miércoles, 31 de diciembre de 2025

Un día como hoy, diciembre 31, en nuestra lucha contra la tiranía castrista.

Un día como hoy, diciembre 31, en nuestra lucha contra la tiranía castrista.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

Comparta estas efemérides. Gracias.

PROHIBIDO OLVIDAR.

1960

 José Arroyo Maldonado es fusilado en La Cabaña.

1961

José Borrás Gutiérrez, ex empleado de la Compañía Eléctrica y miembro de la Brigada #2506 con el número # 4069, fallece preso sin asistencia médica de un padecimiento hepático durante una epidemia de hepatitis en la prisión Castillo del Príncipe, de La Habana.

1962

El guerrillero conocido como La Fiesta “el chino” muere en combate en Oriente.

*****

En un enfrentamiento con las milicias, el jefe de guerrilla Jorge Rodríguez “Balilo”, resulta muerto. Esta guerrilla operaba entre Holguín y Mayarí, provincia de Oriente.

*****

El miembro de la resistencia anticastro, Mario Rosales, es fusilado en Cienfuegos, Las Villas.


José Borrás Gutiérrez 2506 + 12-31-1961.jpg

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CÁRCELES DE MUJERES
Entrevista realizada en Miami por Jacobo Machover en agosto de 2006
Fuente: Cuba Net
PARIS, Francia (Jacobo Manchover) - Son cuatro mujeres, que cumplieron penas de cárcel que iban desde cuatro años a nueve años. Tres de ellas fueron detenidas en los primeros años de la revolución, en 1960 y 1961, la otra en 1992. A la mayoría les robaron su juventud. Todas se expresan sin odio, en presencia de Blanca González, madre de Normando Hernández, uno de los setenta y cinco presos de la « primavera negra» de 2003. Desde principios de la revolución, la represión fue la misma. Nunca ha habido ninguna pausa. A través de las generaciones, todas comparten la misma experiencia, el mismo dolor. El reclamo de justicia es una constante en ellas.

Lidia Pérez: En diferentes tiempos coincidimos tres de nosotras en las mismas cárceles, y otras veces no. Cuando una llegaba al G2, a Villa Marista, la sede de la Seguridad del Estado, que es el lugar de los interrogatorios, el lugar de las torturas, donde te sacan por la noche, no te dejan dormir y te presionan.
Yo caí con varios miembros de un grupo de oposición al régimen. Nos cogieron y nos pusieron toda la noche en interrogatorios. Nos ponían en un cuarto muy frío o nos ponían una luz arriba, y nos hacían preguntas para desquiciarnos, con una pistola en la mesa. Así eran sus métodos de amedrantamiento, la noche entera. Casi todos fuimos condenados. Después fuimos trasladados hacia el vivac de Guanabacoa. Era lo que existía en 1961.

Manuela Calvo: Aunque no hubo mujeres fusiladas, tuvimos compañeras que recibieron torturas fisicas. A veces las torturas morales son más fuertes que los golpes: las requisas que nos hacían, las separaciones. A cualquier hora del día se llenaban los pasillos de militares, y entonces nos quitaban las poquitas cosas que teníamos, por ejemplo, para cocinar. Nosotras teníamos un ladrillo, le poníamos una resistencia y lo conectábamos para así poder comer algo caliente. Y esas cositas, todas, así como los libros, se las llevaban. Y después volvían a hacer lo mismo. Pero ésas no son las cosas peores. Las almohadillas sanitarias no nos las daban. La atención médica no nos la daban. Cuando yo tenía ataques de asma mis compañeras comenzaban a gritar para que vinieran a atenderme. Igual era cuando pasaba con otras presas: todos los pabellones, a gritos.
Las enfermeras que teníamos eran jóvenes. Las habían graduado en pocos meses, sin práctica alguna. Cuando venían a inyectarnos no sabían ni coger una vena. A una compañera se le infectó una inyección y se le pudrió una nalga, del hielo que se puso intentando remediar la infección. Le cabía una mano ahí, del hueco que se le hizo. Se salvó de milagro, porque no le daban asistencia médica. Después de nosotras protestar por días, vinieron a atenderla. Hoy se ha quedado con un hueco.

La Internacional y Siberia

María Cristina Oliva: -Una de las amenazas más grandes era ponernos con las presas comunes. A un grupo de nuestras compañeras las pusieron de castigo en el mismo pabellón con las comunes. Lo que nos decían era que nos iban a poner con las presas comunes para que nos violaran. También nos obligaban a salir a trabajar. Pero, gracias a Dios, las presas comunes nos respetaban como políticas.

Manuela Calvo: Otra de las torturas era ponernos La Internacional, mañana, tarde y noche. Nos la ponían a todo volumen, tanto que a algunas de nuestras compañeras se les reventaban los oídos.
Un día, cuando estábamos en la prisión de Guanajay, nos castigaron porque se fugaron seis personas. De milagro, porque de allí no había quien pudiera fugarse. Cogieron a sesenta y cinco de nosotras y nos mandaron de castigo para las montañas de Baracoa, en el Oriente de Cuba, en el otro extremo de la isla. Nos montaron en un avión diciéndonos que íbamos para Siberia. Después, cuando nos bajaron en el aeropuerto de Santiago de Cuba, nos esperaban militares con las bayonetas caladas. De la prisión de Guanajay nos habían sacado a golpes. No estábamos en el mismo pabellón, nos encontramos en el avión. Nos sacaron a golpes porque como nos dijeron que íbamos para Siberia no queríamos salir. Nos metieron en camiones blindados del Ejército y nos llevaron a un aeropuerto militar. No podíamos ver nada desde dentro de los camiones. Cuando llegamos pusieron frente a nosotras a estudiantes de secundaria básica para que nos gritaran “¡Paredón!” y nos insultaran y nos tiraran papeles.

Lidia Pérez: Allí nos tuvieron en pleno sol durante varias horas al mediodía. Nos dieron golpes también y montaron a algunas en los aviones. Otras tuvimos que esperar hasta el otro día.
Con nosotras iba una presa que había parido hacía sólo quince días. La bebita recién nacida iba con nosotras porque la madre no tuvo tiempo de avisar a la familia para entregársela.

Manuela Calvo: Cuando llegamos a Baracoa nos encontramos con una prisión muy antigua, construida en la época colonial. Y nos metieron en cinco galeras. Como estábamos tan lejos, la familia venía muy poco.
Ésa fue la época de la crisis de los misiles, en 1962, cuando dinamitaron las circulares en la prisión de Isla de Pinos. A nosotras, las sesenta y cinco, nos llevaron para Baracoa. Si pasaba algo nosotras éramos las escogidas para ser sacrificadas.
Después, luego de muchas protestas nuestras, nos trasladaron para la prisión de Guanajay otra vez. Nos llevaron de regreso en camiones y de pie durante veinticuatro horas. Nos aguantábamos y auxiliábamos unas a las otras. Cuando llegamos a la prisión, nos estaban esperando dos hileras de guardias, entre milicianos y reclutas del Ejército. Cuando bajamos comenzaron a darnos golpes, y nos desnudaron para revisarnos. Nos tuvieron de castigo un año, sin visitas y sin nada.

