De acuerdo con la
publicación, "la
carne de res se ha convertido en un alimento para ricos en
EEUU a causa de la pandemia", mientras que el racionamiento de alimentos se extiende por otras ciudades de ese país.
El agente de la Seguridad del Estado Raúl Antonio Capote, autor del texto, hizo referencia a fuentes informativas internacionales para fundamentar los hechos: la agencia rusa RT y la británica BBC.
De acuerdo con la primera, aseguró, "muchos comercios experimentan un déficit de carne, las megaplantas operadas por Tyson Foods y Cargill producen un 40% menos de carne de res y cerdo convencional", mientras que el precio de "las pechugas de pollo deshuesadas y sin piel" se habría casi duplicado.
"Para muchos criadores de cerdos la situación se ha vuelto un grave problema. De acuerdo con estimados, la falta de procesamiento podría significar que tendrían que sacrificar 700.000 cerdos por semana; en ciudades como Chicago, Pittsburgh, San Antonio o Miami, entre otras, dice la BBC, se hacen habituales las larguísimas colas de personas que esperan su turno para recibir cajas de productos básicos", indicó el texto.
El artículo terminó pidiendo que "esos cerditos sacrificados al dios mercado" sean distribuidos "entre los más necesitados".
El comentario no hizo referencia a que la carne de res no está al alcance de los cubanos ni en tiempos de pandemia ni en tiempos de abundancia.
Tampoco precisa si la noble intención de repartir "entre los más necesitados" supone, como hizo el Gobierno cubano a nombre de la equidad, distribuir una libra de pollo per cápita a 20 pesos entre la población, para evitar las aglomeraciones en los mercados que venden casi el único cárnico hoy disponible para los ciudadanos.
De esa cantidad, reconoció la ministra de Comercio Interior Betsy Díaz Velázquez, solo en abril último más de 261.000 consumidores en toda Cuba
no pudieron comprar la ración convenidaa causa de "indisciplinas, mermas y problemas de facturación", dijo la titular, aunque no precisó si con ello quiso decir "robos".
Las historias con la carne de cerdo reviven los años 90 durante la cruda crisis económica que el Gobierno bautizó como "Periodo Especial". Entonces, los cubanos llegaron a criar los animales en las bañaderas de sus casas, a falta de un pedazo de patio.
Mientras la prensa oficial desvía el foco de atención de manera manipuladora hacia la supuesta hambre que dice hay en España y EEUU, los cárnicos en la Isla se reducen a picadillo, salchichas y pollo. Están además
racionados y por alcanzar alguna libra los cubanos de a pie se ponen en peligro de contagio en moloteras y llegan a enzarzarse en broncas monumentales.
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