Un día como hoy, noviembre 16, en nuestra lucha contra el castrocomunismo.
Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.
Comparta estas efemérides. Gracias.
PROHIBIDO OLVIDAR.
1959
Pedro Macías Lugo, exmiembro de las fuerzas armadas de Cuba antes de 1959, es fusilado en Cárdenas, provincia de Matanzas.
1960
EI Tribunal castrista de la Fortaleza de la Cabaña, integrado por Andrés Abeledo Mejías, Jorge Robreño, Carlos Fonseca, Ramón Martínez y Pedro Rodríguez, en la causa 493 del presente año, sancionaron por delito contra los poderes del Estado a Rolando Cáceres Sánchez, Alfredo Díaz Lorenzo, Jover Santana Cuevas, Juan Pérez Barrios, Juan Sarmiento Rodríguez, Arnaldo Alvarez Hernández, Birmar Martínez González y Rafael González Ramírez.
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1961
Rolando Moreno Gil exmiembro de las fuerzas armadas de Cuba antes de 1959, es fusilado en Matanzas.
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Bertilio Delgado Vallejo es fusilado en Sancti Spíritus, LV.
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Fernando Reguera natural de Santo Domingo en Las Villas, muere en combate contra las milicias castristas cerca de Sancti Spiritus, Las Villas.
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Pedro “Perico” Sánchez, quien se convertiría en breve tiempo en un temido jefe de guerrillas se alza en armas en los llanos de la provincia de Matanzas. Dos de sus hijos Pedrito y Raúl (Lalo) le acompañan, los tres morirían enfrentando el régimen totalitario.
1962
Fernándo Oliva Durán. Miembro del grupo de resistencia Frente Nacional Unido, que estaba planeando un levantamiento para el 30 de agosto de 1962. Fue capturado y acusado de dirigir una célula de 71 conspiradores, la mayoría de los cuales fueron capturados, sometidos a un juicio conjunto y algunos fueron ejecutados. Cuando fue detenido, ya estaba muy enfermo de diabetes y problemas cardíacos y para respirar requería una cámara de oxígeno. Originalmente fue encarcelado en la prisión de la fortaleza de La Cabaña, pero más tarde fue trasladado a la enfermería de la prisión del Castillo del Príncipe. Murió allí de un paro cardíaco. Dejó atrás a una hija, cinco años, Ana Olivia.
[Source: Written testimony of wife, Memorial Cubano, Miami, 2/22/2004, and telephone interview, 7/24/2006. / Archivo Cuba.
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Luis López Gama, acusado de delitos contra los poderes del estado muere fusilado en la fortaleza de La Cabaña.
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EL MIJIAL Angeael Bueno
En la década del 60, la cárcel de Boniato estaba sobrepoblada de presos políticos. Las celdas, el comedor y los pasillos de los 10 pabellones estaban abarrotados. Las cordilleras, traslados violentos, donde los esbirros de la guarnición golpeaban y herían con bayonetas, tubos, palos y cadenas a los presos que eran trasladados a otras cárceles y campos de concentración. Estas eran realizadas a menudo por la falta de capacidad en la cárcel de Boniato.
En una de esas cordilleras un numeroso grupo fuimos trasladados a El Mijial un campo de concentración al estilo nazi, construido por los Castros en medio de la nada, dentro de cañaverales en la zona de Velazque en el término municipal de Puerto Padre. Este campo estaba ubicado en el centro de un una alambrado de púa a 10 centímetros de separación y una altura de tres metros y garitas con guardias fuertemente armados a todo el rededor de un perímetro desolado y polvoriento donde construyeron barracas de madera y techo de zinc.
De allí, cada mañana nos sacaban en “guarandingas” (nombre con que apodamos a las carretas tiradas por tractores), y en camiones a los campos a cortar, desherbar o sembrar caña, tratando de hacernos trabajar en esas labores agrícolas. Los campos designados para forzarnos a trabajar eran rodeados por cordones de guardias armados y supervisores (abuelitos) que se movían dentro del grupo de presos arengando para que trabajáramos, y dejáramos la actitud de brazos caídos que manteníamos, y de esbirros que se encargaban de golpear a sus antojos a aquellos que ellos consideraban que no trabajaban al paso deseado. Muchos fueron los heridos por estos esbirros que utilizando el filo de los machetes, punta de bayonetas y palos nos atacaban para hacernos trabajar más rápido, solo consiguiendo que nuestros pasos fuesen más lentos aún. En uno de esos encontronazos con la guarnición el 5 de mayo de 1967, en un campo que estaban desherbando fue asesinado el matancero Casiano Pérez, ocasionando que todos los presos se sentaran en el suelo negándose a levantarse hasta ser regresado al campo de concentración. Las condiciones de vida dentro del recinto y en los campos de trabajo forzado eran inhumanas y ni hablar de la manera en que éramos alimentados.
Si los presos sufrimos maltratos y abusos, nuestros familiares también tuvieron su buena cuota de dolor, sacrificio y humillaciones por parte de la dictadura y sus simpatizantes. En esa época, muchos de los que una vez dijeron ser amigos, dejaron de visitar a nuestros familiares y hasta les negaban el saludo al cruzarse en las calles o caminos por temor a “contaminarse”. Las bochornosas requisas a que eran sometidas nuestras mujeres por desfachatadas e inmorales ¿hembras? militares, como la famosa homosexual “Alicia” en la cárcel de Boniato, que disfrutaba su “trabajo”.( Esta, debe de estar hoy ardiendo en el infierno por sus abusos y corrupción). A quienes estuvimos en el campo de concentración de El Mijial, no se nos puede olvidar el trabajo que pasaban nuestros familiares al tener que caminar varios kilómetros por aquel inhóspito terraplén, rodeado solo de cañaverales, donde no había ni un solo árbol donde guarecerse del ardiente sol y a veces de los fuertes aguaceros. Muchas otras penurias tuvieron que sufrir, como las de tener que viajar hasta Isla de Pinos, y muchas veces cuando llegaban a su destino les informaban que a su familiar se les había suspendido la visita. El rastro de dolor, sangre y muerte que dejó el Histórico Presidio Político, algún día llenará muchas páginas en la historia de nuestra querida patria.
De las acciones de los esbirros castristas no se podía ni se puede esperar menos, pero lo que duele y es incomprensible es las de los vecinos y MUCHOS familiares que les voltearon las espaldas a quienes una vez compartieron mesas, comparsas, alegrías y dolor. A los esbirros castristas, que tanto daño nos hicieron, si Dios quiere que les perdone, yo jamás lo haré. A los hipócritas que les hicieron el juego, quizás les perdone, pero jamás olvidaré sus acciones.
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