Carmen Arias: Yo estuve en una prisión de mujeres llamada “Manto negro”. Su verdadero nombre es “Prisión de mujeres de Occidente”. Fue construida por las mismas presas comunes y por presos también. Son muchos edificios que están conectados entre sí, todos se comunican. Son muy oscuros y en la distancia se ve como un manto, es como un manto negro que lo cubre todo, por eso es el sobrenombre. Así que uno se puede imaginar cómo es la cosa. Está en el Wajay, cerca del Cacahual. Era una prisión de comunes antes. Los guardias alentaban a las comunes para que agredieran a las políticas. Tambien existió una prisión de mujeres en una finca que había sido originalmente de una presa y que se llamaba “América libre”.

Lidia Pérez: En el Hospital psiquiátrico de Mazorra, había una sala para torturar a los presos con electroshocks y descontrolarnos a todos. En nuestro tiempo había casas en el Laguito donde torturaban a los prisioneros políticos antes de los juicios.
Luego, en la prisión, te enviaban a celdas pequeñitas con cuatro personas más, donde tenías que hacer tus necesidades delante de los otros, y sin agua, porque venía el agua una vez al día. Comíamos comidas podridas. Y el agua de beber teníamos que esperar una hora a que se asentara en las vasijas de tomar los líquidos porque salía tan negra que parecía Coca Cola. Y cuando teníamos castigos pasábamos hasta veinte horas sin comer.

Regalos de presos a mandatarios extranjeros

Manuela Calvo: A las presas políticas nos unieron con las comunes para quitarnos el estatuto de políticas, para poder decir que en Cuba no había presos políticos.
Todos los períodos fueron malos en Cuba, hasta en la calle. Pero, cuando ellos le dicen al pueblo que se prepara una invasión, entonces en todas las cárceles, en cualquier período cierran las visitas, no dejan pasar nada. En todas las etapas ha habido un momento en que se ha recrudecido la vigilancia y la represión.
En otras épocas le regalan algún preso a algún mandatario que viene, para hacer ver que todo está bien.

Carmen Arias: Yo fui uno de esos regalos a Bill Richardson, un congresista del Partido Demócrata de Estados Unidos. Richardson pidió una lista de quince presos y le dieron tres. Y en esos tres estaba yo. Me sacaron de la prisión directo para el avión tres oficiales de la Seguridad del Estado. Yo no sé por dónde salí. Era una pista, sé que había una barrera donde había un miliciano que la levantaba y bajaba.
Anteriormente, varias comisiones de derechos humanos se habían interesado por mí. Una comisión integrada por varias organizaciones, France Libertés, la Federación Internacional de Derechos Humanos, Human Rights Watch entre otras, me vino a visitar. Yo era la única mujer a quien pudieron ver. Pero sus gestiones no dieron resultado conmigo.

Lidia Pérez: Yo me iba a casar cuando fui encarcelada. Así que la vida me cambió totalmente. Yo tenía dieciocho años. Ésa es la edad en que todo el mundo quiere estar con los amigos, en fiestas y esas cosas normales de la vida. A mí no me pudieron probar nada. Yo fui presa por anticomunista, por convicción.

Hay personas que tenían niños chiquitos cuando fueron a la cárcel. Otras que tenían hijos que no los conocieron durante años. Los hijos después más nunca les perdonaron porque consideraban que eso era un abandono. Hay muchas situaciones de mujeres en que los maridos las dejaron.

“Se repite la misma historia”

Blanca González: -Es triste escuchar a estas mujeres tan valerosas que en los años 1960 hayan tenido que pasar estas prisiones, pero la ha continuado Carmen en los años 1990. A lo largo de estos años se repite la misma historia. Ayer fueron ellas, hoy es mi hijo. Se sigue repitiendo lo de los años 1960, 1990, 2000.
Lo que pedimos nosotras es la liberación total de Cuba, que haya justicia, porque todo el que tenga las manos manchadas de sangre tiene que ir ante un tribunal y tiene que ser castigado como la ley lo permita. Nosotras no queremos venganza, pero sí una justicia legal ante un tribunal, que todos tengan que responder ante la ley de todos los crímenes y de todas las atrocidades que ellos han cometido. En el pasado como ahora es el mismo tratamiento y son las mismas condiciones inhumanas.

Resentimiento contra los países de América latina

Manuela Calvo: Hay distintas generaciones de presas, pero todas tenemos un mismo ideal y todas luchamos por lo mismo: la libertad de Cuba, una patria igual a la que teníamos antes. Con todo lo que un país debe tener, con elecciones. Venganza no queremos, pero justicia sí. Hay que llevar a los culpables a los tribunales, juzgarlos y condenarlos como corresponde. Se les podría perdonar el día en que haya arrepentimiento, pero si no hay arrepentimiento no se les puede perdonar.

Lidia Pérez: No queremos pena de muerte. Lo que le corresponda a cada cual. De acuerdo con la ley, que se castigue al que cometió un crimen.
Cuando esto caiga, estoy segura de que algunos de los que están allá van a coger la justicia por sus manos.

María Cristina Oliva: El resentimiento contra quienes lo sentimos es contra los países de América latina, que, siendo nuestros hermanos, viniendo más o menos de la misma cultura, se desentendieron de los problemas que teníamos en Cuba, de la falta de libertad. Debieron apoyar más al pueblo cubano en sus ansias de democracia.
Pero con el pueblo cubano no tenemos resentimiento, porque ha sido la víctima. Los únicos culpables son Fidel Castro y su camarilla.

Carmen Arias: Los victimarios se han convertido en víctimas. Porque los hemos visto aquí, en Miami, los mismos generales y oficiales de ellos que han tenido que salir huyendo antes de terminar en el paredón de fusilamiento.
Cuando llegue el momento nadie sabe lo que va a pasar, porque cada persona es un mundo y no se sabe cómo va a reaccionar la gente.
Ahora, el que tenga las manos manchadas de sangre tiene que pagarlo ante la justicia. Pero el que no las tenga tiene derecho a participar en la reconstrucción del país.

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APORTES DEL PROYECTO DE PAÍS “La CONSTITUYENTE CIUDADANA” DE FAISEL IGLESIAS.

APORTES DEL PROYECTO DE PAÍS “La CONSTITUYENTE CIUDADANA” DE FAISEL IGLESIAS.


I. Aportes al Derecho Constitucional


1. Redefinición del sujeto constituyente


El Proyecto de la Constituyente Ciudadana rompe con la concepción clásica —liberal o socialista— del poder constituyente delegado, y afirma:


El soberano no es “el pueblo” como abstracción, sino cada ciudadano en su condición de titular directo de la soberanía.


