jueves, 12 de mayo de 2022

Los que nos difamaron huyen sin pedir disculpas

Los que nos difamaron huyen sin pedir disculpas

Yoani Sánchez, La Habana | 28/04/2022



Se van (una decisión que en lo personal no cuestiono) pero sigo indagando en cuántas mentiras ayudaron a levantar que costaron lágrimas. (Facebook)

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Una locutora de Radio Rebelde denuncia "el monstruo en el que han convertido" a Cuba

La locutora del Sistema Informativo Amanda Toirac se suma a las filas de periodistas oficialistas que abandonan la Isla. La joven publicó en redes sociales que salió de Cuba tras descubrir que se sentía "cómplice y deshonesta".

La joven locutora de Radio Rebelde señaló que se le propuso "reprimir" a sus paisanos y que, al negarse, vio "la verdadera cara del monstruo en el que han convertido a mi país".

"Comencé a irme cuando sabía que era vocera de mentiras en una emisora radial", escribió Toirac, quien matiza sus palabras apuntando a que se descubrió desde las protestas del 11 de julio y que se dio cuenta que vivía en un país "que solo en mi cabeza existió".

"No hay selva, ni río, ni desierto, ni frontera, en que no me pregunte si hice lo correcto. No hay día que no me duela", añade

En sus palabras, la locutora plasma parte de la realidad cubana, que resume en hablar bajito cuando es del Gobierno, las compras en MLC (Moneda Libremente Convertible), los altos precios de los alimentos como el aceite y la leche, y el despido del director de la revista Alma Mater.

"No hay selva, ni río, ni desierto, ni frontera, en que no me pregunte si hice lo correcto. No hay día que no me duela", añade.

Sobre las palabras de Toirac cae un río de comentarios con deseos de suerte en su nueva ruta y otros donde la cuestionan por haber esperado hasta el 11 de julio para "darse cuenta".

 

"Desde que tengo 15 años me di cuenta de la realidad de mi país. No sé por qué te costó tanto. Porque hasta un niño es capaz de ver la realidad, qué pena que fuiste cómplice de tanto, y de tantas mentiras, y como tú, muchos", escribió Jessica Genes.

Aunque no revela cuál es su destino, en la foto que difunde en su cuenta de Facebook se ve a la joven a punto de subir a un avión de Air Century con destino a Santo Domingo. Antes de Toirac, se han ido de Cuba varios profesionales de los medios de comunicación, como Maray Suárez, quien ha rehecho su vida en Miami como coach emocional, en el país al que le dedicó tantos ataques a través de la televisión cubana.

Es también el caso del periodista y presentador oficial de la televisión cubana Yúnior Smith, quien este marzo confirmó que estaba en la frontera sur de Estados Unidos, pidiendo asilo político.

Aunque no revela cuál es su destino, en la foto que difunde en su cuenta de Facebook se ve a la joven a punto de subir a un avión de Air Century con destino a Santo Domingo

En ese mismo mes, siguió la estampida de voceros del régimen cubano con la llegada a Florida de Alejandro Quintana Moraleslocutor de Radio Rebelde y presentador de televisión, quien se felicitó en su perfil de Facebook de estar en un país donde se puede "sentir libre".

En enero pasado, la llegada a EE UU de otro locutor oficialista cubano, Frank Abel Gómez Bernal, causó mucha polémica en la comunidad del exilio en Miami. El comunicador, popular en la radio y televisión, pidió asilo político y tras entrar al país dijo a la prensa que, aunque tenía su trabajo en Cuba, se "estaba muriendo de hambre".

Este febrero, la ex directora del Sistema Informativo de Televisión Cubana y del noticiero Buenos Días, Yailén Insúa Alarcón, acabó varada en el aeropuerto de Bogotá cuando intentaba llegar a Nicaragua huyendo de la Isla. En su caso, pidió asilo al Gobierno colombiano alegando peligro para su vida si regresaba a Cuba.

 

Con la llegada a EE UU de un locutor de Radio Rebelde sigue la estampida de los voceros del régimen cubano

Alejandro Quintana Morales, locutor en Radio Rebelde y presentador de televisión, llegó este lunes a EE UU, "país dónde, por fin, me puedo sentir libre", dijo en su perfil de Facebook.

El joven publicó una fotografía rodeado de familiares y amigos residentes en Florida que lo recibieron en el aeropuerto de Fort Lauderdale.

"Dicen que ya estoy en la ciudad del Sol, que aquí puedo expresar lo que pienso sin tener que 'hablar bajito'", expuso en su post. Quintana añade que, no obstante, tiene "sentimientos encontrados" por haber dejado a tanta gente que quiere. 

"Soy feliz, porque encontré en los brazos de esta otra parte de la familia el calor para alimentar mis motivos de alegría", agrega, antes de atribuir a un propósito divino su presencia en Miami. 

"Estados Unidos de América ¡aquí estoy!", finaliza.

"Dicen que ya estoy en la ciudad del Sol, que aquí puedo expresar lo que pienso sin tener que 'hablar bajito'"

Quintana Morales, originario de Pinar del Río, tenía un programa en el Canal Educativo, Maneras de hacer, además del radiofónico y se había graduado en Comunicación Social en la Universidad de La Habana hace apenas un año.

