lunes, 14 de noviembre de 2022

SIGUE VIVA LA COLONI LAS REPÚBLICAS

SIGUE VIVA LA COLONI LAS REPÚBLICAS


Faisel Iglesias


“Yo quiero que la primera Ley de la República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”, José Martí 


“Sigue viviendo la colonia en las repúblicas” José Martí


“El individuo mismo es el guardián y soberano de sus intereses”

Ignacio Agramonte y Loynaz 



PREAMBULO del Pacto Social Posmoderno.


La conquista, el saqueo y sojuzgamiento, la im- plantación violenta del estado como medio para imponer una visión hegemónica del mundo, y la imposición de un derecho sin fundamento en lo armónico, lo equilibrado, lo justo, minaron las bases de una sociedad democrática.

Enraizado en nuestra tierra un despotismo ilus- trado que despojó a la ciudadanía de sus dere- chos a la soberanía y el autogobierno, se impi- dió el desarrollo de una tradición en los dere- chos individuales, y se obstruyó el avance de un sistema de justicia verdaderamente indepen- diente, en el que pudiera imperar los valores de la igualdad ante la ley y la fraternidad.

El triunfo de la Revolución Cubana de 1959, en medio de la III Guerra Mundial conocida como la Guerra Fría, época en que la humanidad vivía en medio de la asfixiante atmósfera de la paz del miedo nuclear, condicionó el alineamiento de Cuba al Campo Socialista, el cual tenía una con- cepción monista del estado y consideraba el derecho un instrumento -y por tanto sin valores propios- del poder político.

Extrapolada de su espacio vital natural, el He- misferio Occidental, Cuba se convirtió en un satélite de las aspiraciones geopolíticas de la Unión Soviética, cada vez más lejana de la fun- dación del pensamiento jurídico cubano expre- sado por el general de nuestra gesta libertadora, Ignacio Agramonte y Loynaz: “El individuo mis- mo es el guardián y soberano de sus intereses, de su salud física y moral; la sociedad no debe mezclarse en la conducta humana, mientras no dañe a los demás miembros de ella. Funestas son las consecuencias de la intervención de la sociedad en la vida individual; y más funestas aún cuando esa intervención es dirigida a uni- formarla, destruyendo así la individualidad, que es uno de los elementos del bienestar presente y futuro de ella” y por la máxima martiana de no copiar doctrinas ni formas foráneas de go- bierno.

La Revolución Informática ha roto las fronteras, ha eliminado las distancias y la humanidad ha arribado a una nueva Era en la que el ser hu- mano tiene predicado y perspectivas nuevas. Hoy, el ciudadano puede llegar con inmediatez a las instituciones del Estado y contribuir a dibu- jar la voluntad nacional, sin necesidad de “representantes políticos” que hablen a espal- das de esa ficción jurídica llamada “Pueblo”.

Son necesarios pesos y contrapesos institucio- nales, en los que cada cuerpo sea elegido por la voluntad soberana de los ciudadanos, y se ga- ranticen los derechos inalienables de los seres humanos, en armonía con la sociedad y la natu- raleza y la pulcritud en el manejo de la cosa pú- blica.

La ley, como expresión de la política pública, será un valor –entre otros– de acceso a la justi- cia, que es lo armónico, lo equilibrado, en fin, lo justo.

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