Este giro implica:

Superar el modelo de asambleas constituyentes mediadas por élites partidistas.

Reconocer el ejercicio directo y permanente del poder constituyente por la ciudadanía.


➡️ Aporte doctrinal: Constitucionalismo de titularidad ciudadana, no representativa ni corporativa.


2. Distinción radical entre soberanía y poder


El proyecto introduce una separación conceptual clara entre:

Soberanía (inalienable, individual y ciudadana)

Poder (delegable, limitado y revocable)


Esto supone:

Un cuestionamiento frontal a los Estados que se autoproclaman “soberanos”.

La negación de que partidos, ejércitos o ideologías puedan apropiarse de la soberanía.


➡️ Aporte: Desmitificación constitucional del Estado soberano.


3. Constitucionalismo posmoderno y descolonial


La Constituyente Ciudadana:

Rechaza tanto el constitucionalismo liberal clásico como el socialista estatista.

Propone un modelo posmoderno, plural, ético y participativo.


Características:

Constitución como pacto vivo, no texto sacralizado.

Supremacía del ciudadano sobre la norma.

Control constitucional desde abajo.


➡️ Aporte: Constitucionalismo cívico de legitimidad permanente.


II. Aportes a la concepción occidental del Estado y el Derecho


1. Crítica al contractualismo clásico


Frente a Hobbes, Locke y Rousseau:

El Proyecto no parte de un “estado de naturaleza” ficticio.

Niega que el contrato social justifique la alienación total de la soberanía.


➡️ El contrato social es reinterpretado como:


Un pacto ético entre ciudadanos libres, no una cesión de poder a una entidad superior.


2. Superación del Estado como fin en sí mismo


En la tradición occidental:

El Estado se convierte en sujeto autónomo.

El Derecho sirve a su reproducción.


En la Constituyente Ciudadana:

El Estado es instrumental y condicionado.

El Derecho es garantía frente al Estado, no herramienta del poder.


➡️ Aporte: Rehumanización del Derecho occidental.


3. Crítica al positivismo jurídico


El Proyecto rechaza:

La ley injusta como válida por su sola formalidad.

El legalismo autoritario.


Y afirma:

La primacía de la legitimidad ética y ciudadana sobre la legalidad formal.


➡️ Aporte: Reencuentro entre Derecho, moral y ciudadanía, sin teocratismo.


III. Aportes a la concepción de Ignacio Agramonte


1. Continuidad del republicanismo jurídico


Agramonte defendió:

La supremacía de la ley sobre el caudillo.

La república de ciudadanos, no de súbditos.


La Constituyente Ciudadana:

Actualiza ese ideario en clave contemporánea.

Sustituye el legalismo decimonónico por ciudadanía activa y vigilante.


➡️ Aporte: Agramontismo constitucional del siglo XXI.


2. Radicalización del anti-caudillismo


Donde Agramonte limitó el poder militar,

Iglesias:

Limita todo poder político permanente.

Niega legitimidad a cualquier “vanguardia iluminada”.


➡️ La soberanía no se defiende solo con leyes, sino con ciudadanos conscientes.


IV. Aportes a la concepción de José Martí


1. Desarrollo jurídico del “con todos y para el bien de todos”


La Constituyente Ciudadana convierte el ideal martiano en:

Estructura constitucional concreta.

Mecanismo institucional ciudadano.


➡️ Martí como fundamento ético, Iglesias como arquitectura constitucional.


2. Ciudadano moral vs. masa movilizada


Martí concibió:

Un ciudadano virtuoso, crítico y responsable.


El Proyecto:

Rechaza la masa ideologizada.

Reivindica la autonomía moral del individuo.


➡️ Aporte: Traducción constitucional del humanismo martiano.


3. Antimperialismo cívico


A diferencia del antimperialismo estatal:

La Constituyente Ciudadana propone un antimperialismo basado en:

Soberanía ciudadana

Autodeterminación individual

Cultura cívica


➡️ Aporte: Antimperialismo sin Estado autoritario.


V. Aportes a las Ciencias Sociales


1. Nueva teoría de la legitimidad

La legitimidad no deriva de elecciones periódicas.

Surge de la participación continua y verificable del ciudadano.


➡️ Aporte transversal a:

Ciencia política

Sociología del poder

Teoría democrática


2. Crítica al paradigma pueblo-masa


El Proyecto desmonta:

El “pueblo” como ente homogéneo.

La manipulación simbólica de las mayorías.


➡️ Introduce el concepto de ciudadanía soberana consciente.


VI. Aportes a la Filosofía Política y Jurídica


1. Ontología política del ciudadano


El ciudadano no es:

Ni súbdito (absolutismo),

Ni consumidor (neoliberalismo),

Ni militante (totalitarismo),


sino:


Sujeto ético, racional y soberano.


2. Filosofía del poder limitado


El Proyecto:

Desconfía del poder por naturaleza.

Lo concibe como un mal necesario, siempre revocable.


➡️ Herencia:

Liberal clásica (limitación)

Republicana (virtud cívica)

Crítica posmoderna (desacralización)


Conclusión general


El Proyecto de país: La Constituyente Ciudadana constituye:

Una aportación original al constitucionalismo contemporáneo.

Una síntesis superadora de Agramonte y Martí.

Una crítica profunda al Estado moderno, tanto liberal como socialista.

Un nuevo humanismo jurídico, centrado en el ciudadano soberano.


En términos históricos, puede afirmarse que:


Así como Agramonte pensó la ley para la república y Martí pensó la república para el hombre, la Constituyente Ciudadana piensa la Constitución para el ciudadano soberano.

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lunes, 29 de diciembre de 2025

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LA ALIMENTACIÓN EN CUBA

LA ALIMENTACIÓN EN CUBA


I. Alimentación de los esclavos en Cuba (siglos XVIII–XIX)


1. Marco general


La alimentación de los esclavos formaba parte del costo de producción del sistema esclavista. No estaba diseñada para el bienestar, sino para:

Mantener la fuerza de trabajo viva

Garantizar la productividad mínima

Reducir la mortandad excesiva que encarecía la reposición


Era una alimentación funcional, coercitiva y estandarizada.



2. Componentes básicos de la dieta esclava


a) Alimentos principales

La dieta variaba según región y tipo de ingenio, pero generalmente incluía:

Viandas: yuca, boniato, ñame, malanga

Maíz (en harina o cocido)

Arroz (en aumento durante el siglo XIX)

Tasajo (carne salada importada)

Bacalao salado

Plátano


En muchos ingenios se permitía o exigía a los esclavos cultivar conucos propios, lo cual:

Complementaba la ración oficial

Reducía costos al amo

Introducía una mínima autonomía alimentaria



b) Cantidad y calidad

Las raciones eran monótonas y repetitivas

Escaso consumo de proteínas frescas

Déficit de grasas y micronutrientes

Frecuentes casos de desnutrición crónica


La dieta era suficiente para sobrevivir y trabajar, pero no para una vida saludable.



