81 años de edad, a quien DIARIO DE CUBA había despedido días antes en la localidad de Necoclí, Colombia. Hoy, sus restos reposan en Bajo Chiquito, Panamá.
Néstor Ferrer, también cubano, se percató de la crecida y alcanzó a dar aviso. Algunos emigrantes que escucharon la alerta vieron impotentes cómo el río devoraba tiendas de campaña donde aún dormían mujeres y niños.
Por reportes y testimonios de sobrevivientes, DDC pudo comprobar la magnitud de lo ocurrido: las personas fallecidas, de diferentes nacionalidades, superaban el medio centenar.
Leydis Agüero Mena y otros cubanos se dieron a la tarea de buscar sobrevivientes. "Solo vimos cadáveres: diez contra los árboles, cuatro contra las rocas y algunos en las playas…"
Tras el suceso, figuras como el cantante
Willy Chirino expresaron preocupación por la suerte de los emigrantes: "Cruzar el Darién es el equivalente a lo que sucedía hace años en el Estrecho de la Florida", dijo.
Varados en México
A pesar de los peligros, la emigración cubana no cesa. Según la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP, por su sigla en inglés), en 2019 han solicitado asilo en Estados Unidos, a través de la frontera con México, un total de 21.499 cubanos, cifra que triplica la de 2018.
También ha subido drásticamente la cifra de deportados por las autoridades estadounidenses. Si en el año fiscal 2018 fueron 463, en 2019 han sido 1.179.
México y su frontera con Estados Unidos se han convertido en un cuello de botella para los cubanos, que tienen que sobrevivir como sea y con frecuencia denuncian maltratos y corrupción de las autoridades migratorias mexicanas.
Ni siquiera sirve ser reconocido como refugiado por la ONU, como
ha comprobado José Lino Asencio López, quien fue prisionero político en Cuba y uno de los 53 liberados a petición del Gobierno de Barack Obama en enero de 2015. "El emigrante es menos que nada hasta para Cuba".
Ascencio López fue testigo de la
muerte de Alexander Delgado Sotomayor, en una calle de Tapachula, el 2 de agosto de 2019. Como muchos otros emigrantes, vivía en la calle, enfermo, sin atención médica, escondiéndose de las autoridades migratorias y de las bandas criminales. Hasta que cayó desplomado.
Siglo XXI tiene capacidad para 900 personas, pero es normal que allí estén recluidos entre 3.500 y 4.500 emigrantes —hombres, mujeres y niños—, que viven hacinados, en medio de enfermedades, ratas, pulgas, piojos y con solo una comida diaria.
Mientras, cubanos que esperan en las calles de Tapachula se unieron a emigrantes de otros países para
protestar en varias ocasiones por las demoras en la tramitación de documentos, las estafas de abogados y funcionarios de Migración, las violaciones de derechos humanos, la explotación laboral y los secuestros.
Según testimonios de participantes en esas manifestaciones, el Instituto Nacional de Migración (INM) de México respondió con redadas y deportaciones. Dos de los emigrantes que las lideraron "desaparecieron".
La marcha cual fue disuelta de forma agresiva por la guardia mexicana.
Deportación, la peor pesadilla de un emigrante cubano
Un caso que impactó a la comunidad cubana fue el de Orlando Márquez, quien después de denunciar un asalto sufrido por parte de oficiales del INM fue
deportado junto con otros tres cubanos a las 4:00 de la madrugada del 25 de mayo.
Desde La Habana, Orlando contó más tarde
cómo es su vida de repatriado: perseguido por las autoridades, sin identificación y sin posibilidad de trabajar.
La emigración cubana no para
A pesar de las historias de muerte, deportación, malos tratos, los cubanos siguen buscando "el sueño americano". El 19 de noviembre, DIARIO DE CUBA
despidió en el muelle de Necoclí, Colombia, a tres cubanos que se disponían a tomar la "Ruta de la Muerte" en la frontera colombo-panameña.
Habían pasado por Guyana, Brasil, Perú, Ecuador y Colombia y sufrido abusos en casi todos esos países. "Tener pasaporte cubano, es como sufrir lepra", dijo uno de ellos. No obstante, rechazaban cualquier posibilidad de volver a Cuba: "Morir también es una opción de libertad".
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