Su salida se produce pocos días después de la de Yunior Smith, anteriormente reportero en la sección internacional del Sistema Informativo y muy crítico con la política de EE UU hacia Cuba. El periodista está en la frontera sur del país intentando pedir asilo político y alega haber sufrido censura en su trabajo. 

La marcha de Quintana Morales, menos polémica que la de Smith, no ha estado exenta de críticas. Su post ha recibido más de 600 comentarios en apenas 24 horas y, aunque la mayoría de personas le desean suerte y éxitos, no son pocos los que han acusado de complicidad con el régimen o insultado al joven, incluso violentamente.

En enero, Frank Abel Gómez Bernal, otro locutor oficialista llegó a EE UU, donde pidió asilo político asegurando que, aunque tenía su trabajo en Cuba, se "estaba muriendo de hambre".

Este febrero, la ex directora del Sistema Informativo deTelevisión Cubana y de la revista Buenos Días, Yailén Insúa Alarcón, acabó varada en el aeropuerto de Bogotá cuando intentaba llegar a Nicaragua huyendo de la Isla. En su caso, pidió asilo al Gobierno colombiano alegando peligro para su vida si regresaba a Cuba.

 

Maray Suárez, el azote de la gente común en la TV cubana, rehace su vida en Miami

Entró y se sentó en uno de los bancos de madera del Tribunal Municipal de Playa donde, aquel agosto de 2008, se juzgaba al músico Gorki Águila. El amplio salón estaba repleto. Había blogueros, disidentes y activistas; pero también agentes de la policía política y periodistas oficiales. Poco después, Maray Suárez sacó un reportaje televisivo contra el roquero y sus amigos. Ahora vive en Miami.

Desde entonces, la reportera empezó a ganar espacio en la pantalla chica y en agosto de 2013, cuando se lanzó el programa Cuba Dice, se convirtió en uno de los rostros del periodismo raulista junto a Talía González, Gisela García y Boris Fuentes. Cada martes, se les veía echar culpas a ciudadanos y funcionarios, pero sin jamás cuestionar el modelo político ni a los hombres en el poder. Suárez era de las más combativas.

Aquel espacio se erigió como juez de quienes se sumergían en el mercado negro para comprar una bolsa de cemento, látigo de los que intentaban sobrevivir vendiendo productos importados, cuentapropistas que empujaban los férreos límites que imponía su licencia y cuanto emprendedor osara acumular algo de riqueza. Era el azote de la gente común y la punta de lanza de una política de "meter en cintura" a la sociedad, impulsada por un general por el que nadie votó para el cargo de presidente.

Muchas de las personas que fueron denigradas y satanizadas en los reportajes de Maray Suárez siguen en Cuba

Casi una década después de que aquel experimento informativo viera la luz, la periodista se ha reciclado profesionalmente y trabaja como coach emocional en ese país al que le dedicó tantos ataques. Ahora viste ropa elegante, sonríe para la foto y advierte a sus seguidores de que no permitan "que nadie robe" su luz. Ha sustituido las consignas por los mantras de crecimiento personal y los ataques ideológicos por frases donde se intercalan palabras como "éxito", "emociones" y "superación".

Muchas de las personas que fueron denigradas y satanizadas en los reportajes de Maray Suárez siguen en Cuba. Haber sido mencionados por ella en el horario estelar de la televisión nacional les trajo problemas en sus comunidades, el rechazo de sus vecinos más dogmáticos, el acoso de sus hijos en las escuelas y hasta algún que otro problema de salud mental debido a tantas presiones y abusos de poder.

"Puedes crearte una nueva vida sin importar el momento o la edad que tengas", anuncia ahora en sus redes sociales la nueva entrenadora para la felicidad. Sin embargo, algunas de las víctimas de su periodismo de barricada nunca tendrán esa opción. Fueron apabulladas y sus nombres enlodados sin derecho a réplica. En su actual trabajo, Maray Suárez debe saber que todo proceso de cambio personal debe incluir también la revisión y la autocrítica. Estamos esperando que haga la suya.

Me pregunto cuántos de estos periodistas oficiales que están poniendo pie en polvorosa ayudaron a prolongar la satanización sobre los reporteros independientes, contribuyeron a silenciar las voces de los medios de prensa no controlados por el Partido Comunista (ya fuera por su accionar o por su falta de accionar).

Cuántos de ellos difundieron la idea de que nosotros éramos los "apátridas", los "enemigos", a los que había que acallar y alejar el micrófono de sus bocas. Cuántos nos miraron por sobre el hombro, masticaron con molestia nuestros nombres, se sumaron a las campañas de difamación en nuestra contra y, ahora, ponen mar de por medio. Se van (una decisión que en lo personal no cuestiono) pero sigo indagando en cuántas mentiras ayudaron a levantar que costaron lágrimas, aislamiento social y dolor físico a otros.

La responsabilidad del periodista no es un traje que se quita y se deja para ponerse otro limpio de manchas. La responsabilidad del periodista implica saber que las palabras dichas, los titulares difundidos y las mentiras amplificadas también dejaron víctimas, cercenaron el camino para que personas más honestas llegaran ante las cámaras, serrucharon el piso a excelentes maestros de la información que por tener ideas críticas nunca pudieron pararse frente a un aula. La responsabilidad del periodista lleva a preguntarse: ¿Cuántos años de 'sobrevida' le han dado a la dictadura estos reporteros oficiales que hoy huyen?

Nada. Preguntas que yo me hago. Desde aquí, desde La Habana

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