3. Control y disciplina


La comida era:

Un instrumento de control

Un mecanismo de castigo o premio

Parte del régimen disciplinario


El esclavo no decidía qué, cuándo ni cuánto comer.



II. Alimentación del pueblo cubano bajo el castrismo (1959–presente)


1. Marco estructural


Bajo el castrismo, la alimentación se organiza mediante:

Monopolio estatal

Racionamiento generalizado (libreta de abastecimiento)

Dependencia de importaciones

Planificación centralizada


La población es formalmente libre, pero materialmente dependiente del Estado para alimentarse.



2. Componentes básicos de la dieta popular


a) Alimentos normados (variables según época)

Arroz

Azúcar

Frijoles (irregulares)

Aceite

Pan

Huevos (intermitentes)

Pollo o pescado (ocasional)


La libreta no cubre el mes completo, obligando a:

Mercado informal

Remesas

Estrategias de sobrevivencia



b) Calidad y estabilidad

Dieta hipercarbohidratada

Déficit proteico crónico en amplios sectores

Escasez recurrente de frutas, carnes, leche

Fluctuaciones extremas según coyunturas políticas y económicas



3. Control político


La alimentación funciona como:

Mecanismo de control social

Instrumento de lealtad o castigo político

Factor de disciplinamiento colectivo


El ciudadano no controla el sistema de abastecimiento, ni puede exigirlo jurídicamente.


IV. Diferencias clave (para evitar falsos paralelismos)


Es fundamental distinguir:

La esclavitud fue un sistema criminal, racial y violento, sin derechos civiles.

El pueblo cubano no es esclavo en sentido jurídico.


Sin embargo, desde una perspectiva material y funcional, existen similitudes estructurales inquietantes:

Dependencia alimentaria total

Ausencia de soberanía individual

Alimentación como instrumento de poder



V. Lectura histórica crítica


Desde una óptica histórica y constitucional:

El esclavo no era sujeto de derechos

El ciudadano cubano carece de garantías efectivas para ejercerlos


En ambos casos:


La comida no es un derecho exigible, sino una concesión administrada desde el poder.



VI. Conclusión


La comparación no busca equiparar moralmente ambos sistemas, sino evidenciar que:

La pobreza alimentaria estructural, sostenida en el tiempo,

La dependencia absoluta del poder central,

Y la instrumentalización política del alimento,


constituyen regresiones históricas incompatibles con la dignidad humana y la soberanía ciudadana.

Invitación a Charlas de Desarrollo personal y calidad de vida para personas mayores de 50 años. 3 de Enero, De 8 AM a 2PM...donativo $15 incluye comidas.


 

TESIS DE IGNACIO AGRAMONTE

TESIS DE IGNACIO AGRAMONTE 


En ocasión del Acto de recibir la investidura del grado de Licenciado en Derecho Civil y Canónico, ante el Claustro de la Real Universidad de La Habana.


 


Sr. Rector e Ilustre Claustro. Señores:


La administración que permite el franco desarrollo de la acción individual a la sombra de una bien entendida concentración del poder, es la más ocasionada a producir óptimos resultados, porque realiza una verdadera alianza del orden con la libertad.


Viven el hombre en sociedad, porque en su estado natural, es condición indispensable para el desarrollo de sus facultades físicas, intelectuales y morales, y no en virtud de un convenio o de un pacto social, como han pretendido Hobbes y Rosseau.


La sociedad no se comprende sin orden, ni el orden sin un poder que lo prevenga y lo defienda, al mismo tiempo que destruya todas las causas perturbadoras de él. Ese poder, que no es otra cosa que el Gobierno de un Estado, está compuesto de tres poderes públicos, que cuales otras tantas ruedas de la máquina social, independientes entre sí, para evitar que por un abuso de autoridad, sobrepujando una de ellas a las demás y revistiéndose de un poder omnímodo, absorba las públicas libertades, se mueven armónicamente y compensándose, para obtener un fin determinado, efecto del movimiento triple y uniforme de ellas.


Me ocuparé de uno de esos poderes: del poder ejecutivo o administrativo; y sólo él, porque tal es el terreno en que me coloca la proposición que defiendo. En ella se ha tomado la palabra administración en una de sus diversas acepciones, en la del ejercicio del poder ejecutivo en toda la extensión de sus atribuciones.


La divina mano del Omnipotente ha grabado en la conciencia humana la ley del progreso, el desarrollo indefinido de las facultades físicas, intelectuales y morales del hombre; y para llegar a ese fin, ciertas condiciones que constituyen en él deberes de respecto a Dios, porque tiene que someterse a ellas, para llegar al cumplimiento de su destino, destino grandioso, sagrado, marcado por la Providencia; y derechos con respecto a la sociedad que debe respetarlos y proporcionar todos los medios para que llegue a aquel desenvolvimiento. "Detener la marcha del espíritu humano, ha dicho un célebre escritor, privándole de los derechos que ha recibido de la mano bienhechora de su Creador, oponerse así a los progresos de las mejoras morales y físicas, al acrecentamiento del bienestar y felicidad de las generaciones presentes y futuras, es cometer el más criminal de los atentados, es violar las santas leyes de la Naturaleza, es propagar indefinidamente los males, los sufrimientos, las disensiones y las guerras, de que los pueblos no han cesado de ser las víctimas".


Estos derechos del individuo son inalienables e imprescriptibles, puesto que sin ellos no podrá llegar al cumplimiento de su destino; no puede renunciarlos, porque como ya he dicho, constituyen deberes respecto a Dios, y jamás se puede renunciar al cumplimiento de esos deberes. Se ha dicho que el hombre, para vivir en sociedad, ha tenido que renunciar a una parte de sus derechos; lejos de ser así contribuye con una porción de sus rentas y aún a veces con su persona al sostenimiento del Estado, que debe defendérselos, que debe conservárselos íntegros, que debe facilitar su libre ejercicio. Bajo ningún pretexto se pueden renunciar esos sagrados derechos, ni privar de ellos a nadie sin hacerse criminal ante los ojos de la divina Providencia, sin cometer un atentado contra ella, hollando y despreciando sus eternas leyes. "La ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos del hombre son las únicas causas de las desgracias públicas y de la corrupción de los Gobiernos", como en Francia la Asamblea Constituyente de 1791.


La justicia, la verdad, la razón, sólo pueden ser la suprema ley de la sociedad; decir: "salus populi suprema lex est" es tomar el efecto por la causa. El derecho para ser tal y obligarlo, debe tener por fundamento la justicia.


