Después de acto de repudio contra activistas admiten que en Cuba no hay democracia
febrero 06, 2020
Simpatizantes del régimen cubano que hicieron un acto de repudio a las activistas cubanas Rosa María Payá y Laritza Diversent, en el Parlamento Europeoreconocieron más tarde que en Cuba no hay democracia.
Un grupo de personas dirigidas por la embajada cubana en Bruselas y la Asociación de Cubanos Residentes en Bélgica intentó abortar una exposición sobre derechos humanos en la isla, organizada -en el Parlamento Europeo- por el eurodiputado español José Ramón Bauzá y la organización sueca Civil Rights Defenders.
Entre 20 y 40 personas convocadas por la sede diplomática cubana trataron de boicotear el evento, explicó a Radio Televisión Martí Erik Jennische, director para América Latina de Civil Rights Defenders, pero aquí en Europa esos actos son calificados de “teatro”.
“Los actos de repudio en Europa que realizan ellos no nos reprimen a nosotros. Estamos en nuestra tierra con nuestra libertad”.
“Un acto de repudio en Cuba, reprime, mete mucho miedo, es algo muy peligroso, muy feo. Esos actos en Europa son patéticos”.
En una carta enviada al eurodiputado Bauzá, la Asociación de Cubanos Residentes en Bélgica asegura que no merecen llamarse cubanos los invitados al evento: “No son nuestros compatriotas", dijeron.
Se refieren a la activista Rosa María Payá, promotora de la plataforma Cuba Decide, y a la abogada Laritza Diversent, del Centro de Estudios Legales, CUBALEX. Ambas residen en Estados Unidos.
Jenniske explicó que los simpatizantes del régimen de La Habana “gritaron ofensas y distribuyeron papeles con todavía más ofensas y muchísimas mentiras, y se pararon y gritaron, y se portaron de una manera muy poco civilizada”.
Asimismo, la prensa oficialista de la isla reprodujo la carta de la Asociación de Cubanos Residentes en Bélgica y elogió a quienes se definieron como "cubanos de verdad" y dijeron que las organizaciones de masas son "las que representan a la sociedad civil cubana”.
Pero la prensa estatal cubana no mencionó que muchos de los convocados al mitin de repudio, después de las primeras hostilidades, se quedaron debatiendo con los organizadores del evento y los panelistas.
“Es importante decir que, cuando ese “teatro” se acabó, la discusión siguió afuera, muchos de ellos se quedaron hablando sobre la realidad cubana de una manera civilizada, muchos de ellos admitieron que había presos políticos, que en Cuba no se podía decir todo lo que uno quería, que no había democracia real, la misma gente” [que asistió al acto de repudio].





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