HONOR A LOS HÉROES CAÍDOS
Por Alfredo M. Cepero
Director de La Nueva Nación
www.lanuevanacion.com/index.php
Por Alfredo M. Cepero
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Honrar a Cuba es resaltar y defender las distintas tradiciones folclóricas y representativas de aquel pueblo maltratado y esclavo.
Escribo estas líneas el último lunes del mes de mayo que en los Estados Unidos—tierra donde disfruto de la libertad que me fue negada en mi patria de origen—donde se reserva este día para honrar a quienes han caído en defensa de la patria y de la libertad. La institución de esta conmemoración ocurrió poco después de la Guerra Civil. Los soldados regresaban a sus hogares, algunos de ellos mutilados, y todos con historias para contar. Henry Welles, dueño de una farmacia en la ciudad de Waterloo, estado de Nueva York, propuso que todos los negocios del pueblo cerraran sus puertas durante un día en honor a todas las personas que había perecido en la guerra y yacían en el cementerio de Waterloo. Fue así como por primera vez, el 5 de mayo de 1866, los habitantes de esta ciudad honraron a los soldados caídos con flores, coronas y cruces.
En 1971, el presidente Richard Nixon declaró feriado nacional el Día de la Recordación o Día de los Caídos. Ese día, en muchas ciudades de todo el país se realizan ceremonias para honrar a los que cayeron en guerra o al servicio de su país. En muchas comunidades, los veteranos realizan ceremonias especiales en los cementerios o monumentos a los caídos en guerra. En algunos casos se realizan desfiles; en otros, ceremonias religiosas o programas especiales en iglesias, escuelas u otros lugares públicos.
Quienes hayan dado la vida por la patria merecen el mayor de nuestros reconocimientos. El concepto “Patria” tiene su origen en el término latino terra patria, “tierra de los padres”. Y si lo definimos: “El patriotismo es el sentimiento de amor, devoción y apego a un país o estado. Este apego puede ser una combinación de diferentes sentimientos por cosas como el idioma de la patria y sus aspectos étnicos, culturales, políticos o históricos”. José Martí, con su pluma magistral y su inmolación por Cuba la definió diciendo: “Patria es algo más que opresión, algo más que pedazos de terreno sin libertad y sin vida, algo más que derecho de posesión a la fuerza. Patria es comunidad de intereses, unidad de fines, fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas”.
Para mí la patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad en que vivo. Pero es también la tierra en que me tocó nacer. En mi caso fue en la isla paradisíaca, musical e inolvidable que es la Cuba de mis sueños, mis desvelos y mis amores. Ahora bien, debo confesar que amo con mayor intensidad a aquella en que di mis primeros pasos. Honrar a Cuba es resaltar y defender las distintas tradiciones folclóricas y representativas de aquel pueblo maltratado y esclavo. A pesar de la distancia y del tiempo me siento tan cubano como las palmas que Martí definía como “las novias que esperan.” Yo no soy de los cambian una patria por la otra.
En esta dicotomía de sentimientos admiro a los padres fundadores de la nación americana como Washington, Adams, Jefferson y Franklin pero admiro mucho más y con una emoción sideral y conmovedora a Martí, Gómez y Maceo. Ellos son para mí como dioses vivientes de una historia que nunca muere en mi mente y en mi corazón.
Cuba será libre de nuevo porque la libertad no es una materia que puede ser encerrada en una botella. De hecho ya se sienten latidos de libertad en el corazón de mi patria. No tengo certeza de la fecha pero no tengo dudas de que vendrá muy pronto. No se irán por las buenas porque los tiranos se aferran siempre a sus prebendas y matan para conservarlas. Pero cuando los esclavos pierden el miedo los amos no tienen madriguera donde esconderse. Y llegado el momento, el pueblo les pasará la cuenta. Parodiando a Martí “para Cuba que sufre son estas palabras.”
5-28-24
Favor de incluirme en su lista de distribución de LA NUEVA NACION: alfredocepero@bellsouth.net.
Si usted desea ser borrado de esta lista de distribución, favor de enviarnos un correo electrónico a: lanuevanacion@bellsouth.net
En 1971, el presidente Richard Nixon declaró feriado nacional el Día de la Recordación o Día de los Caídos. Ese día, en muchas ciudades de todo el país se realizan ceremonias para honrar a los que cayeron en guerra o al servicio de su país. En muchas comunidades, los veteranos realizan ceremonias especiales en los cementerios o monumentos a los caídos en guerra. En algunos casos se realizan desfiles; en otros, ceremonias religiosas o programas especiales en iglesias, escuelas u otros lugares públicos.
Quienes hayan dado la vida por la patria merecen el mayor de nuestros reconocimientos. El concepto “Patria” tiene su origen en el término latino terra patria, “tierra de los padres”. Y si lo definimos: “El patriotismo es el sentimiento de amor, devoción y apego a un país o estado. Este apego puede ser una combinación de diferentes sentimientos por cosas como el idioma de la patria y sus aspectos étnicos, culturales, políticos o históricos”. José Martí, con su pluma magistral y su inmolación por Cuba la definió diciendo: “Patria es algo más que opresión, algo más que pedazos de terreno sin libertad y sin vida, algo más que derecho de posesión a la fuerza. Patria es comunidad de intereses, unidad de fines, fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas”.
Para mí la patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad en que vivo. Pero es también la tierra en que me tocó nacer. En mi caso fue en la isla paradisíaca, musical e inolvidable que es la Cuba de mis sueños, mis desvelos y mis amores. Ahora bien, debo confesar que amo con mayor intensidad a aquella en que di mis primeros pasos. Honrar a Cuba es resaltar y defender las distintas tradiciones folclóricas y representativas de aquel pueblo maltratado y esclavo. A pesar de la distancia y del tiempo me siento tan cubano como las palmas que Martí definía como “las novias que esperan.” Yo no soy de los cambian una patria por la otra.
En esta dicotomía de sentimientos admiro a los padres fundadores de la nación americana como Washington, Adams, Jefferson y Franklin pero admiro mucho más y con una emoción sideral y conmovedora a Martí, Gómez y Maceo. Ellos son para mí como dioses vivientes de una historia que nunca muere en mi mente y en mi corazón.
Cuba será libre de nuevo porque la libertad no es una materia que puede ser encerrada en una botella. De hecho ya se sienten latidos de libertad en el corazón de mi patria. No tengo certeza de la fecha pero no tengo dudas de que vendrá muy pronto. No se irán por las buenas porque los tiranos se aferran siempre a sus prebendas y matan para conservarlas. Pero cuando los esclavos pierden el miedo los amos no tienen madriguera donde esconderse. Y llegado el momento, el pueblo les pasará la cuenta. Parodiando a Martí “para Cuba que sufre son estas palabras.”
5-28-24
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