Tres leyes del espíritu humano encontramos en la conciencia: la de pensar, la de obrar. A estas leyes para observarlas, corresponden otros tantos derechos, como ya he dicho, imprescindibles e indispensables para el desarrollo completo del hombre y de la sociedad. Al derecho de pensar libremente corresponden la libertad de examen, de duda, de opinión, como fases o direcciones de aquél. Por fortuna, éstas, a diferencia de la libertad de hablar y obrar, no están sometidas a coacción directa; se podrá obligar a uno a callar, a permanecer inmóvil, acaso a decir que es justo lo que es altamente injusto. Pero ¿cómo se le podrá impedir que dude de lo que se le dice? ¿Cómo que examine las acciones de los demás, lo que se le trata de inculcar como verdad, todo, en fin, y que sobre ello formule su opinión? Sólo por medios indirectos; la educación, las precipitaciones, las costumbres, influyen a veces coartando el franco ejercicio de ese derecho, que es la más fuerte garantía para la sociedad y el Gobierno de un Estado que se funda en la verdad y la justicia.


A pesar de que la razón y la experiencia nos demuestran que no podemos formarnos una opinión exacta en ninguna materia sin examinarla previa y detenidamente, no han faltado hombres y aún clases enteras en la sociedad, que con miras interesadas y ambiciosas, han querido despojar al hombre de esos derechos revelados por la razón a todos, pues son universales, y monopolizarlos ellos. En cuanto a nosotros, siempre diremos con san Pablo: "Examinémoslo todo y atengámonos a lo que es bueno".


Consecuencia de la libertad de pensar es la de hablar. ¿De qué servirían nuestros pensamientos, nuestras meditaciones, si no pudiéramos comunicarlos a nuestros semejantes? ¿Cómo adquirir los conocimientos de los demás? El desarrollo de la vida intelectual y moral de la sociedad sería detenido en medio de su marcha.


De la enunciación de los diversos exámenes, de las contrarias opiniones, de las diferentes observaciones, de la discusión en fin, surge la verdad como la luz del sol, como del eslabón con el pedernal, la ígnea chispa.


Pero la verdad, se ha dicho, no siempre conviene exponerla; en realidad no conviene; pero es al poderoso que oprime al débil, al rico que vive del pobre, el ambicioso que no atiende a la justicia o injusticia de los medios de elevarse; lejos de ser perjudicial, es siempre conveniente al ciudadano y a la sociedad, cuyas felicidades estriban en la ilustración y no en la ignorancia o el error, y a los gobernantes cuando lo son en nombre de la justicia y la razón.


La prensa con razón es considerada como la representación material del progreso. La libertad de la prensa es un medio de obtener las libertades civil y política, instruyendo a las masas, rasgando el denso velo de la ignorancia, hace conocer sus derechos a los pueblos y pueden estos exigirlos.


No carece de inconvenientes la prensa completamente libre, pero ni contrapesan sus ventajas, ni son de tanta importancia como se ha tratado de hacer creer. "Se puede abusar de la prensa, dice un autor inglés, por la publicidad de principios falsos y corrompidos; pero es más fácil, añade el mismo, remediar este inconveniente combatiéndolo con buenas razones que empleando las persecuciones, las multas, la prisión y otros castigos de este género".


También se ha dicho que puede ser perjudicial por las infamaciones; a esto respondemos con Ovidio: "Conciamens recti famae mendacia ridet"; o con el emperador Teodosio, en una ley que promulgó en 393, en la que dice: "Si alguno se deja ir hasta difamar nuestro nombre, nuestro gobierno y nuestra conducta, no queremos que esté sujeto a la pena ordinaria, marcada por las leyes, ni que nuestros oficiales le hagan sufrir una pena rigurosa, porque si es por ligereza, es necesario despreciarlo; si es por ciega locura, es digno de compasión; si es por malicia, es necesario perdonarle".


Por otra parte, no es fácil que se expusiera un escritor a que el calumniado entablase contra él, ante el tribunal competente, la acción de calumnia, y sufrir las consecuencias.


La libertad de obrar consiste en hacer todo lo que le plazca a cada uno en tanto que no dañe los derechos de los demás. No puede darse, empero, demasiada latitud a esa restricción; hay casos en que, obrando libremente el individuo, causa un daño a los demás y a veces a la sociedad entera; y sin embargo, no puede impedírsele el ejercicio de su derecho, sin causarlos mayores atacando la libre acción individual. Así sucedería cuando un hombre imprudentemente invirtiera su capital en empresas ruinosas; en tal caso los abastecedores de un consumo sufrirían un menoscabo, pues que esa menos salida tendrían sus frutos; perjudicaría económicamente a la sociedad, porque ese capital se pierde para la circulación y una cantidad equivalente de industria perece. El único remedio a males de esta clase, es fomentar la instrucción y estimular los sentimientos nobles y generosos. Por punto general, nadie conoce mejor los intereses de uno como él mismo; y cuando la opinión general está bien dirigida y por la conservación de la individualidad tiene energía, es un freno bastante poderoso contra el egoísmo, la avaricia, la prodigalidad, la envidia y demás carcomas del bienestar individual y social.


El individuo mismo es el guardián y soberano de sus intereses, de su salud física y moral; la sociedad no debe mezclarse en la conducta humana, mientras no dañe a los demás miembros de ella. Funestas son las consecuencias de la intervención de la sociedad en la vida individual; y más funestas aún cuando esa intervención es dirigida a uniformarla, destruyendo así la individualidad, que es uno de los elementos del bienestar presente y futuro de ella. Debe el hombre escoger los hábitos que más convengan a su carácter, a sus gustos, a sus opiniones y no amoldarse completamente a la costumbre arrastrado por el número. Es muy frecuente ese deseo de imitar ciegamente a aquellos que se hallan a igual altura que nosotros en la escala social, cuando no en una mayor. De este modo el hombre libre, convirtiéndose en máquina va perdiendo esa tendencia a examinarlo todo, a querer comprender y explicarse cuanto ve, a comparar y escoger lo bueno, desechando lo malo. Tendencia tan natural como necesaria en él.


Así llega a ser capaz de grandes sentimientos, de esa voluntad fuerte, invencible, que se ha comparado a un torrente que arrastra cuanto encuentra a su paso y que caracteriza a los grandes genios. Una sociedad compuesta de miembros de aquella índole, en la que por la uniformidad de costumbres, de modo de pensar, no hay tipos distintos donde poder entresacar las perfecciones parciales, que reunidos en un solo todo pueda servir de modelo, se paralizará en su marcha progresiva hasta que otra parte de la humanidad, que haya ascendido más en la escala del progreso y de la civilización, sacándola del estado estacionario en que se encuentra, le dé nuevo impulso para que continúe en la senda de su destino. Dígalo si no la China, el Oriente todo.


Que la sociedad garantice su propiedad y seguridad personal, son también derechos del individuo, creados por el mero hecho de vivir en sociedad. El olvido o el desprecio de ellos, si bien no es más criminal que los demás, sí es más a menudo causa de revoluciones y conflictos en que a cada paso se ven envueltas las naciones.


Estos derechos, lo mismo que los anteriormente expuestos, deben respetarse en todos los hombres porque todos son iguales; todos son de la misma especie, en todos colocó Dios la razón, iluminando la conciencia y revelando sus eternas verdades; todos marchan a un mismo fin; y a todos debe la sociedad proporcionar igualmente los medios de llegar a él.


La Asamblea Constituyente francesa de 1791 proclamó entre los demás derechos del hombre el de la resistencia a la opresión...


Demostrado ya que el gobierno debe respetar los derechos del individuo, permitiendo su franco desarrollo y expedito ejercicio, creemos haber llenado nuestro deber con respecto a la primera parte de la proposición. Pasaremos a la segunda, o sea a demostrar que solo la administración centralizada de una manera bien entendida o conveniente deja expedito el desarrollo individual.


La centralización llevada hasta cierto grado, es por decirlo así, la anulación completa del individuo, es la senda del absolutismo; la descentralización absoluta conduce a la anarquía y al desorden. Necesario es que nos coloquemos entre estos dos extremos para hallar esa bien entendida descentralización que permite florecer la libertad a la par que el orden.


Frecuentemente se confunde la unidad con la centralización; pero la unidad es: la uniformidad de intereses, de ideas y sentimientos entre los miembros del Estado, y la centralización: la acumulación de las atribuciones del poder ejecutivo de un gobierno central. Las más de las veces existen juntas, sin embargo la Historia nos las muestra separadas en Roma cuando estaba en su apogeo de grandeza; en ella, al paso que sus Emperadores habían concentrado en sus manos todo el poder, no había unidad en el Imperio; y en la moderna Inglaterra, donde hay unidad de sentir y de pensar al mismo tiempo que descentralización administrativa.


La centralización limitada a los asuntos trascendentales y de alta importancia, aquellos que recaen, o que por sus consecuencias pueden recaer bajo el dominio de la centralización política, es indudable que es conveniente; más que conveniente, necesaria: pero es abusiva desde el momento en que, extralimitándose de la inspección y dirección que en aquellos negocios le corresponde, interviene en otros que no tienen esos caracteres.


Por fuerte que sea un gobierno centralizado, no ofrece seguridades de duración, porque todavía su vida está concentrada en el corazón y un golpe dirigido a él, lo echa por tierra. Los acontecimientos palpitantes aún y que han tenido lugar en Francia a fines del siglo pasado, confirman esta verdad.


La centralización no limitada convenientemente, disminuye, cuando no destruye la libertad de industria, y de aquí la disminución de la competencia entre los productores, de esta causa tan poderosa del perfeccionamiento de los productos y de su menor precio, que los pone más al alcance de los consumidores.


La administración, requiriendo un número casi fabuloso de empleados, arranca una multitud de brazos a las artes y a la industria; y debilitando la inteligencia y la actividad, convierte al hombre en órgano de transmisión o ejecución pasiva.


A pesar del gran número de empleados que requiere la dicha administración, los funcionarios no tienen tiempo suficiente para despachar el cúmulo de negocios que se aglomera en el Gobierno por su intervención tan peligrosa como minuciosa en los intereses locales e individuales, y de aquí demoras harto perjudiciales, y lo que es peor aún, su despacho, tras dilatado, es encomendado por su número a subalternos, cuya impericia o falta de conocimientos locales no ofrecen garantía alguna de acierto.


Mientras los sueldos de los empleados son demasiado mezquinos para sostenerlos con dignidad en la posición que sus funciones demandan, obligándolos a descuidar aquella algún tanto y recargándose con otras ocupaciones, aquellos por su multitud forman una suma altamente gravosa para el Estado.


La centralización hace desaparecer ese individualismo, cuya conservación hemos sostenido como necesaria a la sociedad. De allí al comunismo no hay más que un paso; se comienza por declarar impotente al individuo y se concluye por justificar la intervención de la sociedad en su acción destruyendo su libertad, sujetando a reglamento sus deseos, sus pensamientos, sus más íntimas afecciones, sus necesidades, sus acciones todas.


Lejos de tener todos esos inconvenientes una concentración bien entendida, disminuyendo el número de sus empleados, se les pagaría de un modo proporcionado a su trabajo y suficiente a satisfacer dignamente sus necesidades. Sólo así podrían dedicarse exclusivamente y con entusiasmo al cumplimiento de sus deberes. Este es el gran secreto para que la administración esté bien servida, dice Jules Simon, observando la administración inglesa.


Estableciendo cierta independencia entre ellos, su dignidad en vez de humillarse estando sometidos a los caprichos de un superior, crecería hasta llegar a su correspondiente altura, con una responsabilidad legal y no arbitraria. Lejos de ser convertidos en máquinas de ejecución o de transmisión, necesitarían desplegar su actividad e inteligencia, que redundaría en provecho de él mismo y de la sociedad.


El individuo, con esta organización, podría tener garantizado el libre ejercicio de sus derechos contra los excesos y errores de los funcionarios, con acciones legales y entabladas ante los tribunales competentes. Un código único. Arma regular y recursos financieros reunidos en la mano de un poder central para ser empleados conforme a la ley, sería una garantía bastante contra el federalismo y para repartir sus impuestos, administrar sus propiedades, construir sus vías de comunicación, gobernar, en una palabra, sus asuntos locales, que solamente ellos conocen y más directamente les interesan.


Si me fuera permitido mayor extensión yo aglomeraría más razones y los hechos que apoyan una concentración bien entendida del poder, porque es una organización dictada por los sanos y eternos principios y confirmada por la experiencia; pero fuerza es que concluya esta parte y lo haré copiando un trozo de Maurice Lachatre: "Así como los antiguos romanos no usaban de la dictadura sino por cortos intervalos y solamente cuando la patria corría grandes peligros, es necesario tener en ellos una acumulación tan enorme de poder, como la de una máquina que permite a un solo hombre atar una nación y someterla a su voluntad. En tiempo de paz, la centralización (limitada como lo hemos hecho nosotros), es el estado natural de un pueblo libre y cada parte de su territorio debe gozar de la mayor suma de libertad, a fin de que siempre y por todas partes, los ciudadanos puedan adquirir el desenvolvimiento normal de todas sus facultades".


Demostrado que sólo una administración concentrada convenientemente puede dejar expedito el desarrollo de la acción individual, quédalo también que sólo a la sombra de aquélla puede realizarse esa alianza del orden con la libertad, que es el objeto que debe ponerse todo gobierno y el sueño dorado del publicista, porque aquélla es la representación del orden; de esa armonía de los intereses y acciones de los individuos entre sí, y de los de éstos con el gobierno en su más perfecta concurrencia de libertad, representada por ese franco desarrollo de la acción individual.


El Estado que llegue a realizar esa alianza será modelo de las sociedades y dará por resultado la felicidad suya, y en particular, de cada uno de sus miembros; la luz de la civilización brillará en él con todo esplendor, la ley providencia del progreso lo caracterizará y perpetua será su marcha hacia el destino que le marcó la benéfica mano del Altísimo.


Por el contrario, el Gobierno que con una centralización absoluta destruya ese franco desarrollo de la acción individual y detenga la sociedad en su desenvolvimiento progresivo, no se funda en la justicia y en la razón, sino tan sólo en la fuerza; y el Estado que tal fundamento tenga, podrá en un momento de energía anunciarse al mundo como estable e imperecedero, pero tarde o temprano cuando los hombres, conociendo sus derechos violados, se propongan reinvindicarlos, irá el estruendo del cañón a anunciarle que cesó su letal dominación.

Un día como hoy, diciembre 29, en nuestra lucha contra la tiranía castrista.

Un día como hoy, diciembre 29, en nuestra lucha contra la tiranía castrista.

Dedicado a aquellos que dicen que en Cuba no se combatió el comunismo.

Comparta estas efemérides. Gracias.

PROHIBIDO OLVIDAR.

1961

El alzado René Rodríguez Rodríguez miembro de la guerrilla comandada por Claro Mollinedo, muere en combate contra las milicias castro-comunistas cerca del Central Resulta al noroeste de Las Villas.

1962

Los miembros de la Brigada 2506 son homenajeados por el presidente John F. Kennedy y su esposa Jacqueline en el Orange Bowl, Stadiun de Miami, quien les asegura que devolverá la bandera de la Brigada 2506 en una Habana Libre.

1963

Narciso Lamas Suárez muere en combate contra los comunistas en San Pedro, Mayabón, provincia de Matanzas.

1968

Ernesto Díaz Rodríguez, Emilio Nazario Pérez, Felipe Sánchez Olivera, Antonio Manuel Rodríguez Lorenzo y Hermenegildo Rodríguez Pérez, miembros de la organización Alpha 66 son apresados luego de desembarcar por el Morrillo, Pinar del Río.  Todos fueron condenados a cumplir largos años de prisión.

1982

Cecilio Manzares es acusado de incendiar campos de caña y fusilado en Camagüey.

1989

El opositor Cristóbal González Martínez desaparece en el Estrecho de la Florida tratando de huir de la persecución de que era objeto.

1991

Luego de desembarcar en las proximidades de Cárdenas, provincia de Matanzas un grupo de combatientes integrado por Daniel Santovenia Fernández, Pedro de la Caridad Alvarez Pedroso, y Eduardo Díaz Betancourt son apresados. Díaz Betancourt fue condenado a pena de muerte y fusilado el 1/01/1992. Santovenia y Alvarez Pedroso fueron condenados a 30 años de prisión.

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Fusilados en La Cabaña.    Idolidia Darias                                                                                         06/21/2012

Catorce hombres fueron fusilados el 22 de junio de 1964 en los fosos de la fortaleza La Cabaña, en La Habana. Todos se habían levantado en armas en el Escambray en diferentes fechas, pero con el mismo ideal: combatir con las armas el poder que predominaba en el país e impedir que la nación tomara el camino del comunismo.

Cientos de cubanos se establecieron en las montañas situadas en la antigua región Escambray en el centro del país y desde allí iniciaron la ofensiva contra el poder por la única vía que creyeron posible en aquel momento –la lucha armada.

Muchos hombres de diferentes partes del país renunciaron al acomodo y los beneficios que daba quedarse en sintonía con las órdenes de Fidel Castro y subieron a las montañas a combatir. Otros desde la misma región del Escambray, dejaron sus humildes viviendas y se sumaron para evitar que sobre el país cayera una larga noche.

La confrontación entre ambos contendientes duró años. Hubo batallas y enfrentamientos desiguales porque el régimen contaba con todos los recursos y armas mientras los insurgentes cada vez tenían menos con que enfrentar las embestidas miliares del poder. Los enfrentamientos dejaron muertes en ambos bandos y la contienda cada día se tornó más complicada.

Después de casi cuatro años muchos insurgentes resistían más con el corazón que con lo material. Habían caído en los enfrentamientos varios de los organizadores principales de la resistencia en el Escambray y otros fueron apresados, fusilados o confinados en las cárceles del país.

El gobierno había empleado toda la logística posible para desarticular todos los focos que persistían y capturar a varios de los líderes alzados que se mantenían en las montañas. Surgió un plan en el que un agente del régimen, Alberto Delgado, se hizo pasar por hombre de confianza de los alzados y les propuso sacarlos del país por vías clandestinas.

Luego de algunos ajustes y propuestas el grupo comandado por Julio Emilio Carretero partió el 9 de marzo de 1964, del Escambray hacia la costa donde “supuestamente los recogería un barco que los sacaría del país” y fue capturado según los archivos del régimen el 28 de ese propio mes.

Aunque no se conocen las fechas con exactitud y muchas d elas informaciones permanecen muy bien guardadas en los archivos de la Seguridad del estado en Cuba se conoció que todos fueron detenidos dentro del barco y semanas después fusilados en los fosos de La Cabaña en la Habana.

Según se ha podido constatar por los datos que ha brindado el propio régimen y por otros que han compuesto algunas familiares y sobrevivientes de aquella etapa fusilados fueron procesados en la Causa 344/64 y sus nombres eran:

Julio Emilio Carretero Escajadillo.

Maro Borges.

Irineo Borges.

Cuco Cedeño.

Macho Jiménez.

Raúl Morel Viciedo.

Benito Rodríguez Pedraja.

Andrés Oramás.

Tomas García Valle.

Vale Hernández.

Blas Ortega.

Manuel Manso LaGuardia

En el grupo también estaba Zoila Águila, La niña del Escambray, que fue juzgada y condenada a 30 años de cárcel.

No se tienen muchos datos personales ni fotos de los cientos de hombres que murieron en el Escambray o que fueron fusilados por las fuerzas del régimen que siempre los llenó de maculas e improperios y los responsabilizo por todas las muertes y ejecuciones que ocurrieron en una zona.

El Escambray vivió un conflicto social muy fuerte donde ambos contrincantes cometieron excesos y crímenes, sin embargo, a lo largo de las décadas la historia la han contado los vencedores, y la peor parte la han cargado los aniquilados, fusilados o encarcelados.

Julio Emilio Carretero que nació en la zona de Trinidad Cuba en 1928 se alzó contra la dictadura comunista en 1960 y se incorporó al grupo que comandaba Osvaldo Ramírez García en el verano de 1960.

Eduviges Zúñiga que se alzara en el Escambray recuerda:

Estaba el rumor de que aquello era comunismo y nosotros nos pusimos renuentes. A mí particularmente no me gustaba como se presentaban las cosas y cuando yo me sumé al grupo el 26 de agosto de 1960 allí había acabado de llegar Julio Emilio Carretero Escajadillo con quien mantuve las mejores relaciones. De él recuerdo que era un hombre muy valiente y a quien Osvaldo Ramírez le tenía mucha confianza.

José Fernández Vera, colaborador de alzados en el Escambray conoció personalmente a Julio Emilio Carretero y de él recuerda: “La segunda etapa la hicieron los campesinos, los estudiantes y los hombres de pueblo. Fue nuestra guerra, la de los cubanos humildes, la de los hombres de bien que no queríamos el comunismo para Cuba. En esa segunda parte yo me dediqué a colaborarle a los alzados en lo que se presentara.

Yo en algunas ocasiones subía directamente hasta donde estaba Julio Emilio Carretero y le llevaba algún emisario si me lo pedían y bajaba alguna orientación si era necesario. En una ocasión me dijeron que llevara un hombre allá a hablar personalmente con Carretero. Lo en recogí en Sta. Clara y lo llevé hasta allá para que contactaran directamente ambos, cuando terminaron de hablar el propio Carretero me dijo – aquí arriba no traigas a nadie más, ven tú solo y lo que haya que decirme que seas tú el portador; las cosas se están poniendo muy malas y están ocurriendo traiciones. Y así ocurrió tiempito después, producto de una traición que le hicieron a Maro Borges y a Carretero cayeron él y todos los de su grupo y fueron fusilados el 22 de junio de 1964 en La Cabaña en La Habana.

Foto publicada por archivos del regimen cubano presumiblemente tomadas cuando fue arrestado en junio 1964.

 


Esteban Lazo EXPLOTA y confirma EL COLAPSO del PCC!!!

domingo, 28 de diciembre de 2025

Control del poder

comparación  entre los valores nucleares de cada concepción del Estado y el Derecho con los principios estructurales del Proyecto de Constituyente Ciudadana (PCC),  basado en: -soberanía ciudadana activa, -poder constituyente permanente, 

-control del poder, 

-juridicidad al servicio de la persona y no del aparato estatal, y 

-ruptura con el constitucionalismo elitista.


I. Valores centrales del Proyecto de Constituyente Ciudadana


Sintetizando su planteamiento, el PCC se funda en:

1. La soberanía reside en el ciudadano, no en una abstracción colectiva ni en el Estado.

2. El poder constituyente es permanente, no se agota en un acto fundacional.

3. Participación directa y control ciudadano sobre las instituciones.

4. Limitación estricta del poder y rechazo del Estado como fin en sí mismo.

5. Primacía de la dignidad humana y la libertad política real, no meramente formal.

6. Desconfianza estructural del poder concentrado, sea político, burocrático o ideológico.


Con estos criterios, evaluemos los modelos.


II. Concepción Norteamericana del Estado y el Derecho


Rasgos esenciales

“We the People” como pacto entre ciudadanos soberanos, no como masa orgánica.

Constitución como instrumento de limitación del poder, no de organización total del Estado.

Separación estricta de poderes y checks and balances.

Derechos preexistentes al Estado (iusnaturalismo político).

Descentralización y federalismo.


Compatibilidad con el PCC


Muy alta, con una salvedad histórica.


✔ Coincide plenamente en:

Soberanía ciudadana individual.

Desconfianza del poder.

Derecho como límite al Estado.

Constitucionalismo como escudo del ciudadano.


✘ Diverge en:

Su evolución hacia un constitucionalismo judicial elitista y una democracia representativa cerrada.


👉 Conclusión:

La concepción norteamericana es la más compatible en su núcleo filosófico original, y el PCC puede entenderse como una radicalización democrática de ese modelo, corrigiendo su deriva oligárquica.


III. Europa Continental (Modelo Romano-Germánico)


Rasgos esenciales

Soberanía popular abstracta (el “pueblo” como entidad).

Estado como ordenador central de la vida social.

Constitución como proyecto normativo del Estado.

Democracia principalmente representativa.

Tradición positivista del derecho.


Compatibilidad con el PCC


Media a baja.


✔ Coincide en:

Reconocimiento formal de derechos.

Idea de constitucionalidad.


✘ Diverge en:

El ciudadano es objeto, no sujeto permanente del poder.

El Estado es el centro del sistema.

La participación directa es excepcional.

El poder constituyente es cerrado y episódico.


👉 Conclusión:

El modelo europeo continental es incompatible en lo esencial con el PCC, pues privilegia la estabilidad del Estado sobre la soberanía viva del ciudadano.


IV. Rusia / Eurasia (Tradición Bizantina)


Rasgos esenciales

Poder vertical y centralizado.

Estado como encarnación histórica de la nación.

Derecho subordinado al poder político.

Continuidad entre zarismo, sovietismo y presidencialismo fuerte.

Colectivismo estatal.


Compatibilidad con el PCC


Nula.


✘ Incompatibilidades fundamentales:

Niega la soberanía ciudadana.

Rechaza el control horizontal del poder.

El derecho es instrumento del Estado.

No existe poder constituyente ciudadano real.


👉 Conclusión:

Es radicalmente incompatible con el Proyecto de Constituyente Ciudadana.



V. China (Confucianismo + Marxismo-Leninismo)


Rasgos esenciales

Primacía del orden, la armonía y la jerarquía.

Estado-partido como tutor moral de la sociedad.

Derecho como mecanismo de disciplina social.

Ausencia de soberanía individual.

Legitimidad basada en eficiencia, no en consentimiento.


Compatibilidad con el PCC


Ninguna.


✘ Incompatibilidades totales:

El ciudadano no es soberano.

No existe poder constituyente.

El Estado es el fin supremo.

La participación es funcional, no decisoria.


👉 Conclusión:

China representa el antimodelo del PCC.


VI. Conclusión General Comparativa


Modelo

Compatibilidad con el PCC

Norteamericano (fundacional)

🟢🟢🟢🟢🟢 Muy alta

Europa Continental

🟡🟡 Baja-media

Rusia / Eurasia

🔴 Nula

China

🔴 Nula


VII. Conclusión Final


El Proyecto de Constituyente Ciudadana es filosófica y estructuralmente compatible, casi de forma exclusiva, con la concepción norteamericana originaria del Estado y el Derecho, entendida no como sistema cerrado, sino como pacto dinámico entre ciudadanos soberanos.


Sin embargo, el Proyecto de Constituyente Ciudsdana va más allá:

Supera el constitucionalismo representativo.

Reactiva el poder constituyente.

Devuelve el Estado a su lugar instrumental.


En ese sentido, el PCC no copia ningún modelo:

rescata lo mejor del constitucionalismo liberal norteamericano y lo lleva a su consecuencia lógica: la soberanía permanente del ciudadano.